Lunes 21 de Marzo de 2022
Todos, en el frente que aún permanece vivo y lleva ese nombre, entienden que una fractura definitiva sería suicida para peronismo, pero a la vez nadie sabe cómo suturar las diferencias y continuar unidos. El final del tenso camino que desembocó en la votación en el Congreso del acuerdo con el FMI trae una doble lectura: por un lado, el gobierno se alivió y consiguió aprobar con comodidad numérica en ambas Cámaras el dictamen, a la vez que _paradójicamente_ el 37 por ciento (56) de los 153 diputados y senadores oficialistas no acompañaron al gobierno, entre rechazos y abstenciones. Lo inquietante para la Casa Rosada es que, si bien los 97 legisladores nacionales del FdT restantes sí lo hicieron (63%), fue en sintonía con el número realmente grueso que respaldó el nuevo endeudamiento: 161 diputados y senadores, la auténtica “abrumadora mayoría” de Juntos por el Cambio (JxC) y el aporte de algunas fuerzas opositoras menores.
El presidente celebró, habló de día “histórico” y ponderó el “consenso de distintas fuerzas políticas”. Para Alberto Fernández, una “abrumadora mayoría” plasmó en el Congreso los apoyos de distintos sectores sociales, empresariales y políticos. La pregunta, por ahora sin respuesta, es si habrá o no recomposición en el vínculo político con la vice, que _según la propia portavoz presidencial, Gabriela Cerruti_ hizo público que Cristina Kirchner no respondió mensajes del mandatario cuando su despacho fue apedreado por un grupo de manifestantes en ocasión del debate en Diputados.
“¿Alguien creyó que Fernández haría algo distinto? Lo eligió Cristina por su perfil moderado y está actuando tal cual es, un moderado”, se quejó una fuente albertista a propósito de las críticas ya generalizadas de gran parte de la militancia oficialista para con su propio presidente, que en muchos casos caricaturizan sus intervenciones con lapidarios memes en redes sociales. Un rasgo demoledor de la comunicación política en la Argentina, basada en figuras retóricas ya descubiertas y estudiadas hace medio siglo, cuando los celulares no existían.
Posiciones
En el universo del peronismo promedio, o del medio, cuyos representantes presuntamente mas fieles serían los gobernadores peronistas, el acuerdo con el FMI era un mal trago inevitable y cualquier otra actitud hubiera traído males mayores. Además, ese sector cree que la actitud de desacople kirchnerista con la ley de acuerdo con el FMI no hizo más que debilitar la figura presidencial y profundizar un escenario indeseado para el FdT en todas sus variantes.
Pero hay otra biblioteca en el peronismo, que acomoda los argumentos de otro modo, y llega a conclusiones diferentes. Allí la palabra “moderación” no suele ponderarse como una vía de solución a los problemas, en especial con niveles de desigualdad y pobreza insoportables. Se trata de la narrativa política kirchnerista, el chasis donde se atornilla toda la carrocería del frente político de cúneo nacional, popular, democrático y de centroizquierda. Pensar que esa nave gigante, ahora debilitada y en problemas, podría circular desmontándola del chasis no es más que la fantasía recurrente de retrotraer a la Argentina al sistema político pre 2001, y pre kirchnerista. Ese país no existe más.
En los debates sobre el acuerdo con el FMI, en ambas Cámaras, quedó muy a la vista: si el kirchnerismo _sus más connotados representantes_ se retira de la escena del debate, no disputa una visión política de la historia y del presente, varias de las voces, las peronistas no kirchneristas, y las opositoras, ecualizan el tono y la dirección de sus discursos, borran sus fronteras y terminan, en muchos casos, en asombrosos parecidos. Y ahí sí, renace _efímera_ la pretensión de una “representación política” de los sectores populares por dos grandes partidos políticos (PJ y UCR y aliados) aplicando políticas “racionales” en concordancia. El problema es que ese sistema explotó en 2001. Y en un atisbo de retorno, volvió a estallar en 2018 y 2019.
El problema del FdT, y de la Argentina toda, es la representación política ante la crisis aguda. Si el teléfono entre Alberto y Cristina funciona, mejor para el frente gobernante. Pero sin políticas novedosas que resuelvan problemas no habrá conversaciones entre dirigentes que eviten el incendio.
Entre las voces opacas en ambos recintos, con todo, hubo una sorpresiva y saludable excepción: José Mayans, jefe del bloque del FdT en el Senado, quien en su discurso de cierre antes de la votación combinó equilibrio, picardía y humor para ametrallar con argumentos a la oposición de JxC. Encontró el modo de votar a favor del acuerdo, no desairar a la Casa Rosada, y tampoco a Cristina, en ese momento ya ausente del recinto. Y ahora sobre él recae alguna expectativa para la reconstrucción del FdT, si esa especia fuera posible.
Los más lúcidos dirigentes, en ambos lados de la ahora ya evidente grieta oficial, coinciden en algo: el problema de fondo no es el presunto (se estima, transitorio) teléfono roto entre Alberto y Cristina sino el rumbo de la política económica. Los más cercanos a la Casa Rosada creen que desde el piso más sólido (macroeconómico) que deja el convenio con el FMI, la economía continuará su ascenso, la inflación se controlará, y los salarios ganarán la carrera.
En el Instituto Patria creen lo contrario: sin creatividad, sorpresa y radicalización en las políticas económicas, todo se orienta, como adelantó Cristina, hacia fines de 2020, sobre un previsible 2021 de crecimiento económico (que se concretó): “No quiero que el crecimiento económico se lo lleven tres o cuatro vivos nada más”.
El documento emitido por la quincena de senadores kirchneristas que no acompañaron con su voto en el Senado, “Los muertos no pagan”, exime de mayores comentarios. Por ahora, con datos oficiales de inflación, pobreza y ganancias empresarias, la premonición cristinista se estaría verificando.
Desafíos
No romper el FdT, mantenerlo vivo, y reformularlo aparece como una necesidad ineludible para la suerte del gobierno. Y su pretensión nacional popular. Nadie sabe bien, por ahora, cómo hacerlo. Y con un inconveniente adicional, la refundación del FdT. ¿Con qué rumbo, sobre todo en políticas económicas? Del Alberto de los 13 millones de votos, en 2019, al Alberto meme de estos días, hay un techo abismal.
Con todo, la política siempre da una nueva oportunidad. Aunque, desde ya, y más que nunca, será necesario que en la Rosada toquen las teclas adecuadas y en el momento preciso.