Viernes 29 de Octubre de 2021
Hace más de una década, PopCap Games lanzó uno de los videojuegos más famosos de los últimos tiempos: "Plantas versus zombies". Entre las distintas especies de plantas que los decrépitos humanoides deben enfrentar en el transcurso del juego hay especies carnívoras que los devoran para evitar que ataquen a las personas que viven allí y les coman su cerebro. Así, el conocimiento sobre cómo cuidar estas plantas o características de las especies carnívoras fue parte central de la información recolectada por los fanáticos.
Muchos años después, ya en plena pandemia, en Rosario floreció un negocio tan exótico como rentable para los tiempos de encierro que se venían transitando: nada menos que la venta de plantas carnívoras. Por suerte, y a diferencia del videojuego, el ataque zombie no pasó de ser una paródica invasión de memes en las redes sociales. Mientras tanto, nietos y nietas llevaban a sus abuelos a comprarles las plantitas que comen zombies. La oferta de este producto también estalló en las redes sociales y la novedad atrapó a apasionados por las plantas, fanáticos del videojuego y a muchos más.
Decir plantas carnívoras lleva directo a las ficciones más fantásticas de selvas en las que grandes bocas carnosas escondidas en la vegetación se tragan a personas enteras que intentan escapar bañadas en una baba pegajosa. Pero no es así, por fortuna. Lejos de eso, la realidad es que se trata de pequeñas plantas, muy vistosas algunas, muy discretas otras, que viven en balcones y terrazas urbanas.
Su aparición en el paisaje de la ciudad fue posible gracias a varios emprendedores locales que decidieron indagar en una nueva arista del rubro jardinería, uno de los pasatiempos más elegidos en los hogares durante la cuarentena. Con el tiempo libre que generó la reducción de jornadas laborales pusieron manos a la obra e investigaron este increíble mundo para aprender cómo cuidar este tipo de plantas o qué especies son las más adecuadas para el clima local. Gestaron redes sociales y páginas web para venderlas, y mostrarlas en todo su esplendor.
Rocío Divvanco es una de ellas. Tiene 19 años y plantas que comen moscas en su propia casa. Siempre tuvo espíritu emprendedor y al terminar la secundaria pensó una alternativa de negocio en los principios de la pandemia, además de comenzar sus estudios en medicina y trabajar para una empresa de encomiendas.
"Empecé a ver que la gente comenzaba a hacer huertas en sus casas, yo tenía un poco de plata guardada y me fui a un vivero a comprar muchos plantines. Comencé a vender todo tipo de plantas y creé un perfil de Instagram (Mi Huertita)", cuenta Rocío.
Le iba bastante bien en sus primeros pasos cuando la inquietud de un cliente la acercó al mundo de las plantas carnívoras: le preguntaron si las vendía y eso bastó para que la curiosidad por esas especies la llevara a investigar.
"Cómo sabía que mi vecino de enfrente vendía plantas carnívoras, un día me crucé y hablé con él para que me las revendiera, pero finalmente comencé a trabajar con Munir y así me enseñó todo lo que sé sobre ese tema. Esto fue por un tiempo, porque ahora volví a trabajar sola con otros proveedores", explica.
Munir Nellmeldin, el vecino de Rocío, tiene 43 años, trabaja en una empresa de transporte de carga y es el mentor del sitio y cuentas de redes sociales Carnívoras Rosario. También empezó con este emprendimiento un poco por casualidad y curiosidad cuando un amigo le trajo una de estas plantas de regalo. Un tiempo después se compró otras tantas en un viaje a Merlo, San Luis, y desde ese momento formaron parte de su mundo. Comenzaron a darle tantas semillas que cuando se dio cuenta habían empezado a brotar nuevos plantines, muchos plantines. Cuando la cantidad superó el espacio para tenerlas, decidió venderlas.
"La primera semana vendí cerca de cien plantas y descubrí que había una veta comercial interesante. Es así que arranqué a vender mucho, armé el Instagram y la página web. En enero de este año sumé una socia a mi emprendimiento, Ivana Greppi, que comenzó a encargarse de toda la parte comercial y yo me ocupo más de todo lo que es asesoría técnica", relata Munir, quien agrega que es un negocio muy rentable y le permitiría vivir tranquilamente de él.
"Ese tipo de actividades me gusta mucho, sobre todo investigar. Las plantas me daban la posibilidad de entrar en algo desconocido. Empezar a ver cómo iba reaccionando cada una con cada experimento era atrapante", afirma.
No solo para ellos que comenzaron a cultivarlas fue un mundo sorprendente: quienes se acercan a comprar también lo hacen esperanzados de llevarse un espécimen vistoso y llamativo, tanto para placer de los grandes como de los chicos. Sobre todo, para los chicos. La Venus Atrapamoscas es la planta estrella, la más requerida, porque es la que hace más visible el proceso de comerse un insecto. Tiene pequeñas trampitas que son como bocas rojas por dentro y verdes por fuera, que se cierran rápidamente apenas un bicho se posa sobre ellas. Y así quedan el tiempo que tarden en descomponerlo y alimentarse de él.
-Una trampa come varias veces, después de cazar un bichito y terminar el proceso se vuelve a abrir para empezar de nuevo. Eso le lleva más o menos una semana, según el tamaño de la presa. Después esa trampa se muere y nacen otras. También pasa que a veces la gente estresa la planta poniéndole el dedo y dejándole insectos para verla hacer lo suyo. Esto hace que esa trampa también se seque más rápido. No es necesario que la planta coma para que sobreviva, sino que lo puede hacer con el agua y la tierra, como cualquier otra -cuenta Rocío.
