Domingo 26 de Diciembre de 2021
La disparada de casos de Covid en diciembre pone a los distintos gobiernos frente a un escenario inquietante: no tienen margen margen económico, político y social para apretar el botón rojo y decidir cierres estrictos, pero a la vez la espiralización de los contagios los obliga a tener algunas medidas antipáticas en carpeta.
En las últimas dos semanas, el crecimiento de los casos fue exponencial: el 10 de diciembre se reportaron en todo el país 3.573 nuevos contagios, y el 24 de diciembre 16.279. Es decir, en sólo quince días se multiplicaron casi por cinco.
“Con esta variante (la Ómicron) va a haber más casos. Nosotros vamos a tener seguramente tensión en los centros de testeo, y esperemos que no un aumento de hospitalizaciones y muertes”, dijo esta semana la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, durante una entrevista con Radio Con Vos.
En la misma línea, un directivo de un efector de salud de la ciudad dijo a La Capital que las autoridades sanitarias, tanto públicas como privadas, monitorearán de cerca la ocupación de camas, sobre todo de personas vacunadas. “Mientras tanto, se tiene que hacer mucho hincapié en que se completen los esquemas de vacunación, que se apliquen las terceras dosis y sostener la bajada de línea sobre uso de barbijos y cuidados generales, que son las que tienen menor impacto social y productivo”, agregó.
La película es favorable: mientras que segùn los datos de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (Sati) en junio la ocupación de camas en terapia intensiva trepó en junio al 91%, de acuerdo a los datos que actualiza todos los días el ministerio de Salud de la Nación hoy la ocupación de camas UTI en adultos se ubica en el 34%.
En el gobierno provincial siguen “con mucho cuidado” el tablero sanitario y, aunque señalan que Córdoba y la Ciudad Autonóma de Buenos Aires están más complicadas, calculan que el aumento de casos en Santa Fe “es cuestión de tiempo”.
Con la economía en recuperación después de tres años consecutivos de caída, en plena temporada de verano -que en la provincia, estiman, será récord- no hay condiciones económicas para un cierre abrupto de actividades.
Tampoco cartuchos políticos: la imagen de cooperación que montaron al comienzo de la pandemia trío Alberto Fernández, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta se destiñó hace tiempo, la polarización marca el pulso de la política nacional y la imagen del cumpleaños de Fabiola Yáñez en el momento más duro del encierro licuaron la autoridad del presidente para tomar medidas drásticas, al menos por ahora.
En este marco, todos confían en que las vacunas sirvan como dique de contención si el caudal de contagios aumenta. El juego del palo y la zanahoria con el pase sanitario apunta a reforzar esa barrera.
La provincia y la ciudad tienen datos alentadores. Esta semana, la ministra de Salud de la provincia, Sonia Martorano, detalló que de las 6,3 millones de vacunas que recibió la provincia, aplicó 6,2, el 98%. Más de tres millones de personas, el 88% tiene una dosis, alrededor del 80% dos y 11% tres.
De acuerdo a la Municipalidad de Rosario, el 99% de la población tiene la primera dosis, 87% dos y 13% tres. Los antivacunas son ruidosos, y protagonizan escraches lamentables como el que sufrió esta semana el intendente Pablo Javkin, pero son una minoría muy reducida.
La ministra de Salud de Santa Fe, Sonia Martorano, destacó los altos niveles de vacunación de la provincia
Aliados
Con estados subnacionales a los que no les sobra nada y tienen dificultades para garantizar prestaciones básicas -como la seguridad en el caso de la provincia y el transporte en el caso del municipio-, las autoridades reconocen en los empresarios gastronómicos y del ocio a los principales aliados para que se implemente la medida. Después de dos años de caída libre, su cuenta es simple: si los casos suben, ellos serán, de vuelta, los primeros perjudicados.
En la misma entrevista con Radio Con Vos, Vizzotti deslizó que una opción que barajan es “una disminución de la intensidad de las actividades, sobre todo de eventos masivos, por una semana o nueve días, para disminuir la velocidad de transmisión”.
En el sistema de salud confían en que el estrés se limite a las guardias y los centros de testeos, y que las internaciones de sala y terapias intensivas no se saturen. “Ese va a ser el dato crucial como para avanzar en medidas más restrictivas, no demagógicas, que sabemos lo que implican”, dijo un referente del sistema sanitario que sigue de cerca lo que se define en la mesa de decisiones local.
Ese es el escenario en Europa, donde varios países restablecieron restricciones ante el tsunami de contagios. Francia prohibió los grandes eventos y reuniones al aire libre en la vìspera de año nuevo; España, volvió a imponer el barbijo obligatorio al aire libre, pero distintos gobiernos regionales -como Murcia y Cataluña- impusieron medidas más estrictas, como el cierre de actividades no esenciales y toques de queda.
Otros países, como Bélgica, Países Bajos, Alemania, Suiza, Austria, Dinamarca y Portugal también armaron su combo de medidas, que incluye, según el caso, la vuelta del barbijo, reducción de las reuniones sociales y actividades no esenciales, pedido de PCR negativo y pase sanitario.
El intendente Pablo Javkin sufrió esta semana un escrache de un grupo de antivacunas. Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
Tensiones
Con el mensaje de las urnas todavía fresco, los gobiernos intentan patear para adelante este tipo de medidas. El resultado en las elecciones legislativas mostró que la ecuación que dibujaron en el laboratorio central del Frente de Todos estaba mal formulada. Los estrategas del FdT creyeron que la suma rebote económico + vacunas + unidad peronista + recuerdo fresco del fracaso de Cambiemos cristalizaría en un triunfo -ajustado, pero triunfo al fin- del peronismo y no fue así: los electores lo castigaron.
La pandemia y las decisiones de los gobiernos tensionaron al máximo los dos grandes organizadores sociales, el trabajo y la escuela, y el oficialismo pagó el costo en votos.
Más que nunca, las autoridades deben cabalgar la tensión entre legitimidad y eficacia: mientras más tiempo pasa, más palpable se vuelve para la sociedad la necesidad de tomar una decisión drástica, que a su vez tiene menos impacto por el correr de los días.
“Eso tiene que ver con el ciclo de los problemas, la sociedad quizás no te entiende hoy pero cuando vea en una semana que previste un mal mayor te lo va a agradecer”, dijo a este diario un referente opositor.
Y agregó: “El Ejecutivo no tiene que seguir encuestas, tiene que tomar decisiones, aunque sean impopulares. Tenemos un gobernador que no toma decisiones”.
En la Casa Gris no quieren anticiparse. “Todos sabemos cómo funciona la pandemia y las medidas que eventualmente hay que tomar: hoy Italia está cerrando, pero acá tenemos otra realidad, estamos muy lejos de eso”, dijo un funcionario de la primera línea del gobierno provincial.