La política arma su casting
Los dirigentes buscan captar la atención de una sociedad enfocada en sus problemas. Lanzamientos a tono con el clima de época. El congreso del PS : mayorías y minorías. Negociaciones contrarreloj en el PJ

Domingo 23 de Abril de 2023

Antes de que Alberto Fernández anunciara una decisión que, en realidad, la realidad ya había tomado por él, Santa Fe fue plataforma de lanzamiento de distintas candidaturas. Con distintas técnicas, dirigentes políticos buscan captar la atención de una sociedad enfocada en sus propios problemas. Como el casting de un reality show, los dirigentes aprovechan distintos soportes para promocionar sus virtudes y tratar de pulir, o al menos camuflar, sus defectos.

Con la consigna “Basta de discutir boludeces”, el militante socialista Federico Lifschitz logró un primer objetivo en su carrera por una banca en el Concejo: que se hable de él. Bien o mal, pero que se hable. Como dicen quienes trabajan en comunicación política, generó conversación.

A tono con el clima social crispado y el lenguaje picante que funciona en las redes sociales, el estilo contrasta con el tono sobrio que suele caracterizar al Partido Socialista y distinguía a su padre, el fallecido ex gobernador y ex intendente de Rosario Miguel Lifschitz.

“A Miguel le gustaba la audacia y los que iban al frente. Después todo se acomoda”, dice una persona que trabajó hasta el último día junto al entonces presidente de la Cámara de Diputados de la provincia.

Alineado con el signo de los tiempos, Lifschitz hijo intenta lo que el politólogo y consultor cordobés Daniel Montoya llama “outsiderización”. Una operación que consiste en tratar de presentar como novedad lo que carga sobre sus espaldas con un largo recorrido personal o partidario.

En el caso de Lifschitz, el desafío es ambicioso, ya que porta uno de los apellidos con mayor peso específico de la política santafesina de los últimos veinte años y es referente territorial de un partido fundado en 1896.

Hacia dentro del partido la movida generó poca sorpresa. “Se olía, él venía con movimientos de buscar protagonismo, había manifestado su deseo y está todo bien. La mirada partidaria es poner esfuerzo en las candidaturas de gobernador e intendente, y que todo aquel que tenga vocación juegue y se largue. Antes del 12 de mayo se trabajará de acuerdo a expectativas, posibilidades reales y charlas con otras fuerzas a ver si se puede armar una lista de unidad”, dicen desde la cocina del PS.

También atento al malestar de la ciudadanía con la política, Maximiliano Pullaro lanzó su campaña para gobernador con un acto austero y minimalista, sin militancia, transmitido por redes sociales.

Desde Esperanza, Pullaro hizo varios guiños al mundo agropecuario y busca provincializar la campaña.

Las elecciones de Neuquén y Río Negro muestran que la sociedad quiere debatir la agenda local. Además, con Macri y Cristina en declive y corridos de escena están ausente un factor que moviliza el voto, ya sea para expresar apoyo o rechazo.

Además, en el laboratorio del ex ministro de Seguridad registran que el 48% de la población de la provincia vive fuera de Rosario y Santa Fe.

En las distintas zonas de la provincia profunda el mensaje busca tocar la fibra de la santafesinidad y la seguridad es menos una demanda acuciante que un test del liderazgo de quien gobierna.

“Los padres tienen miedo de mandar a sus hijos a Rosario a estudiar. Y cuanto más lejos viven, más miedo tienen”, señala un integrante de la mesa chica de Pullaro.

Es por eso que su discurso y el de sus alfiles machaca con una serie de ideas fuerza: experiencia, carácter, conocimiento.

Sin nombrarla, Pullaro confronta con Carolina Losada, quien tiene como principales activos un alto nivel de conocimiento social y un perfil indudablemente antikirchnerista, pero todavía tiene camino por recorrer para que le calce el papel de gobernante.

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En todos los niveles, la competencia se centra en quién puede representar el rol del líder y proyectar autoridad.

La cuestión se vuelve todavía más importante en las fuerzas que parecen tener viento político a favor. Ese es el caso del frente de frentes, bautizado Unidos para Cambiar Santa Fe, y que se presentará en sociedad el próximo martes.

Se espera que en las horas posteriores al lanzamiento en Cayastá, Losada anuncie que será candidata con Federico Angelini de vice, una versión que circula con fuerza entre los distintos campamentos políticos pero que ni el entorno de la senadora ni la mesa chica del PRO quiere confirmar.

En tanto, Pullaro también quiere discutirle la herencia política de Miguel Lifschitz al PS, que ayer avaló la política de alianzas, no sin algunos ruidos internos.

Con la presencia de Clara García, Enrique Estévez, Mónica Fein, Antonio Bonfatti, Emilio Jatón y Alberto Ricci, la moción de sumarse a Unidos cosechó 231 votos a favor y 79 en contra.

Quienes se oponen a la política de alianzas del PS armaron una intervención con carteles con la consigna “prohibido girar a la derecha”. El objetivo de ese grupo es generarle un costo político a la conducción del partido y sobre todo atraer a una parte del electorado progresista hacia el Frente Amplio por la Soberanía, que tiene a Carlos del Frade como principal referencia.

En contraste, el peronismo santafesino realizó también ayer un congreso que uno de sus asistentes calificó como “tranquilísimo”. “Parecía un congreso del Partido Socialdemócrata sueco”, graficó.

Más allá de la calma que predominó en el salón de actos de la sede de Luz y Fuerza de la capital provincial, el escenario electoral que enfrenta el peronismo es extremadamente complejo y preocupante.

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Con Perotti lanzado a construir la jefatura del peronismo santafesino desde Diputados, el gobernador sigue poniendo combustible a Roberto Mirabella.

Además de plasmar en un texto diagnóstico y propuestas para la provincia, el libro que escribió el diputado nacional le permite hacer campaña sin ser formalmente candidato. Una situación que tiene ventajas en términos de difusión y también políticas: le evitaría anunciar que se baja de una candidatura si finalmente Perotti y Marcelo Lewandowski llegan a un acuerdo para que el senador nacional sea candidato a gobernador.

Esta semana, el gobernador y el senador nacional se reunieron, conversaron de política y quedaron en seguir charlando, pero la posibilidad de un entendimiento sigue fría. Tanto por diferencias acumuladas en casi cuatro años de gobierno como por cuestiones bien tangibles, como el armado de la listas y del dispositivo electoral.

Sin el apoyo garantizado de la provincia y con reuniones previstas en la casa matriz del Frente de Todos, atravesada por las negociaciones alrededor de las candidaturas y con evitar un tercer puesto y un colapso económico como principales objetivos, Lewandowski sigue en el mismo punto que hace tres meses: un sector del peronismo puja para que vaya a la provincia y otro para que compita en Rosario.

Pese a la delicada situación de la ciudad, en el entorno de Lewandowski creen que no hay margen para que los gobiernos nacional y provincial asfixien a la ciudad si cambia el signo político de las administraciones. “Sería sumamente mezquino e irresponsable”, advierten.

Con el calendario en mano en el campamento de Lewandowski creen que antes del fin de semana el senador tomará una decisión, que después verán cuándo es el mejor momento de anunciar.