Miércoles 01 de Noviembre de 2023
Si Newell’s todavía sigue en carrera para obtener una plaza para los cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional y para meterse en la Copa Sudamericana de 2024 se debe a que los puntos conseguidos hasta acá lo mantienen cerca de conseguirlo en las correspondientes tablas, la de la zona B y la anual. Desde el juego, por el contrario, se distancia de tales objetivos. El equipo no atina a reaccionar, con flojos desempeños, como el del empate sin goles contra Platense el lunes en Vicente López y antes el traspié por 2 a 0 frente a Godoy Cruz en el Coloso.
Estos partidos opacaron las victorias frente a Tigre (2-0) y San Lorenzo (3-0), una especie de oasis, en el medio de una campaña en constante declive, que evitó en ese momento la posible salida anticipada de Heinze. Los resultados, antes y después de esos triunfos, le resultaron esquivos, una consecuencia de un conjunto que hasta perdió el carácter agresivo que lo destacaba.
El equipo rojinegro atraviesa la peor etapa del año. Cuatro derrotas, un empate y dos victorias en los últimos 7 partidos, de los cuales en 4 no convirtió. Sumó pocos puntos, pero igual hoy sigue a un punto del último que clasifica a los playoffs en la zona B y está al acecho de los que ingresan a la Sudamericana.
La irregularidad general del torneo lo mantiene en carrera y le da la chance de culminar el año mejor de lo que hoy se prevé, siempre que de la talla en estas tres últimas fechas, el domingo en el Parque contra Sarmiento, que se encuentra complicado con el descenso, luego en la Bombonera frente a un Boca que llegará feliz o golpeado, dependiendo de cómo le vaya en la final de la Libertadores, y por último en el Coloso ante un siempre complejo Defensa y Justicia.
Esta floja actualidad numérica de Newell’s es consecuencia de un equipo en retroceso en las distintas facetas del juego. Las causas son diversas, la inseguridad defensiva y la carencia de variantes de juego y, más aún, en la zona de definición. Un deterioro tanto colectivo como individual, con futbolistas que, o se estancaron o repitieron actuaciones fallidas: Aguirre, Sforza, Recalde, Ferreira, Sordo, Ortiz y Hoyos.
Aparte, juveniles que se hayan potenciado, no hay. Refuerzos traídos en el último mercado de pases, que se pueden considerar como tales, por ahora poco o nada.
Se rescata a Méndez, Velázquez, Gómez y Martino, dando con regularidad algo más dentro de un conjunto que fue perdiendo hasta la invulnerabilidad que tenía de local.
Los cambios constantes de dibujo táctico, en un equipo que nunca terminó de encontrar la regularidad tampoco contribuyeron al fortalecimiento grupal. Si hay limitaciones varias, ¿no sería conveniente consolidar un mismo esquema y, aunque más no sea por una cuestión de repetición, así tratar de que haya una evolución colectiva?
“No sé un carajo de táctica”, dijo Heinze. Más allá de lo manifestado, ni él ni ningún entrenador de primera puede desconocer sobre cuestiones tácticas. Lo que sí no encuentra es un equipo confiable, que responda a lo que pretende. Entonces algo tiene que cambiar. Tiene muy poco margen para revertirlo, aunque de eso depende el futuro rojinegro.