La inflación es la punta del iceberg del problema económico
El impacto de la inflación en los asalariados y la proyección a futuro. Las variables del dólar y el rol del Banco central en el escenario electoral

Sábado 17 de Junio de 2023

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Publicó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes de mayo, el mismo alcanzó el 7,8 por ciento. Esto ubica a la inflación en 114,2 por ciento en términos interanuales, los niveles más elevados desde 1991. Si bien, marcó una leve baja con respecto al mes anterior, sigue en niveles elevados.

¿Por qué nos importa la inflación? Porque la inflación paulatinamente va deteriorando el poder de consumo de las personas. Comparemos por ejemplo la variación acumulada desde principios de año hasta abril fue de 22,2 por ciento en tanto la inflación en ese mismo período fue un 32 por ciento. Ni siquiera el sector público que fue el que mayor aumento logró, un 25 por ciento según los datos del Indec alcanzó a equiparar la inflación.

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La inflación ataca las funciones del dinero, en primera instancia deja de ser depósito de valor la moneda. Es decir que no sirve para transportar el poder de compra en el tiempo. Haga el siguiente ejercicio, fijese todo lo que puede comprar con 1.000 pesos hoy y trate de comprar exactamente lo mismo el mes que viene. Desde luego, no le va a alcanzar.

Más complicaciones genera a la economía cuando empieza a afectar la segunda de las funciones del dinero, ser unidad de cuenta. Lo que significa es que a uno le cuesta saber si determinado bien está caro o barato. Le cuesta poner precios a los trabajos que tiene que hacer, ni que hablar sobre elaborar un presupuesto.

Y en algunos mercados ya ni siquiera cumple su función básica, que es la de ser medio de cambio. En mercados específicos como el inmobiliario y el de autos, en algunos casos ni siquiera se aceptan pesos y se exigen dólares para poder concretar las transacciones.

Los principales afectados son como siempre, quienes menor poder adquisitivo tienen, porque son las personas que no pueden cubrirse de esta pérdida de poder adquisitivo. Las personas que tienen ingresos fijos, como los jubilados, los planes sociales y los trabajos informales, terminan con cada vez menos poder de compra.

Ahora cabe hacer la siguiente pregunta ¿La inflación es un problema generalizado? Bueno, la respuesta es un rotundo, ¡No! No solo no es un problema para las economías desarrolladas, sino que tampoco es un problema para nuestros vecinos. Sin ir más lejos, Paraguay reportó en mayo una inflación mensual de cero por ciento.

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Inflación de mayo y el impacto en el poder adquisitivo de los trabajadores.

Entonces si no es un problema generalizado, a la vista está, que no es un problema técnico. ¿Por qué seguimos teniendo niveles tan altos de inflación? El problema de la inflación en nuestro caso no es técnico, sino político. No hay acuerdos básicos para poder implementar y mantener medidas que disminuyan realmente la inflación y la posicionen en niveles internacionales.

Para entender esto mejor, pensemos en el impuesto como un “impuesto inflacionario”. Es decir, el Estado se financia monetizando el déficit. Y el punto aquí, es que, se transforma es un impuesto que no necesita con financiamiento monetario del déficit fiscal ha sido un mecanismo utilizado por los gobiernos ya que, si bien no se trata de un instrumento legalmente válido, el impuesto inflacionario no necesita sanción parlamentaria, es de fácil recaudación y los contribuyentes difícilmente pueden escapar de él.

En este contexto ¿Qué se puede esperar de cara a futuro? Para responder esto, uno se puede apoyar en el relevamiento de expectativas de mercado (REM) que publica el Banco Cnetral de la República Argentina. En este informa la inflación promedio esperada para 2023 es de 147,8 por ciento y para los próximos 12 meses, un valor interanual de 168,3 por ciento.

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Debemos tener en cuenta a su vez el contexto electoral, por lo general en elecciones tiende a aumentar el gasto público y a expandir la base monetaria para financiarlo, con el fin de estimular los niveles de actividad económica. Con más de 100 por ciento de inflación esto podría generar una situación aún peor, y el resultado contrario al que espera el ejecutivo.

¿Y qué pasa con los dólares? La realidad es que el tipo de cambio oficial cada vez está más “barato”: Dado el nivel de inflación y las minidevaluaciones diarias que se implementan desde el Banco Central, la divisa se aprecia en términos reales. Es por esto, que todos los importadores quieren poder acceder a la divisa. Ante la imposibilidad de acceder a la divisa de forma oficial, es que se fomenta la brecha.

Este panorama se dibuja desalentador, más si tenemos en cuenta que el REM del BCRA estima una caída del producto del 3% en este año. Y el otro problema que está “pateando debajo de la alfombra” son las Leliq, que ya alcanzan los 15,6 billones de pesos, las cuales pagan un 97 por ciento de tasa de interés. Es por eso que la inflación es la punta del iceberg de los problemas económicos, tal vez la más visible, y que nos alcanza a todos, pero abajo hay muchas otras cuestiones por resolver para la próxima administración.

(*) Luciano Jara Musuruana es licenciado en Economía por la UNR y magíster en Economía Aplicada por la Universidad Austral. Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadísticas, y subdirector del Observatorio Económico Social de la Universidad de Rosario ( UNR) …