Domingo 06 de Agosto de 2023
Hay negocios que buscan sumarse a la ola de las últimas tendencias siguiendo las novedades del mercado. Otros, por el contrario, funcionan con una larga trayectoria a cuestas, haciendo valer su historia y tradición al momento de vender productos y llegar a nuevos clientes. Rosario tiene un corredor en particular que alberga marcas que bien podrían definirse como “vintage”, tanto por su antigüedad como por su vigencia frente al paso del tiempo.
La calle Maipú entre Rioja y Córdoba reúne diferentes locales con una estética similar y que ofrecen a los rosarinos productos clásicos y una esmerada atención desde hace varias décadas. Se trata de la peletería “Pieles Federico”, la regalería “El Clásico”, la peluquería del Jockey Club Rosario y vale una mención especial para la corbatería Piccadilly, que si bien hoy en día permanece cerrada, también formó parte de este reducto “retro” local.
Recorrer esa cuadra que desemboca en la transitada peatonal Córdoba puede significar un viaje al pasado, si se miran con atención las vidrieras y cartelerías de esos locales que invitan a recordar una Rosario de otra época, como detenida en el tiempo. Pero a la hora de dialogar con los referentes de cada espacio, desde Negocios pudimos conocer cuáles son las estrategias que implementaron para no pasar de moda.
Un pedazo de historia
Si se arranca el recorrido por la esquina de Maipú y Rioja, los transeúntes se toparán con la fachada de “El Clásico”, que tuvo sus inicios en el año 1936 de la mano de Ángel Arce, quien abrió sus puertas como una agencia de lotería. “El nombre se debe a que así se llamaba la carrera de caballos que se corría en el Hipódromo, cuando estas eran importantes. Las manejaba el Jockey Club y como nosotros estábamos a una cuadra decidimos llamarnos así y usar la herradura de un caballo como logo”, señaló a Negocios Rodolfo Arce, segunda generación al frente del espacio.
De a poco, su fundador fue sumando nuevos juegos de azar como el “prode”, el “quini” y las “raspaditas”, hasta pasar a otros tradicionales como naipes, generala, ajedrez, dominó, dados, burako y backgammon. Aunque sin dudas, la incorporación que la sigue caracterizando, es su cigarrería dedicada a la venta de tabaco y de los accesorios que acompañan al hábito del fumador. “Antes eran cigarros grandes, ahora son pequeños, empieza a morir la pipa y aparece el cigarrillo armado, tendencia que se trajo de Europa. Vendemos todo, desde la cajita para transportarlos, hasta los filtros, lillos y humificadores para mantener su temperatura”, indicó Arce.
El negocio, de un marcado perfil masculino, tuvo entre sus incursiones las primeras máquinas de afeitar eléctricas en el año 1953, toda una novedad para ese entonces, con marcas como Remington y Braun. También otros kits pensados para la estética del hombre que comenzaban a ganar lugar, exhibiendo distintos modelos de cortabarba y rasuradoras. La famosa Victorinox, el bolígrafo Parker, los vasos térmicos para café y agua, pasaron a formar parte de su vidriera, a la vez que el público se fue ampliando y atrayendo más mujeres y gente de distintas edades.
En la actualidad, según Arce, hay dos grandes grupos de compradores: el habitual que va todas las semanas por su tabaco para armar y el consumidor más sofisticado que elige “El Clásico” para adquirir un producto específico o para un regalo especial. “Nuestra característica es ser vintage, vendemos productos tradicionales, nobles; no trabajamos con marcas de lujo, pero sí de primera línea y tenemos muchos clientes que nos visitan desde hace años, a diferencia de nuestro segundo local, que abrimos sobre peatonal Córdoba en el 2002 y que es frecuentado por personas que están de paso y muchos turistas”, agregó.