Entre los clientes que se acercan a ambos emprendimientos, que van desde abuelos con niños, jóvenes y adolescentes en su mayoría, surgen dudas (algunas, disparatadas) ante el temor de tener una planta carnívora en la casa: ¿son legales?, ¿me puede morder si le pongo el dedo?, ¿le tengo que dar carne?, ¿qué le pasa al gato si se la come?, ¿son tóxicas?, son algunas de las preguntas habituales. Las respuestas: sí, son legales, las plantas no muerden, no comen carne, el gato va a estar bien, no son tóxicas. Lo cierto es que en los últimos años se convirtieron en un regalo original para el Día de las Infancias, Día de la Madre, Navidad y cumpleaños.
-Las plantas carnívoras no tienen toxinas ni son nocivas para las personas o animales. Cuando atrapan a su presa lo hacen con una especie de pegamento, por lo que ninguna persona va a quedar atrapada. Además, la planta atrapa por sí sola, emite un aroma imperceptible para nosotros que solo lo perciben los insectos -aclara Munir.
¿Qué cuidados especiales necesitan las plantas carnívoras?
Tanto Munir como Rocío coinciden en que no son plantas para dejar en un rincón como si fueran potus, que se mantienen con escasa atención. Las plantas carnívoras necesitan cuidados especiales. Los aspectos fundamentales están relacionados con el agua, la tierra y el clima.
-En una ciudad como Rosario algunas plantas tienen que estar en cierto ambiente para que vivan y se vean bien. Además, la tierra es importante según la especie: se usa mucho la turba rubia y el musgo spartoo, mezclado con perlita. Es fundamental el sol, porque cuando la planta atrapa a un insecto resulta necesario para todo el proceso posterior. Y lo más importante es el agua: el agua potable de Rosario tiene una gran cantidad de minerales y las carnívoras no las necesitan. Por eso lo mejor es el agua de lluvia o desmineralizada -cuenta Munir.
Otro dato importante a tener en cuenta para quienes ya están queriendo correr a comprarlas es que durante los meses fríos del año, estas plantas hibernan. Algunas se secan y brotan con los primeros calorcitos de primavera, y otras solo quedan a la espera del clima cálido sin mostrar ningún tipo de actividad.
-La planta no muere, pero se pone negra, amarilla o verde oscura. La boca de la Venus, por ejemplo, puede estar abierta pero está inactiva. Es supernormal, el fenómeno suele durar entre tres o cuatro meses, o todo lo que dure el frío. Cuando llega la primavera se caen todas las hojas negras o se las podés cortar y empiezan a salir las hojitas verdes de nuevo -agrega Rocío, quien muchas veces ayuda a sus clientes en el cuidado de las plantas, además de darles un instructivo con la compra. Les hace el cambio de sustrato o les recomienda las macetas autorregables para evitar la falta de agua.
Todos estos aspectos que las hacen especiales también influyen en el precio, que puede ir desde 500 pesos en las más chicas hasta los 1.500 o 1.800 en otras más grandes y exóticas. Otras, ya de colección y que tienen muchos años, pueden alcanzar los 12 mil pesos o más. Como la primera planta que tuvo Munir, que ya cumplió tres años. Es una Drosera Capensi, que conserva y no tiene pensado vender. Es una especie que tiene unos pelitos con unas gotitas en las puntas como de baba o de miel que se llama mucílago. Cuando el insecto queda atrapado en esas gotas la rama lentamente se va retorciendo hasta generar un círculo o cerrarse como si fuera una tijera en dos partes, así extrae el alimento del insecto.
Rocío y Munir, además de compartir el barrio, comparten la pasión por estas especies y lejos de las fantasías de plantas gigantes que se comen todo lo que les pasa cerca, disfrutan de sus rarezas y características especiales. Las cuidan y siguen adelante con sus emprendimientos nacidos en pandemia, a pesar de que sus vidas ya están volviendo a la normalidad cotidiana del estudio y el trabajo.
-Es un negocio interesante, curioso y distinto. El valor que tienen estas plantas es su forma y movimiento, son plantas muy activas -dice Munir.
-La verdad es que al principio lo había hecho con el motivo de ganar plata porque se vendía un montón. Pero cuando empecé a estudiar medicina estaba superestresada y me di cuenta de que en los momentos en que me ponía a cortarles las hojitas, a pasar un tiempo cuidándolas, me calmaba y era un cable a tierra. No pienso dejarlo por ahora, en muy poco tiempo ya van a empezar a brotar nuevamente y tengo muchas ganas de que llegue ese momento -concluye Rocío.
Dime cómo comes y te diré cuán carnívora eres
Entre las que se pueden conseguir en Rosario se encuentran las siguientes plantas carnívoras:
Dónde comprar plantas carnívoras en Rosario
- Mi huertita: Es el emprendimiento de Rocío Divvanco. En en su cuenta de Instagram pueden encontrar videos y fotos de las distintas especies que ofrece y pueden contactarse a través de ese medio.
- Carnívoras Rosario: Esta cuenta es de Munir Nellmeldin e Ivana Greppi. También puede contactarse a través de la red social para recibir asesoramiento y todo lo que quieran saber respecto de las distintas plantas que ofrecen.