Sábado 05 de Febrero de 2022
A pesar de la tercera ola de la pandemia y del precio del dólar por las nubes, todas las semanas llegan noticias de shows internacionales en la Argentina que agotan entradas. Este año habrá una verdadera invasión de pesos pesados en Buenos Aires (con recitales de Metallica, Gorillaz, Dua Lipa y Coldplay, entre otros). Y a pesar del elevado precio de los tickets, en algunos casos se están vendiendo como pan caliente. ¿Qué pasa acá en Rosario, mientras tanto? La ciudad siempre fue una plaza fría para los shows de figuras mundiales, pero así y todo ya se percibe un pequeño movimiento con respecto a la sequía de 2020 y 2021: El Cigala volverá al teatro El Círculo (el 25 de marzo), José Luis Perales se despedirá de los escenarios con una gira que lo traerá a Metropolitano (19 de abril), la soprano finlandesa Tarja Turunen presentará su nuevo disco en Rosario (21 de abril) y el colombiano Sebastián Yatra regresará a la ciudad con su tour “Dharma” (el 3 de agosto). Los productores locales, además, aseguran que están en tratativas para que más músicos del exterior se presenten en Rosario.
Con dos números fuertes ya confirmados (Perales y Yatra), el empresario Gastón Abiad anticipó a La Capital que en las próximas semanas se irán anunciando seis shows más, entre ellos el de “un artista internacional de los más grandes, que vendrá a Rosario el 4 de noviembre”, adelantó. ¿Es muy difícil traer artistas extranjeros en el contexto actual? “Es un poco dificultoso, pero no imposible”, respondió Abiad. “Los protocolos sanitarios se encarecen por los costos de los PCR, pero no mucho más. Y después está la contigencia cambiaria, porque en los shows internacionales se manejan unas cifras que los shows nacionales no pueden ni soñar”, explicó. Con respecto al precio de las entradas, el productor aseguró que “no son muy caras”. “La entrada más cara para ver a Sebastián Yatra cuesta 9.800 pesos. Y Yatra es hoy de los artistas latinos más convocantes. Hay músicos argentinos que también cobran ese precio. La entrada más cara para el show de Perales cuesta 16.000 pesos, y la más barata 4.000, pero sólo faltan vender 200 entradas para agotar. Nosotros vemos que el público responde muy bien”, señaló.
El productor Gustavo Granato, por su parte, que tiene en su agenda a la ex vocalista de Nightwish Tarja Turunen y a los uruguayos del Cuarteto de Nos (para mayo), dijo que está “en negociación con un artista de España y otro puntual de México, pero por ahora son sólo tratativas”. Para Granato “el panorama todavía es incierto”. “Estamos transitando esta tercera ola del Covid y eso implica problemas para viajar desde distintos países. El contexto de crisis económica y con un dólar súper alto tampoco ayuda. Pero nuestra actividad es programar y hacer shows, y obviamente estamos con ganas de seguir produciendo”, afirmó.
En la mirada del empresario Sergio Grimolizzi, “los shows internacionales se están reactivando lentamente en Rosario, pero no se puede comparar a lo que está pasando en Buenos Aires, donde hay una batería de recitales de extranjeros que es increíble. En 2020 nunca nos hubiéramos imaginado volver a tener tantos shows en el país. En ese sentido estamos sorprendidos”, señaló. El productor tiene previsto traer el nuevo show de Ismael Serrano y está en conversaciones con tres artistas más del exterior, aunque, al igual que sus colegas, reconoció que los costos se han encarecido muchísimo. “No sólo el cachet de los artistas se paga en dólares, también se pagan los viáticos, la carga y los pasajes aéreos. Es un combo que dificulta mucho las producciones. Y el precio de las entradas se ha disparado, pero es propio de los costos que tenemos. Con este dólar a algunos artistas les conviene más actuar en una segunda ciudad de Chile, Brasil o hasta en Montevideo mismo que venir a Rosario o a Córdoba. A veces se hacen plazas como Buenos Aires porque hay que venir a Argentina en el marco de una gira latinoamericana, pero no porque sea un negocio”, explicó.
