La versatilidad de una obra magistral: "Matadero cinco", de Kurt Vonnegut, transformada en novela gráfica
El genial y controvertido narrador estadounidense no pierde nada de su fuerza e irreverencia con el cambio de formato. Y una traducción virtuosamente ajena a los españolismos contribuye a atrapar a los lectores argentinos

Miércoles 13 de Septiembre de 2023

En marzo de 1969, Kurt Vonnegut Jr. publicó la novela que lo puso entre los grandes escritores de la tradición norteamericana: Matadero cinco, o la cruzada de los niños. Prohibida en más de una ocasión en los Estados Unidos (1975, 1979 y 1982, y vuelta a cuestionar en 2007) por sus escenas sexualmente explícitas y por la violencia gráfica y el lenguaje obsceno que contiene, se convirtió en una lectura obligada para los hippies de los años setenta. En 2022, la editorial Hotel de las Ideas puso en manos del lector una adaptación a novela gráfica de aquella célebre historia, originalmente publicada en 2020 por el sello norteamericano Archaia y el mismo año en España por Astiberri.

Con guion del canadiense Ryan North (Adventure Time, The Unbeatable Squirrel Girl) y dibujos del español Albert Monteys (¡Universo!), el resultado estuvo a la altura de las expectativas y los reconocimientos no faltaron: su nominación al premio Eisner en la categoría Mejor Adaptación al Cómic tuvo espaldarazo con la edición española: Premio Lorna al Mejor Cómic Extranjero y Premio de la Crítica al Mejor Dibujante Nacional, Mejor Guionista Internacional, y Mejor Obra Internacional.

“La ciencia ficción era de mucha ayuda”

¿Cómo decir/escribir lo visto/vivido durante el bombardeo de Dresde? El capítulo macabro, ocurrido el 16 de enero de 1945, es el nudo de la novela y la vida del veterano de guerra Kurt Vonnegut, apresado por los alemanes y testigo en primera persona de aquel horror. A su manera, Matadero cinco descubre el hecho histórico mientras abre el abanico narrativo de la ciencia ficción. Así como Vonnegut utiliza los tópicos del género, Ryan North y Albert Monteys hacen lo propio en una obra distintiva, que apropia la letra de origen.

Tanto en la historieta como en la novela no faltarán los desvaríos temporales –nada casuales ni caóticos–, ni el juego de espejos consecuente entre las distintas épocas. Pasado, presente y futuro juegan un caleidoscopio de imágenes recíprocas, donde vida y muerte ofician como puntos de llegada/reinicio, con el bombardeo de Dresde como el Aleph del optometrista Billy Pilgrim, protagonista de la historia.

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Así, la ciencia ficción habilita los saltos temporales y las visitas extraterrestres. Gracias a ella, los Tralfamadorianos pueden materializarse como experiencia cierta, aun cuando el rapto y la permanencia en el espacio exterior tal vez se expliquen por una psiquis desquiciada. Pero esto no se aclara. En Matadero cinco, la ilación narrativa entre cordura e insania no admite fronteras que delimiten, sino una continuidad temporal alterada y no capciosa. La historia avanza mientras se disgrega en tantas capas como necesite, algo que North y Monteys amalgaman –si se admite esta apreciación– al soporte físico del cómic: toda revista de historieta, al ser paginada, admite la visualización simultánea de los diferentes tiempos narrativos. Paginar un cómic superpone lo leído o por leer, yuxtapone tiempos y espacios. Así como hizo Vonnegut en su novela.

Fronteras permeables entre historia y ficción

En este juego de espejos aparece el personaje del escritor de ciencia ficción Kilgore Trout, al que tanto admira Billy. Trout oficia –en la novela y en la historieta– como otra arista de semánticas varias: puede ser una cita de Vonnegut hacia sí mismo como a la literatura de ciencia ficción en general. Trout es un don nadie, un escritor de publicaciones baratas, leído por niños o locos. También, y como se sabe, es o sería un guiño al gran colega Theodore Sturgeon.

Como sea, Kilgore Trout es maleable (aparece en otras novelas de Vonnegut) y la propuesta de North/Monteys lo lleva un paso más allá: hace de él un escritor aún más “fracasado”, ya que publica en revistas de historietas. En complicidad con el lector, Monteys las dibuja con el estilo de las que editaba el sello EC –perseguido y prohibido en los años cincuenta por el macartismo–, como Weird Science, publicación donde realmente versionaron relatos de otro notable escritor del género: Ray Bradbury.

