Registro de marcas: cómo es el proceso y cuáles son los riesgos de no hacerlo

Luego de la pandemia hubo un auge de emprendedores que en muchos casos no registran sus marcas. Los pasos a seguir para conseguir un registro.

Lunes 04 de Noviembre de 2024

La marca es un signo distintivo que sirve para diferenciar productos y servicios de todo tipo en el mercado. Utilizar el registro de marcas, que en Argentina lo regula el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), es clave para quienes tienen un desarrollo propio, para que puedan proteger la identidad de un negocio y garantizar su diferenciación en el mercado. El llevarlo adelante le da a su propietario derechos exclusivos de nombre, logotipo y cualquier otro distintivo que identifique su producto o servicios para no confundirlo con otro y evitar que sea utilizado por terceros sin autorización.

En Argentina los rubros que más se registran son el de indumentaria y gastronomía, aunque desde la pandemia se sumaron los negocios vinculados a la tecnología como aplicaciones y desarrollos webs. En lo que respecta a lo técnico, el INPI encuadra las marcas por clase, existen 45 diferentes de las cuales 34 son para productos y 11 son para servicios. Dependiendo para qué se vaya a utilizar, será la clase en la cual el propietario solicite el registro. Para eso existe la Clasificación de Niza, que es una diferenciación internacional de productos y servicios que aplican al registro y define qué rubros se agrupan en cada clase. ¿Un ejemplo? La clase 25 es de indumentaria, calzado y sombrerería.

Camila Bissutti es agente de propiedad industrial, y explica a suplemento Negocios de La Capital que “dependiendo para qué quieras usar la marca, va a ser dónde tengas que solicitar el registro porque uno de los requisitos de la Ley es proteger sólo lo que te interesa. No se puede monopolizar un término e impedirle al resto de personas en Argentina usar el mismo nombre para otro tipo de negocio”. Para comprenderlo más sencillamente, aplica un ejemplo muy útil: “El término Patagonia hoy en día está aplicado a distintos productos como cerveza, un banco e incluso indumentaria, justamente porque no se repite la clase”.

Los riesgos de no registrar las marcas

“La gente no tiene muy presente el registro de marca cuando inicia un negocio. Primero arma su emprendimiento y luego, en base a ver si le va bien, analiza hacerlo y ahí es cuando empiezan los problemas”, advierte Bissutti al tiempo que explica algunos de esos inconvenientes que pueden aparecer. “Si vos creás tu marca y recién cuando está consolidada la registrás, puede pasar que haya otro negocio de la misma clase con el mismo nombre. Ahí no te queda otra que cambiarlo y vos ya tenés todo un público que te conoce con esa identidad”, ejemplifica la especialista.

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Si bien el registro de marcas es de acceso público, sólo lo controlan los agentes porque al tener la custodia de marca de algún cliente, ven si sale alguna parecida para presentar oposición.

Otro de los problemas es forjar un negocio con un nombre e isologo sin chequear que exista una similar ya registrada y una vez que se está trabajando con la marca recibir una demanda del usuario que sí la registró exigiendo un cese inmediato de su uso. Es por esto que se recomienda hacer una búsqueda profunda de antecedentes.

También existen otros infortunios que vienen de la mano de los buscadores de oportunidades. Explica Bissutti que puede suceder que una marca crezca repentinamente sin estar registrada, otra persona lo descubra y la registre primero para luego intentar vendérsela al emprendedor original buscando un rédito económico.

Además, otro de los posibles inconvenientes aparecen al momento de expandirse o hacer licencias o franquicias, algo imposible de realizar sin un registro oficial en el INPI.

Paso a paso para registrar una marca

Según Bissutti el primer paso es la búsqueda de antecedentes y la realizan justamente los agentes de propiedad industrial en sitios especializados. Allí ingresan la marca, las clases donde se está buscando inscribirla y ahí aparecen las registradas y las que están en trámite. Con esos resultados, los profesionales le informan al cliente la situación: “Con ese panorama claro, podemos elaborar una estrategia de presentación de marca. Por ejemplo, agregar o quitar alguna palabra o presentar una marca mixta que es cuando se postula con logo para lograr acceder a un registro con el nombre que queremos en la clase que nos interesa”.

Otro tema importante es que un solicitante puede presentar una marca “denominativa”, que es cuando solo se busca inscribir el nombre, “mixta” cuando se incluye un logo al nombre o “figurativa” cuando solo es representada por el isologo. Un ejemplo muy fácil de identificar para esta última categoría es la pipa de Nike. Otros tipos existentes pueden ser “sonoras” (el sound logo de Netflix o el ringtone de Nokia) o incluso “olfativas” como el aroma de la plastilina Play Doh, que si bien no son tan utilizadas en Argentina existen y pueden registrarse.

“El siguiente paso es ingresar la solicitud con el tipo de marca, clase y subgrupo. Se pueden elegir hasta un máximo de 20 de esos ítems”, agrega Bissutti. Justamente ese máximo de 20 subítems a escoger es la cantidad de usos que se le puede dar a la marca. Si se supera esa cantidad se abona mayor tasa de registro. Una vez que ingresa la solicitud con los datos del titular a los 30 días la identidad es publicada en el boletín de marcas. “Si bien ese registro es de acceso público, solo lo controlan los agentes porque al tener la custodia de marca de algún cliente, vemos si sale alguna parecida para presentar oposición”, amplía la profesional.

La oposición es otro punto que puede complejizar el registro, ya que, si durante el proceso aparece una oposición presentada, el trámite se paraliza. En cambio, si todo sale bien, la última etapa del proceso es el análisis final del INPI que si es positivo el solicitante recibe un uso de 10 años para todo el país.

Tiempos y costos

El trámite tiene una demora de 18 a 24 meses y el registro comienza una vez que se entrega la licencia. ¿Y cuánto sale la gestión? Los consultores suelen cobran en promedio unos $150 mil, por los honorarios y la matrícula incluida.

Respecto a cómo está la situación del registro en las marcas rosarinas, Bissutti observa: “Hay mucho desarrollo de productos y negocios pospandemia y por suerte se empezó a mover un poco el registro o al menos se ha generado la inquietud de averiguar, interiorizarse y comprender la importancia del realizar este procedimiento. Lo cierto es que el rosarino es emprendedor por excelencia, pero la economía del país genera que el registro no sea una prioridad de gasto, con todos los riesgos que eso significa”.