Domingo 15 de Octubre de 2023
Una de las sorpresas más llamativas del primer debate presidencial fue el anuncio del ministro de Economía y candidato presidencial de Unión por la Patria, Sergio Massa, de que buscará crear a través de una ley del Congreso una moneda digital. La posibilidad de que Argentina tenga una divisa virtual despertó miles de preguntas sobre qué significa ponerla en marcha.
Ignacio Sanseovich, presidente del Polo Tecnológico de Rosario (PTR) y también director de negocios de Tecso, despejó algunas dudas. “En términos conceptuales una moneda digital es un elemento de intercambio que está disponible, accesible, en formato digital, no es un intercambio físico.
En términos privados, hay varios ejemplos. "Quizás el más conocido es el de las criptomonedas”, indicó Sanseovich, quien aclaró que la diferencia de esta moneda digital anunciada por Massa es que "sería reconocida por el Banco Central y podría funcionar como un elemento de intercambio digital obligatorio, así como hoy funciona un billete".
"Uno podría, eventualmente, con esa moneda digital a través de alguna billetera digital, como las que podemos tener instaladas en nuestro dispositivo móviles, hacer compras de un elemento, de un bien o de un producto”, reseñó.
Pero ¿por qué un país tendría que tener dentro de sus planes a una moneda digital? “Argentina no sería un país pionero, ya hay varios países trabajando, con mayor o menor medida, en una moneda digital y otros que están en proyectos. Son muchos, más de 40 países que ya tienen proyectos o implementaciones reales de una moneda digital de Banco Central. Entre ellos, Suiza, China, Rusia, Estados Unidos”, indicó el presidente del Polo Tecnológico.
Beneficios
Sanseovich consideró que la iniciativa podría contribuir a lograr una reducción de la brecha digital y estimular la inclusión financiera. “Se podría dar la posibilidad de acceso a una billetera digital, por ejemplo, para adquirir productos y bienes, y esto daría la posibilidad de que personas que hoy no tienen esa alternativa, de hacerlo a través de estos mecanismos”.
El hecho de contar con una moneda digital pareciese que al Estado le da la posibilidad de un mayor control porque "todo lo que figure en términos de una billetera digital que este promovida y llevada adelante por el Banco Central implicaría tener todos esos ingresos y todos esas monedas digitales de intercambio blanqueadas”. En suma, daría una posibilidad de control mayor y Sanseovich entiende “que dependiendo del tipo de gobierno que se quiera llevar adelante podría ser bien o mal usado”.
“Todo avance e innovación tecnológica en términos de pagos generalmente es favorable, da otras alternativas, otras posibilidades, otros medios de poder utilizar este tipo de innovación. En este caso promueve mayor comercio, mayor intercambio de bienes y servicios y alternativas de pago tanto para los comercios como para los que adquieren productos. Desde ese lugar me parece que es algo positivo así como sucede que haya una generación muy acostumbrada al uso de criptomonedas que provienen de un ámbito privado, Bitcoin o Ethereum u otras que existen en el mercado. El hecho de que el país promueva una moneda digital propia le da nuevas alternativas de intercambio a sus ciudadanos que de otra manera no podrían tener”, resaltó.
Un tema preocupa a los ciudadanos. La digitalización de la economía alteró los niveles de seguridad y el temor a ser estafado crece. Una moneda digital oficial demanda estándares de primera línea. En ese sentido, Sanseovich intentó traer algo de calma. “Como todo nuevo mecanismo y en este caso que es un mecanismo que encima involucra dinero en el medio exigen niveles de seguridad elevados y también exige una predisposición y un aprendizaje desde el factor cultural de uso”, planteó Sanseovich.
Puntualmente hizo foco en lo cultural, y la forma en que los ciudadanos pueden utilizar la moneda virtual. “Como toda modificación tecnológica y cambio de un procedimiento que venimos haciendo de una determinada manera y que a partir de un momento parece que hay un un quiebre y empezamos a tener que hacer y aprender a hacerlo de otra impone un cambio cultural. Hoy por hoy el uso de billeteras virtuales, por nombrar un caso, es frecuente, tenemos experiencias incluso provinciales que fueron en esa línea y la gran mayoría de los comercios las acepta como medios de pago del pago. Hay experiencia en el desarrollo de plataformas que tengan los niveles de seguridad adecuados para poder llevarlo adelante y, más aún, entendiendo de que sería totalmente de curso legal y oficial, y estaría sponsoreado entre comillas por la autoridad monetaria y bancaria de nuestro país como el Banco Central”, indicó.
Sanseovich consideró que es importante también no olvidar que Argentina tiene “una heterogeneidad en términos de niveles de maduración educativa, cultural, de oportunidades de acceso importante” y resaltó que “a veces este tipo de medidas están pensadas en un determinado sector de la población que cómo puede ser que no se pueda trabajar o que no se pueda usar fácilmente pero la realidad es que Argentina no es todo igual”.
“Necesitamos acompañar este tipo de medidas con programas lo suficientemente fáciles de interpretar, pero lo suficientemente profundo para no vaya en contra de lo que busca esto que es lograr mayor inclusión financiera. Si le tenemos miedo, resistencia al uso de este tipo de implementaciones, logramos el factor totalmente opuesto a lo que se trata de buscar, que es que haya mayor inclusión y que obviamente la la economía informal se vaya reduciendo y vaya de alguna manera migrando hacia este tipo de mecanismos”, subrayó el presidente del Polo.