Miércoles 14 de Septiembre de 2022
El final de la larga estadía del titular de hacienda en los Estados Unidos se coronó con un encuentro sorpresivo. La Secretaría del Tesoro norteamericano, Janet Yellen, irrumpió en la reunión que Sergio Massa sostenía con David Lipton, asesor del tesoro y ex número dos del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la gestión Christine Lagarde. La foto del encuentro con una de las figuras más relevantes de las finanzas globales habla por sí sola y vale casi tanto como la calma que augura.
Como bien sabe el superministro, las cuestiones financieras o económicas no se circunscriben al análisis de variables o a consideraciones de dinero sino que tienen su basamento en afinidades políticas y es por ello que con la presentación oficial de la formación ministerial final (Massa, Gabriel Rubinstein, Leonardo Madcur, Raúl Rigo entre los más importantes) en Washington se logró encarrilar el diálogo que estaba totalmente quebrado con el Fondo y su staff técnico desde el día que renunció Martín Guzmán.
El apoyo político de los Estados Unidos al plan económico del ministro quedó confirmado y lo que hasta hace días era un ejercicio de prognosis se materializó, la segunda revisión del Fondo sobre las cuentas públicas argentinas obtendrá, a priori, el visto bueno y permitirá el desembolso de los necesarios y deseados 4100 millones de dólares destinados al fortalecimiento de las reservas del BCRA, y aunque prácticamente la mitad volvería como repago al organismo de inmediato se podrá consagrar la estabilidad macroeconómica conseguida hace apenas unos días.
En ello tuvo central importancia lo que Sergio Massa convirtió en un mantra durante toda la gira norteamericana “se cumplirá este año con la baja del déficit hasta un nivel de 2,5 por ciento del PBI”.
La cintura política y el contexto global operaron de manera positiva en la difícil relación que el Gobierno argentino tiene con el titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Mauricio Claver-Carone. El organismo presidido por el Cubano-Estadounidense otorgará un financiamiento de alrededor de los 1.200 millones de dólares en el último trimestre de 2022. Si bien el destino de los fondos sirve para poner en marcha programas de infraestructura, salud, agua y turismo, los dólares quedarán alojados en el Banco Central ya que por suerte las obras en Argentina aún se realizan en pesos.
Por su parte en la reunión que el Ministro mantuvo con el director gerente del Banco Mundial, Axel Van Trotsenburg se confirmó que en los próximos seis meses la Argentina recibirá un préstamo de 900 millones de dólares, que se sumarán a otros 1.100 millones de dólares que ya aprobó para el corriente año. Los fondos que otorga el Banco Mundial tienen destino específico (incluyen desembolsos de las obras de saneamiento de Matanza-Riachuelo, del apoyo al sistema universal de salud, del financiamiento a la capacitación de trabajadores, entre otros) por ello, el desembolso de los mismos son en la medida en la que avanzan los proyectos para los que fueron acordados los préstamos.
En una visita relámpago a Texas el ministro fue recibido como el "James Baker argentino”, en referencia al secretario de Estado de Ronald Reagan y personaje clave en la diplomacia norteamericana de fines del siglo pasado.
El flamante ministro de Economía mantuvo reuniones de trabajo con ejecutivos de Chevron, Exxon, Total, Shell, BPX Energy y Pan American Energy. El eje discursivo de los representantes gubernamentales fue instalar a Argentina, aprovechando el alejamiento de occidente con Rusia, como un jugador de peso en el mercado energético global.
La gira catalogada de “exitosa”, sin lugar a dudas traerá calma a la agitada economía doméstica, permitirá el intento de actualizar el acuerdo con el Fondo sobre finales de diciembre para aflojar un poco más la soga financiera que tensa los humores de la sociedad Argentina y fortalece la figura de un ministro que al parecer no solo sabe comunicar.