Sábado 25 de Febrero de 2023
La ola de robo de cables que afecta a vecinos de toda la ciudad no para. Y, aunque el problema puede parecer menor frente a otras situaciones de inseguridad que vive Rosario, los ciudadanos que sufren esto a diario aseguran que su calidad de vida es cada vez peor: cuando sustraen cables de teléfono o de luz e incluso los caños de gas de los medidores se quedan sin servicios esenciales durante días o semanas. Además son testigos de los hechos de vandalismo, lo que afecta su estado de ánimo y no les permite vivir con tranquilidad.
Si bien entienden que la seguridad debe ser garantizada por la policía de la provincia, desde las vecinales creen que a nivel municipal se pueden tomar más medidas paliativas.
El municipio, por su parte, considera que no es mucho lo que puede hacer para frenar estos actos y que le corresponde al Ministerio de Seguridad de Santa Fe tomar cartas en el asunto.
Por un lado, el robo de cables tiene un trasfondo complejo ya que existe todo un circuito ilegal donde el producto que se extrae, el cobre, mueve mucho dinero.
Por otro, los vecinos quedan expuestos a ser testigos y denunciantes permanentes de los robos (algunos suceden en plena tarde), y aunque piden auxilio a la policía, cuando las fuerza de seguridad llega, casi siempre es tarde, mencionan.
Mara González, de la vecinal 25 de Mayo, en zona sur, contó que un delincuente que estaba robando en su barrio, disparó con un arma para cortar un grueso cable y que la vecina que vive al lado de donde ocurrió el hecho quedó temblando durante horas.
“No es raro ver gente con cuchillos o armas intentando cortar cables. Además de dejarnos sin luz, sin teléfono o sin gas tenemos que soportar este tipo de situaciones. Necesitamos acciones y respuestas urgentes”, expresó González.
Encuentros que no prosperan
La mayoría de las vecinales ya tuvo reuniones con referentes provinciales y municipales, pero afirman que las respuestas no llegan y que están hartos de palabras y promesas o medidas a medias. Por eso, en muchos casos, han tomado medidas por su cuenta como poner alarmas comunitarias o cámaras para intentar defenderse como pueden del peligroso vandalismo.
“Pedimos la intervención urgente de provincia y municipio”, exclamó la vecina del barrio 25 de Mayo.
Ximena Aleman, de la vecinal Dr. Maradona (de la zona de Pichincha y barrio Agote) dijo este viernes a La Capital que los robos son "reiterados, cotidianos" y que nunca tuvieron una respuesta acorde por parte de las autoridades para poder vivir en paz.
“Esto comenzó con el robo de cables de teléfono hace dos años. Hicimos un montón de reclamos para reposición de cables porque nos quedamos sin líneas telefónicas, pero la empresa Telecom nos dio la espalda, es más, nos decía claramente: no los vamos a reponer”.
Así empezó a instalarse una modalidad de robo que nadie pudo controlar en todo este tiempo.
En la edición del 24 de febrero último, este diario dio cuenta de las consecuencias de este delito para la EPE: se roban en Rosario un cable de baja tensión por día cuya reposición cuesta unos 80 mil pesos, además de que los vecinos se quedan sin luz.
Cuidacoches en la mira
Desde la vecinal Maradona apuntan a los grupos de cuidacoches que están instalados en el lugar hace años: “Vemos que ellos mismos son muchas veces los que roban. Una zona muy conflictiva es la de Catamarca y Jujuy, allí hay una puja entre estas personas y son ellas las que ocasionan disturbios y roban los cables. Los denunciamos muchas veces”, manifestaron los vecinos.
En el Código de Convivencia hay alternativas para poner un freno, afirman. “Está en vigencia y regula la actividad de los trapitos. Eso sería de enorme ayuda”, detalló Ximena Aleman.
La vecinalista dijo que analizaron una y otra vez cómo pueden desactivar este problema pero que, por ejemplo, desde la provincia, que es un actor fundamental del tema seguridad, no resuelven nada: “No hay patrulleros, no hay presencia policial. Hemos tenido reiteradas reuniones con la comisaría 7ma, pero nos cambian a cada rato de comisario. Hace poco de los dos patrulleros que había uno circulaba pero el otro no tenía ni neumáticos”.
“En nuestro plan de trabajo con Vecinales Unidas venimos pidiendo policía caminante, un servicio que supimos tener, y un destacamento policial en Agote y otro en Pichincha, sobre todo en las zonas más calientes, como la de Avellaneda y Bordabehere. En Pichincha, por ejemplo, hay muchos problemas en Jujuy y Catamarca a la salida del mega boliche que está ahí. Pero bueno, nadie hace lo suficiente”, enfatizó.
Desde las vecinales están convencidos de que no les queda otra que actuar por su cuenta: “Al robo de cables lo vemos todos los días, y tenemos las pruebas porque nos equipamos para eso. Aún así la ola de delito no se frena”, agregó Aleman.
Colaboración
“Ponemos nuestra colaboración absoluta, ayudamos a la Municipalidad a hacer relevamientos, algunas alarmas pusieron. Lo mismo que con la poda y escamonda, en eso actuaron, porque había cámaras colocadas pero no se veía la imagen porque la tapaban las ramas de los árboles y también con la iluminación que mejoró bastante”, señaló la referente de Agote y Pichincha.
¿Se puede hacer más? Los vecinos están convencidos de que es posible. “Controlar las chatarrerías, por ejemplo. El Municipio puede pedir explicaciones sobre el material que compran, a quién se lo compran, donde lo venden. La Muni debería investigar mucho más”, señaló, a su turno, la vecina de zona sur.
En cuanto a tener nuevas reuniones con las autoridades, las referentes barriales fueron contundentes: “No nos queremos juntar más con nadie a hablar de esto. No nos escuchan, estamos cansados. La solución no llega y somos los vecinos los que nos estamos organizando en base a mejorar la comunicación, estar atentos, haciendo denuncias, poniendo cámaras. No se puede vivir más así”.