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La portada del libro de Vonnegut.

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La edición de Anagrama.

Ahora bien, el propio Vonnegut aparece como personaje entre los cuadritos, y no debería sorprendernos: es por esta estratagema que se lo ha ubicado entre los posmodernos (lo que sea que signifique esa categoría hoy en 2023). Si pensamos en las características del posmodernismo, una es la ruptura de las barreras entre ficción y realidad, algo patente en las páginas del libro. Uno de los personajes con los que Billy Pilgrim se relaciona es Bertram Copeland Rumfoord, “brigadier general retirado, historiador oficial de la Fuerza Aérea, titular de cátedra…”. Se pueden trazar algunas similitudes entre Rumfoord y el historiador norteamericano Paul Fussell (1924-2012), que tiene un libro con el subtítulo de la novela de Vonnegut: The boys’ crusade, con el subtítulo The american infantry in northwestern Europe (La infantería norteamericana en el noreste de Europa), 1944-1945 y fue profesor emérito en la Universidad de Pensilvania y veterano de la Segunda Guerra, herido y condecorado. En 1981, con Reagan en el poder, Fussell publicó un ensayo titulado Gracias a Dios por la bomba atómica (Thank God for the atom bomb), en el que argumenta que era necesario que Estados Unidos arrasara con las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki porque, de otra manera, los japoneses hubieran seguido combatiendo hasta las últimas consecuencias, con una pérdida de vidas todavía mayor. Rumfoord resume esta idea más bien canalla en “Tenía que hacerse”.

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Vonnegut y el habla de los argentinos

Como bien podemos considerar que un traductor es el coautor de determinado texto, vale dedicar algunas líneas al trabajo de Hernán Martignone (Buenos Aires, 1978). Doctor en Letras por la UBA, fue investigador en el Conicet y publicó Historietas a diario. Las tiras cómicas argentinas de Mafalda a nuestros días, junto a Mariano Prunes. Martignone encaró por el camino más accidentado: una traducción al español rioplatense, similar al caso de Dubliners en traducción de Edgardo Scott hace pocos años. ¿Queda bien que unos jovenzuelos norteamericanos enviados a la guerra en Europa hablen como muchachos de Lanús? Considerando que la adaptación se publicó primero en Estados Unidos, luego en España (traducida a la variante peninsular que tan ajena nos resulta) y finalmente en Argentina, no parece una elección desacertada. Exceptuando las traducciones de Gardini para La Bestia Equilátera y la que hizo Daniel Cortés Coronas de Un hombre sin patria, Vonnegut ha sido mediado para nosotros por voces españolizantes. En la versión de Martignone leemos, por ejemplo, “Ahí nos atacaron los alemanes y les dimos pa’que tengan”, “¿Qué le pasa a este pibe?” o “Volá de acá, Pilgrim. Cuando dormís, gritás”.

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La vida es así

Salman Rushdie, escribiendo para el New York Times en 2019, destacó el humor y la ironía presentes en el texto original de Vonnegut, un aspecto sustancial, que afortunadamente aquí no ha perdido la gracia. Ryan North y Albert Monteys logran una historieta que parecía imposible, al asumir el pleito existencial, el hecho histórico y la vena satírica del escritor norteamericano. Así como el trazado narrativo denota prolijidad y estructura, el arte gráfico agrega un tamiz “cutie”, no menos siniestro. De esta manera, el aire estético de los años 40/50 que Monteys emplea, acciona de un modo atractivo para, una vez seducida la lectura, desocultar un costado oscuro.

Finalmente, y entre las muchas virtudes, vale destacar la manera con la que el cómic grafica la lectura tralfamadoriana: imágenes inconexas que sin embargo deben ser leídas. ¿Cómo leerlas, qué entender? Por un lado implican un balbuceo, las palabras no pueden venir en ayuda. Plásticamente son bellas. Provocan y liberan. Seguramente exorcizan fantasmas, heridas y traumas. La historieta de la dupla North/Monteys transgrede el horror al que se anima.

Así es la vida, diría Billy Pilgrim.

Matadero cinco o la cruzada de los niños. Ryan North (guion), Albert Monteys (dibujos/color), Hernán Martignone (traducción). Hotel de las Ideas, Buenos Aires 2022. 192 páginas.