Pullaro: "Los problemas de Santa Fe son difíciles, el 2023 no es para improvisados"
El jefe del bloque radical en la Cámara de Diputados asegura que "se le dio forma al frente de frentes" y cree que es muy probable que el futuro gobernador salga de la nueva alianza opositora

Lunes 02 de Enero de 2023

Anotado hace meses en la carrera por la Gobernación, Maximiliano Pullaro se muestra expectante respecto al 2023. “El gobierno de Omar Perotti está muy desgastado, por lo que es altamente probable que el candidato del frente que engloba a los partidos políticos que pretenden lograr un cambio en la provincia de Santa Fe sea el próximo gobernador”, señala el jefe del bloque radical en la Cámara de Diputados de la provincia.

Entrevistado por La Capital, el ex ministro de Seguridad indicó que que en 2019 la seguridad pública era “un gran problema” pero la actual gestión lo empeoró, planteó que la mayoría de la sociedad ve que el peronismo “está en un fin de ciclo” y aseguró que a fin de año “se le dio forma al frente de frentes”.

—¿Qué balance hace del año político?

—Muy bueno. Se le dio forma al frente de frentes, logramos encontrar caminos comunes entre la mayoría de los partidos que quieren un cambio en la provincia de Santa Fe. Eso, indudablemente, nos pone en una responsabilidad muy grande, que es la de empezar a conformar el programa de gobierno que va a cambiar los destinos de esta provincia.

—¿Qué falta para terminar de cerrar el acuerdo?

—Que Perotti ponga la fecha del cronograma electoral. Eso aceleraría todos los tiempos. El gobernador retrasó el cronograma electoral porque entiende que es muy difícil que pueda retener la provincia y quiere tener una transición corta.

—¿El hecho de que las elecciones se retrasen y se peguen a las nacionales puede complicar la negociación?

—No, la va a facilitar, porque hay una corriente mayoritaria en la Argentina que entiende que el peronismo está en un fin de ciclo. Fundamentalmente, por las promesas incumplidas. Es un peronismo que planteó centralmente redistribuir la riqueza, y tras veinte años, de los cuales 16 estuvieron al frente del gobierno, hay muchos más pobres y la riqueza está concentrada en menos manos, con lo cual claramente ese modelo fracasó.

—Dijo varias veces que el de Perotti es el peor gobierno de la historia de la provincia, ¿por qué?

—Perotti asume con un gran problema, que era el de la seguridad pública. No lo negamos, pero lo empeoró considerablemente. Este año tenemos el año más violento de la historia de la provincia de Santa Fe. Tenemos el doble de homicidios que 2019, el último año que yo fui ministro de Seguridad, pero tres veces más de robos y cuatro veces más de hurtos. Pero además de ese problema, que es el central, al próximo gobierno Perotti le deja otros nuevos.

—¿Cuáles?

—Deja una salud pública devastada. Y más allá de que lo más visible es la seguridad pública, porque los homicidios tienen un alto impacto, el mayor retroceso la provincia lo tuvo en el sistema educativo. Lamentablemente, tenemos pibes que terminan séptimo grado sin saber leer y escribir, sin tener lectocomprensión. Tiene que ver con malas decisiones, como la no repitencia, el dejar de tomar exámenes y que los chicos no estén dos años en las escuelas, que vamos a pagar muy caro.

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Foto: Marcelo Bustamante / La Capital

—Respecto a la seguridad, ¿qué cree que el gobierno podría estar haciendo con los recursos que tiene y no hace?

—En primer lugar, la conducción política de la policía. Entregarle la conducción a un comisario es una claudicación del Partido Justicialista, que le permite eso a Perotti. En segundo término, sacar la policía a la calle nuevamente. Es algo sencillo, pero que tiene sus complejidades si vos no tenés capacidad para conducir y para administrar el sistema de policiamiento de la provincia de Santa Fe. Nosotros nos fuimos con cerca de 200 patrulleros en la calle y hoy hay 35 en la ciudad de Rosario, dicho por el jefe de policía. En tercer lugar, volver a tomar las investigaciones complejas: van 24 meses sin investigar a las principales organizaciones criminales. Eso se ve en la calle con el incremento de los delitos y con cómo permanentemente se cruzan los límites. Hablo del policía que fallece en un allanamiento el 24 de diciembre. En mi gestión tuvimos miles de allanamientos por año y es muy difícil recordar que un delincuente le dispare a la policía. Recordemos también lo que sucedió con el policía de la motorizada al que le disparó un delincuente, o las extorsiones a comerciantes. A eso sumale la muerte de pibes y mujeres. Eso es producto de que no existieron Investigaciones criminales complejas y por una decisión política. El cuarto elemento tiene que ver con la conducción del Servicio Penitenciario, los escándalos que vimos: un grupo de tres personas que toma la cárcel de Piñero, corta los cercos perimetrales y rescata a ocho detenidos; dos presos que se le escapan a Sukerman en una caja de bananas; cada vez que se requisa un pabellón se encuentran 500, 600, 700 celulares. No digo que antes no entraban celulares, pero no sucedía en esta escala. Hay que reordenar todo esto y se hace de manera sencilla. En seis meses se puede darle un golpe al delito y que empiece a bajar. Obviamente tiene que existir coordinación con el gobierno nacional, sin fuerzas federales es imposible.

—Un tema que quizá la gente le resulta como muy lejano, pero que es muy importante para la seguridad, es el nombramiento de autoridades del Ministerio Público de la Acusación. ¿Cómo está viendo ese proceso, tan discutido en los últimos meses?

