Panorama económico de Santa Fe con un año que empezó a mostrar sus últimos desafíos de cara al principal: las elecciones. Ajustes, cálculos y envión 2027
16:34 hs - Jueves 23 de Julio de 2026
“Nadie nada en abundancia, ningún municipio, provincia ni país. Es una realidad el concepto de escasez”. La definición es del ministro de Economía de Santa Fe, Pablo Olivares, y preanuncia un escenario ajustado para las finanzas de las provincias en los meses venideros.
El estancamiento de la actividad económica es el eje de toda la cuestión. Solo agro, minería y energía mostraron expansión, con récord de exportaciones, pero se derrumban industria, construcción y comercio. Las dos velocidades de la economía.
Jorge Simón, ex secretario de Finanzas de Santa Fe, advierte sobre la política indiscriminada de importaciones de productos que, más temprano que tarde, afectará fuerte a las provincias.
Así, con una recaudación nacional cayendo al 7,5 % en el último mes y coparticipación en baja, la capacidad de seguir bajando el gasto claramente tiene un límite tanto en la Nación como en las provincias que deben afrontar obligaciones imposibles de postergar como sueldos.
En ese sentido, la negociación salarial en Santa Fe, que está a punto de cerrarse tal como la puso sobre la mesa el gobierno, termina siendo el último desafío del año en términos de erogaciones.
Si bien esta vez exige más recursos porque fue más “generosa” que lo habitual, parecen ahorrar un problema futuro en un 2027 que será electoral tempranamente.
Números y frazada corta
La estrategia de remarla en términos financieros incluye el uso de financiamiento externo y otras maniobras para asegurar la estabilidad antes del próximo ciclo electoral.
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A fin de mes entran los 300 millones de dólares de adelanto de coparticipación que tomaron luego de que la Nación ofreciera hasta 400 millones. Eso, más la recaudación local (que viene a los ponchazos), mantiene la nave en equilibrio, sostienen.
En tanto, 2026 amaga con cerrar con un déficit que el gobierno lo fundamenta en la deuda por financiamiento, como ocurrió a mitad de año. Vale recordar que se colocaron bonos por 800 millones de dólares para obras, algo que el perottismo recrimina y alerta por abultado. El Ejecutivo le contesta que el planteo es amarrete.
Quedan cinco meses y después arranca un año corto por las elecciones. Por eso las obras producto del financiamiento seguramente se terminen en abril. Ese cálculo es parte de las cuentas económicas, no solo políticas.
Es todo un arte el de saber cuándo y cuánto ajustar el cinturón, y cuándo aflojarlo. Muchas veces hacer agenda de obras genera margen para mayores exigencias y demandas de otros sectores. Por eso también el gobierno muestra un discurso de que no sobra nada.
Qué dice Santa Fe
Olivares sostuvo en conferencia de prensa que durante tres años apuntaron a la eficiencia como método y ahora tienen resultados en momentos complejos. Paréntesis: el cobro de la deuda previsional, si en algún momento se logra, sería un respiro para equilibrar los números de fondo.
“Tratamos de sacar agua de las piedras en términos operativos para economizar recursos materiales en tareas, y ganar eficiencia”. Luego insistió: “Ante esta manta corta, hemos recurrido a la eficiencia para hacer espacio presupuestario”.
Como conclusión dijo que en este tercer año pudieron armonizar tres necesidades imprescindibles: salarios públicos que le ganen a la inflación, que los servicios públicos sean mejores y que la inversión en obras no se detenga.
Nadie nada en abundancia, está claro. El desafío es no ahogarse con la pileta semivacía.