El disparo de un joven a un compañero de escuela desató un drama de varias aristas: adolescencia, bullying, crianza, tenencia de armas. El hito trágico
10:28 hs - Miércoles 01 de Abril de 2026
Todos los gobiernos tienen sus episodios dramáticos, catástrofes o fatalidades que pegan en la sociedad. Algunas más graves que otras. No es búsqueda de comparación. Mónica Fein tuvo Salta 2141, Carlos Reutemann las inundaciones de Santa Fe, Mauricio Macri el ARA San Juan, Aníbal Ibarra Cromañon. Maximiliano Pullaro acaba de tener su tragedia con el caso San Cristóbal.
Claro que hubo una semana trágica con los homicidios de trabajadores en marzo de 2024 determinante para la seguridad provincial pero estaba enmarcado en un proceso y en la probabilidad. En cambio las características de las mencionadas tragedias son lo espontáneo e impredecible, se desatan de manera extraordinaria, fuera de contexto, como sucedió este lunes.
Sonó el timbre para formar en el patio de la escuela Normal, como cualquier día, cuando un adolescente sacó una escopeta y disparó a matar. Y mató. La imagen es mejor no imaginarla, por más que en las primeras horas haya una pulsión por los detalles o de ponerse, naturalmente, en el lugar del familiar del nene de 13 años fallecido.
Santa Fe conmovido
Más allá de lo que pasó es interesante entender qué puede significar para el futuro. La característica particular de este hecho es que será un caso testigo para el abordaje de la adolescencia santafesina.
"Nos interpela respecto a la salud mental y como se transita las adolescencias. Claramente, será un caso bisagra que nos obligue a reflexionar y entender que vivir la adolescencia en este mundo es complejo", explicó a La Capital, el ministro de Educación, José Goyti.
Lo dicho, las implicancias de un disparo en medio de la comunidad educativa no son para correr la vista. Sobre todo por el gran peso de las palabras que dan vuelta: bullying, drama familiar, adolescencia, inocencia, baja de inimputabilidad, tenencia de armas. Hasta ahora todas las hipótesis giran frenéticamente, por momentos se contradicen, y a su vez van generando conclusiones viciadas, prejuicios. ¿Le hacían bullying? ¿Era buen alumno? ¿Era buen pibe? ¿Era marginal? ¿Salía a cazar con su padre? ¿Quién le dio el arma? ¿Cuánto tiempo antes lo planeó?
Todo este pastiche, aún pegajoso y que será difícil de limpiar, va generando un debate que con los días decantará. O no, porque ese es el drama de esta historia: ¿cómo se previene semejante episodio? Nadie sabe a ciencia cierta.
"Ese desafío es permanente y la escuela lo aborda de múltiples maneras, pero el sistema educativo/Estado, está desbordado y sólo no va a poder", explica un funcionario. "La escuela fue efectiva para conducir y modelar los procesos sociales en el siglo XIX, hasta mediados del XX, pero ya no alcanza". Crudo pero real.
“Hay situaciones impredecibles como parece ser esta. Pero hay que seguir concientizando sobre el bullying, y sobre cómo detectar algunos indicios. Y generar el marco para que puedan contar si tienen un malestar en la escuela. Es un trabajo de todos los días”, explica otra fuente del gobierno santafesino, aún aturdido por la noticia.
Hace exactamente un año, la serie "Adolescencia" de Netflix narraba con mucho éxito el caso de un niño de 13 años que asesinaba a una compañera de la escuela. La ficción ahondaba sobre nuevos códigos -incels- y preocupaciones como el celibato y el sexo. Si bien probablemente no sea comparable en cuanto a motivaciones, es claro que no hace falta irse hasta Inglaterra para comprobar una juventud cada vez más expuesta.
Pullaro y la tragedia
Rápido de reflejos, el gobernador envió un equipo interministerial al San Cristóbal apenas se conoció lo ocurrido: Seguridad, Educación y Desarrollo Social. Sensibilidad ante todo, la premisa es no mostrarse distante de las familias. “Hay que contener y acompañar”, es lo único que repiten a dos días de la tragedia. No hay mucho más tampoco para hacer en lo urgente desde el Estado. Sí en el futuro con la comunidad educativa.
El gobierno provincial parece estar preparado para enfrentar otro tipo de situaciones violentas y de terror, por ejemplo la mencionada semana trágica. En cambio, este episodio no solo da miedo, también conmueve.
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Vendrá la discusión por el bullying -aunque los abogados del atacante descartan ese escenario- pero también se abrirán debates necesarios sobre la salud mental juvenil. "Va a abrir un sinnúmero de interrogantes respecto a la crianza y como se transita la adolescencia", insiste Goyti.
Por lo bajo, se instala también un planteo que impacta en la responsabilidad del Estado nacional: el desarme. No hay más programas para la entrega. Un plan canje es inimaginable para el mileísmo.
“Es un tema tremendo y triste. Imposible de cerrar”, dijo a La Capital el gobernador. Los medios nacionales estuvieron un par de días dándole transcendencia, y luego siguieron. La política también, no termina en San Cristóbal, es lógico. Pero será el hito doloroso en la gestión de Unidos que podría servir para empujar leyes, programas, lo que sea para un cambio en el abordaje de los jóvenes.