—Lo veo con mucha preocupación, porque claramente Gabriel Somaglia intentó incidir en los concursos de los fiscales y de los defensores. Eso, indudablemente, hace que el proceso no sea transparente y que la Justicia termine estando politizada. Y al tener una justicia politizada no vas a tener una Justicia independiente. Este proceso, que claramente estaba viciado por todas las pautas que fuimos mencionando en tiempo oportuno, cuando detectamos el vínculo directo que había entre el secretario de Justicia y los miembros del jurado, hicieron que que el concurso pierda total y absoluta legitimidad. Y prácticamente legalidad, porque la mayoría de los jurados renunciaron. Esa es mi preocupación.

—¿Y qué perfil cree que debería tener el nuevo fiscal general y los fiscales regionales?

—El fiscal general debería ser una persona que se siente con el próximo gobernador, que es quien controla a las fuerzas de seguridad, y resolver la política de persecución penal. Para mí, las prioridades tienen que ver con los altos niveles de violencia y de robo y el lavado de activos.

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Foto: Marcelo Bustamante / La Capital

—El año que viene parece estará muy atravesado por lo que suceda en la Justicia. A nivel nacional, por las causas de Cristina y la pulseada permanente con la Corte Suprema. ¿Cree que la causa sobre espionaje, en la que usted es querellante, va a marcar el pulso político de la provincia?

—Ya hubo un sinnúmero de evidencia que los fiscales mostraron en una audiencia oral y pública. Donde quien quiso ver pudo ver lo que veníamos marcando: que desde el comienzo de la gestión de Omar Perotti a quienes pensamos distinto nos mandaban a investigar, nos carpeteaban. Claramente eso tenía un objetivo político, que era controlar a quienes pensábamos diferente. Ya hay medidas cautelares, lo que significa que los jueces tienen semiplena prueba de que el delito se cometió. No sé si va a llegar a juicio en este año electoral, hay que esperar que la Justicia pueda seguir avanzando ya sin tanto debate público y que se sepa quiénes fueron los responsables máximos. Yo no creo que Marcelo Sain haya sido quien me mandó investigar a mí y a mis hijos, a mi familia, a mis hermanos, a periodistas, a sindicalistas y a empresarios de la ciudad de Rosario. Acá se investigó a personas que llevan cincuenta años poniendo plata en la ciudad, generando empleo y generando riqueza. A mí me querían callar por mi perfil, por mi forma de actuar en política, pero ¿qué se quería hacer con los empresarios que no tenían que ver con nada y fueron investigados de manera ilegal? ¿Qué se les quería sacar a esos empresarios? ¿Para qué querían tener datos de su familia, de sus cuentas, de sus empresas?

— ¿Cree que la responsabilidad penal va a llegar en algún momento al gobernador?

—No tengo dudas. Lo dijo Sain en la audiencia imputativa y en sus audios. Si el juez nos hubiese dado la prisión preventiva de Sain, ya Sain estaría contando cómo era la lógica de esa empresa criminal que habían armado para extorsionar a dirigentes políticos, empresarios, sindicalistas. Eso va a llegar antes que lleguen las condenas y la investigación va a avanzar.

—Lo paso al tema electoral. Dice que el frente está encaminado, ¿bajó la espuma con el socialismo después de la denuncia que hicieron sobre un contubernio con Perotti?

—Ratificamos todo lo que dijimos en su momento, pero hay un objetivo mucho más importante que nos obliga a pasar de página. Espero, y creo que por las charlas que tuvimos, que no va a volver a suceder.

—¿Creen por el diagnóstico que tienen de la provincia que quien gane la interna del nuevo frente será el próximo gobernador de Santa Fe?

—Todos entendemos que el gobierno de Omar Perotti está muy desgastado y tiene una bajísima aprobación, por lo que es altamente probable que quien sea el candidato de ese frente que engloba a los partidos políticos que pretenden lograr un cambio en la provincia de Santa Fe sea el próximo gobernador.

—¿El hecho de que otros dirigentes no terminen de anotarse lo favorece en la carrera por la Gobernación?

—Yo soy muy claro, en general me acusan de no especular y mostrar siempre las cartas. Tengo un objetivo político, que no es mío, es de una organización: pelear por la Gobernación. En ese camino armamos durante diez meses equipos técnicos que pensaron los problemas que tiene la provincia y cómo resolverlos. Vamos a disputar la Gobernación y tenemos la determinación de llegar el 11 de diciembre a las 8 de la mañana a la Casa Gris. A quiénes enfrentamos en una interna dependerá del diálogo que tengamos de acá al cierre de listas, pero lo que sí puedo decir es que estamos armando equipos que puedan gestionar bien cada una de las áreas de gobierno y eso no lo hizo nadie. Creemos que esto no es para improvisados: los problemas de Santa Fe no son fáciles. Va a costar mucho darlos vueltas y el desafío del 2023 no es para cualquiera.

—¿Contra quién se imagina compitiendo el año que viene?

—No lo sé. Hace unos meses hubiese mencionado algunos nombres pero hoy no lo tengo claro. Estamos teniendo diálogo con distintos partidos y sectores políticos. Estamos construyendo nuestra propuesta y sentimos que es cada vez más robusta.

—¿La vice va a ser del PRO?

—Entendemos que va a ser de otro partido político. Hoy el PRO es el partido con el que más estamos coordinando, confluyendo e interactuando, pero no lo tenemos aún definido. No será una definición personal, como fue en otros momentos, sino una decisión colectiva. La tomaremos con los dirigentes de nuestro espacio, como Felipe Michlig, Lisandro Enrico, Carlos Fascendini y José Corral.