La Isla de los Mástiles, el lugar donde ya nada es igual tras el fuego
Investigadores de la UNR monitorean desde 2020 la pérdida y recuperación del territorio que pertenece a Santa Fe y ya elaboran un Plan de Manejo para la zona

Sábado 28 de Enero de 2023

Pasaron dos años y medio desde el fuego violento que consumió en pleno aislamiento social obligatorio gran parte de la zona sur de la Isla de los Mástiles, ese territorio santafesino situado frente a las localidades de Granadero Baigorria y Capitán Bermúdez. En octubre de ese mismo año, en once viajes previstos por los investigadores de diferentes áreas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) se comenzaron a diagnosticar las pérdidas y, más tarde, se inició un monitoreo permanente del terreno para constatar ya no daños, sino la posibilidad de recuperación. A 36 meses de lo que Guillermo Montero, especialista en manejo y conservación de recursos naturales llamó "el disturbio", el escenario aún no se recupera.

"Aunque el ecosistema sigue su curso, el paisaje no es el original y hay que pensar que este sector se quemó solo una vez, cuando hay zonas del humedal que ardieron ocho o diez veces", dijo el especialista, también secretario general de la UNR.

El trabajo que la UNR comenzó en 2020 a través de la Plataforma de Estudios Ambientales y Sostenibilidad (Peas) sobre el Delta del Río Paraná aún continúa y en la Isla de los Mástiles sumará en poco tiempo más un nuevo capítulo: la propuesta de un Plan Integral de Manejo de ese territorio.

Una iniciativa que se propone sentar a una misma mesa a todos los actores y usuarios involucrados, desde gobiernos provinciales y municipios, hasta isleños, pescadores, organizaciones ambientalistas, kayakistas y usuarios del espacio. "Es un trabajo que ya iniciamos y que está planteado para ese territorio, no solo porque es accesible en términos de magnitud, sino porque además es el que pertenece a la jurisdicción de Santa Fe", dijo Montero y adelantó que "se va a avanzar a partir de marzo".

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La diputada Mónica Peralta, y el investigador y secretario General de la UNR, Guillermo Montero, recorrieron esta semana el territorio santafesino.

En paralelo y también en la apuesta de la recuperación de ese y otros territorio del humedal, la diputada del GEN Mónica Peralta presentó en la Legislatura un pedido de informes para que se detalle si existen planes integrales de manejo de las áreas protegidas del Delta del Paraná, así como un proyecto en el que insta al Ejecutivo provincial a que, a través del Plan Integral Estratégico para la Conservación y Aprovechamiento Sostenible (Piecas) -integrado por las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires- impulse "la investigación y la asignación de recursos para iniciar la restauración activa" del humedal.

Un paisaje que aún no vuelve

La recomposición lenta del paisaje es lo que miran de cerca desde hace algo más de dos años los investigadores de la UNR, un monitoreo planificado originalmente en 11 viajes a la isla que fueron luego muchos más. Sin embargo, lo que encuentran es que aunque ese sector no volvió a quemarse, el paisaje no volvió a ser el mismo, una situación a la que se suma un factor a tener en cuenta: la bajante histórica.

"Lo que venimos viendo es lo que llamamos la pampeanización del humedal, que no es más que instalación en esta zona de especies que no pertenecen a este ecosistema, sino que vienen del otro lado del río", señaló Montero.

Las hormigas argentinas que colonizaron la isla son uno de esos elementos, en el caso de los insectos, así como las plantas leñosas. Un ejemplo de ellas es la casia negra, que por estos días llega a tener más de un metro y medio en el área quemada. Esa especie llegó con la boñiga (excremento vacuno) y encontró en el suelo nichos para prosperar, pero fueron las aves las que trajeron con sus desechos las semillas de los árboles de moras, que ya se ven en el sector, pero que según los investigadores desaparecerán con la primera inundación.

"Decimos que en este lugar que se incendió una sola vez aún no se logra recuperar el paisaje original", insiste Montero, que apunta en varias direcciones a la hora de reflexionar en pos de la revitalización de la biodiversidad del ambiente.

"Lo primero que debe hacerse es tomar conciencia de la necesidad de evitar los incendios, porque en el Delta tenemos lugares que se incendiaron hasta diez veces y allí la recuperación será mucho más difícil. Lo segundo que se necesita, más que traer árboles, es un plan integral de manejo de estas áreas, que debe llevarse adelante de manera colaborativa entre el gobierno provincial y, en el caso de esta isla, los municipios de Baigorria y Capitán Bermúdez", señaló.

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Se estima que solo en el Paraná Medio se registraron 83 especies de plantas y animales quemados por el fuego.

Para eso, la Universidad ya trabaja en una iniciativa que dará a conocer en marzo. "La idea es tomar este territorio por magnitud y jurisdicción", indicó Montero, que además dejó en claro que "es sumamente necesario para que funcione, que participen todos los actores del territorio a través de un convenio de uso para exista un compromiso de quienes utilicen ese sector del humedal".

La restauración activa del humedal

Por su parte, el proyecto de la diputada del GEN, que esta semana acompañó a la isla a los investigadores de la UNR, es algo más ambicioso, ya que se propone a través del Piecas alcanzar todo el territorio incendiado del Delta del Paraná y para eso, insta al gobierno santafesino a gestionar junto a sus pares de Entre Ríos y Buenos Aires un proyecto de investigación y asignación de recursos para lo que llamó "restauración activa" de todo el territorio.

Basado en un trabajo científico difundido a mediados de 2022 sobre las quemas en la región y que fue coordinado por la doctora en Ciencias Naturales y profesora adjunta de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), Paola Peltzer, el proyecto destaca que solo en el Paraná Medio se registraron 83 especies de plantas y animales quemados por el fuego.

El mismo estudio indica que el suelo quemado alcanzó hasta doce centímetros de profundidad y detectó que el 70 por ciento de los humedales no registró revegetación a mediano plazo. De acuerdo al planteo de la especialista -y que cita la diputada-, "cuando el fuego quema el mismo lugar 15 o 20 veces, el hombre tiene que intervenir haciendo restauración activa, introduciendo las especies que había en ese lugar”.

"El argumento de no intervención humana no es viable en el contexto al que llegamos hoy día en los Humedales del Delta del Paraná", señala Peralta, e insta a la concreción de políticas en todo el territorio afectado y propone justamente el proceso de "restauración activa" planteado por los investigadores.

El objetivo así es "rescatar las funciones naturales de los ecosistemas mediante la intervención humana y promueve el desarrollo de los procesos de recuperación en aquellas áreas que perdieron sus mecanismos naturales cuando éstos fueron destruidos” y evitar un mal pronóstico: que el humedal podría demorar más de 300 años en restaurarse por sí mismo.