Miércoles 16 de Marzo de 2022
"Para mí escribir es como una aventura, nunca sé dónde voy a terminar", revela el escritor y psicoanalista Marcos Apolo Benítez, quien está a punto de lanzar a las calles la segunda edición de "Lo incomible", tercera novela y pieza final de un tríptico que comenzó allá en 2015 con su nouvelle "Chaco. Odio en el impenetrable" y continuó en 2017 con "La paliza", relatos narrados en una primera persona que rompe con las costumbres tradicionales y aquello políticamente correcto para exhibir un pasado desde una mirada en clave teatral. Mandatos, cuerpos (y cuerpas), codicia y aborto se entrelazan en el relato de una voz marcada por el paso del tiempo y los avatares de aquello que suele llamarse destino.
“Lo incomible es todo aquello que tragamos sin saber, generalmente objetos intangibles como las voces y las imágenes que producen todo tipo de efectos y fenómenos en la carne. Lo incomible también es la parte indigerible en lo que ingerimos. En definitiva, la narradora va soportando las encarnaciones de la cosa. ¿Qué cosa? Algo inhumano que nos habita”, comenta el joven novelista nacido en 1983, que llegó a Rosario a los 18 años desde Juan José Castelli (Chaco) para estudiar Psicología en la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
”Lo que se omitía en la mesa se terminaba de decir en el baño”, se deja leer en uno de los entretenidos pasajes de esta breve nouvelle protagonizada por una mujer que se transforma en “una suerte de médium —como describe el autor— cuyo cuerpo es atravesado por diferentes voces y representaciones y es precisamente donde se origina el germen del conflicto, en eso que ese cuerpo no termina de digerir”. De la cama al living, de la cocina al comedor y desde allí al baño. O también, desde el consultorio de una nutricionista o una habitación para abortar de emergencia por culpa de aquel primo despiadado. Allí se ponen en juego la endogamia, los secretos, el superyó paterno —pero a la vez ridículo, retrógrado y machista— y toda aquella insoportable levedad que calla y termina de detonar por algún lado.
—¿Cómo encaraste este tercera novela?
—Esta novela tiene aspecto de teatro. Fue una ocasión para experimentar con las nociones de lugar, profundidad, encuadre; las tensiones entre el cuerpo, el espacio y los objetos. Cada escena se desarrolla en espacios cotidianos delimitados: comedor, cocina, baño, dormitorio, etc.; y en esos ambientes familiares aparece lo extraño, lo que va a desbordar los límites. También tiene aspecto de pintura. Estuve muy metido en la geometría de las obras de Francis Bacon. La última escena de Lo incomible es una recreación en prosa de sus cuerpos mezclados, su tono y su paleta. Pero el espacio circunscripto también es el de la novela corta, las dimensiones breves del libro que me permiten ajustar bien las clavijas, afinar cada palabra, cada oración, templar el sentido y lo fónico, y pulir al máximo el diamante de la voz. En definitiva, tratar el relato como si fuera un soneto.
—¿Qué lugar tiene el psicoanálisis para vos a la hora de realizar esta novela?
—Creo que el psicoanálisis, en sus elaboraciones más sutiles (es decir aquellas que no incurren en la psicología aplicada) tiene mucho para aportar a los procedimientos de escritura literaria. Todo esto ya ha sido largamente experimentado por las vanguardias literarias, vanguardias que a su vez influyeron en (Jaques) Lacan, quien a su vez contaminó nuevamente a la literatura. Ambos discursos creen en el misterio de la encarnación del verbo, en el ser que habitan el nombre y en la transformación mediante la palabra. Ambos se enriquecen mutuamente, sobre todo si mantienen las diferencias. Pero mi principal contrabando de psicoanálisis a la literatura no es su bagaje conceptual, sino, más bien, su praxis de la escucha que me permite profundizar en la voz y extraer letras, visiones, ritmos, acentos (como quien tira una red al mar), y su acto de invención por fuera del saber.
—¿Qué rol jugó tu infancia en Castelli a la hora de desarrollar estos personajes e historias?
—Es determinante. Porque la literatura viene de esa infancia pueblerina y rural, imbuida en la tradicion oral gauchesca, el criollismo, la mitología del monte y lo indígena. Cristianismo y paganismo en su máxima crudeza. Todo eso fue sedimentando un fondo de voz que luego intento modular cuando escribo. Y que deriva en una especie de gótico norteño o cuentos de hadas negras.
"Para mí, el escribir es una verdadera aventura donde nunca sé dónde voy a terminar", confiesa Benítez al ser consultado por una de sus pasiones, que es la escritura.
Un triptico para ensamblar la piezas del rompecabezas
Partiendo desde Chaco. Odio en el impenetrable (Santiago Arcos - 2015), aquella primera persona "era una suerte de pivote de enunciación crítica, que rápidamente se va encarnando de la primera a la tercera persona, nunca se termina de localizar, el odio hablando en primera persona para romper los preconceptos, disruptiva sociológicamente hablando, metáforas, sonora", describe el autor.
En La paliza (Paradiso, 2017), que fue el segundo relato, allí se deja ver una "estrategia discursiva que sale del juego metafórico y donde el lenguaje está más concentrado y demarcado". Y por último Lo incomible (Azul Francia, 2021), marca la crudeza, que va "a contrapelo de lo políticamente correcto y busca otra lógica de lo que muchas veces es tabú y no coincide necesariamente con lo social".
"Es un conjunto de voces que buscan encarnar personajes desde las entrañas de la voz", completa.
La novela "Lo Incomible" —ilustrada por el artista rosarino e historietista Horacio Boriotti— fue presentada en octubre de 2021 y agotó los ejemplares. Es por eso que en breve estará nuevamente en las librerías de Rosario la segunda edición. No obstante, el escritor anticipó que ya hay una cuarta novela en ciernes y que seguramente —tal como lo deslizó— girará en torno a su experiencia como psicoanalista.