Saber aggiornarse
En esta era, hablar de un negocio dedicado a la confección de prendas a partir de pieles no resulta muy atractivo; sin embargo, la Peletería Federico supo leer este cambio para adaptarse a los tiempos que corren y no bajar la persiana. Su historia comienza con Federico Wurm huyendo de la guerra europea junto a su esposa y encontrando su hogar definitivo en Rosario. En 1935, ya establecido en la ciudad, dio el paso para abrir una peletería en un pequeño local sobre calle Maipú 834.
Años de arduo trabajo y dedicación forjaron sus cimientos, hasta convertirlo en un referente de calidad en la industria de las prendas de piel. “Desde los inicios, su talento para reparar prendas desgastadas y transformarlas en obras maestras únicas les otorgó un lugar privilegiado en el corazón de los amantes de la moda más exigentes”, señaló a Negocios Pablo Wurm, hijo de Federico y actual titular del comercio.
Empleados talentosos se unieron a su visión y finalmente pudieron adquirir el local de forma definitiva. La partida de Federico en el año 1973 dejó un gran vacío y fue entonces que la familia se unió para mantener vivo su legado. Incluso llevaron a cabo una reforma en la que dieron lugar a una planta alta de categoría, con detalles de mármol, bronce y vitrales que narran la historia de la peletería.
Hoy Pablo continúa al mando acompañado de su esposa y adaptándose a los cambios en la industria de la moda, que los llevaron a incluir prendas de cueros y pieles sintéticas. Aunque, según Wurm, la esencia de la marca sigue siendo la de brindar piezas atemporales que encarnen la belleza y la exclusividad. “Le damos una segunda vida a la ropa, transformándola en piezas únicas como chalecos, capas, almohadones y mantas para la cama. Nuestra creatividad se manifiesta también en la confección de prendas reversibles y aunque los años pasaron y antes la calle Córdoba estaba llena de gente caminando, seguimos estando en un punto estratégico de la ciudad y a metros de la peatonal”, consideró.
Exclusiva para socios
Para el Jockey Club de Rosario, el prestigio de ser una institución de antaño también se refleja en los servicios que brinda a sus asociados. Es así que, desde hace más de un siglo, su sede social de calle Maipú 801, aloja una peluquería que, habiéndose inaugurado en 1916, funciona sin interrupción desde ese momento. Su actual referente, Juan Ignacio Cujó, es el encargado del gerenciamiento en los últimos veinte años y contó a Negocios cómo fue el proceso que llevó al local a evolucionar en tendencias y nuevos requerimientos.
“La verdad es que en tantos años fuimos adecuándonos a todos los estilos que fueron pasando y se pusieron de moda en lo que refiere a cortes de cabello, en un salón al que concurre público de todas las edades. Creo que esta variedad es lo que hace que nos mantengamos actualizados a pesar de estar hace tanto tiempo funcionando. A su vez contamos con servicio de manicura”, adelantó Cujó.
Por otra parte, sostuvo que el hecho de integrar una institución centenaria como lo es el club genera un sentimiento de pertenencia y un lindo vínculo con los socios, los hijos y nietos, llegando a atender hasta cinco generaciones familiares. En cuanto al modelo de negocio, pese a que los clientes abonan los cortes o tratamientos de cabellos que quieren realizarse, una parte de la tarifa está subsidiada por el club, por lo que el precio para sus miembros termina siendo más accesible en comparación a otros lugares del rubro.
“Hoy puedo decir que formo parte de una de las peluquerías más históricas de la ciudad, junto con Valentino & Salvador, otra marca que también administro y que está abierta desde 1969, funcionando en el pasaje Álvarez, frente a la plaza Pringles. Como me gusta decir a mí cuando hablo de este lugar: ‘no estamos de moda, estamos siempre’”, expresó Cujó.
Una corbatería de 1925
La fachada de calle Maipú 830 aún exhibe el cartel de la corbatería Piccadilly. Sin dudas uno de los locales más antiguos de Rosario que se abrió paso en 1925, manteniendo su decoración original hasta entrado el nuevo siglo. La pandemia asestó un duro golpe a este emblema céntrico que comunicó que cerraba sus puertas por la cuarentena. Negocios confirmó que el cierre es permanente.