Cuando al público se le habla de un “show internacional”, la gran mayoría piensa en un artista de habla inglesa, o al menos que haya triunfado en Estados Unidos, el mayor mercado del mundo occidental. En ese segmento se ubican justamente los músicos que llegarán este año a Buenos Aires y que han agotado entradas, como es el caso de Metallica, Dua Lipa, Louis Tomlinson, Justin Bieber, Bad Bunny o Coldplay. En la capital del país también se presentarán en los próximos meses Maroon 5, Kiss y Gorillaz, además del festival Lollapalooza, que traerá a Foo Fighters, The Strokes y Miley Cyrus, entre muchos otros.
Como casi siempre, estos artistas no actuarán en Rosario, y mucho menos ahora, en un contexto tan desfavorable. “Hay muchos factores que se juntan para que este tipo de shows no vengan a la ciudad”, dijo Gastón Abiad. “La primera razón es el impuesto absurdo que cobra la provincia de Santa Fe en carácter de Ingresos Brutos. En Córdoba, por ejemplo, no lo cobran. Acá vos podés meter en un estadio 40.000 personas por 5.000 pesos por entrada. Eso equivale a 200 millones de pesos. De ahí yo tengo que pagar el 12 por ciento de Sadaic, que son derechos que existen en todo el mundo y hay que pagarlo, está bien, y también Ingresos Brutos, que es el 3,6 por ciento. Son casi ocho millones de pesos. El espectáculo tiene un margen de ganancia lógico, pero termina ganando más la provincia en concepto de Ingresos Brutos que el productor que puso en riesgo su capital. Por eso Córdoba siempre es una plaza más atractiva que Rosario, porque no cobran ese impuesto. Mientras Santa Fe le cobre un impuesto a la cultura nunca van a venir los grandes shows. Y esos shows no son sólo cultura, son turismo y movimiento económico”, se explayó.
Para el productor, también hay otro factor clave que expulsa a estos recitales de la ciudad. “El ámbito natural para hacer ese tipo de shows son los estadios, y acá en Rosario salimos perdiendo, porque en Córdoba el estadio es provincial (el estadio Kempes) y tiene un costo en pesos. En la actualidad el alquiler podría rondar los dos millones de pesos. Alquilar el estadio de Central o de Newell’s cuesta de 100 a 150 mil dólares. Y dólares en billetes”, enfatizó.
Más allá de las trabas y de las dificultades propias de la situación económica, Granato rescató que el público rosarino, tanto en los shows nacionales como en los internacionales, “siempre acompaña”. “Nosotros pensamos que el 2021 iba a ser un año prácticamente perdido y, dentro del contexto que estábamos viviendo, fue un buen año. En el Anfiteatro se hicieron más de 80 shows con aforo reducido. Y lo que pasó ahí fue muy importante porque pudimos vincular a los productores con empresas técnicas y con el Estado para que se pueda dar ese ciclo tan largo de recitales. La experiencia fue muy buena”, recalcó.
Actualmente en Rosario los recitales se están realizando con un aforo al 70 por ciento de la capacidad del lugar. Pero los productores reclaman un cambio. “Hace unos días hubo una reunión entre la Secretaría de Cultura de la Municipalidad y la Cámara de Productores de Santa Fe para plantear que en la ciudad nos estamos quedando un poquito atrás con respecto a lo que sucede en otras ciudades del país”, contó Granato. “En otras provincias se está trabajando con un aforo al cien por cien, por ejemplo en el Festival de Folclore de Cosquín. Ahora hay una merma en los contagios y necesitamos trabajar con los aforos al cien, porque se hace muy difícil proyectar y programar si no estamos con la capacidad de los lugares a pleno”, concluyó.
