La historia de María, que devolvió un millón de pesos y ahora tendrá igual recompensa
Vive en Roldán, donde en mayo de 2020 halló un maletín con esa cantidad y se lo entregó a la dueña. Por ese acto fue elegida por una empresa comercial para realizar un aviso publicitario por el que cobrará además 200.000 pesos

Jueves 09 de Diciembre de 2021

María fue la elegida. Aquel día para encontrar un maletín con un millón de pesos en billetes a un costado de su camino, como si alguien supiera que ella iba a buscar a la dueña para devolvérselo. Hoy para "premiarla" por aquella acción solidaria, una empresa comercial a nivel nacional expondrá a la vista de todos esta historia mediante una movida publicitaria. La protagonista, quien vive en Roldán desde fines de 2018, recibirá un millón de pesos como regalo de Navidad por su acción solidaria.

“Me sorprendió el llamado de esta empresa y claro que fui. Era tener una chance entre varias historias similares y quedé elegida”, contó María Mónica Miranda a La Capital durante una extensa charla después de tomar unos mates con su mamá Paulina, el “pilar de mi vida, a quien le debo todo”.

Mercado Pago es la empresa que pensó la acción solidaria. La que invierte, obviamente también con un sentido publicitario, pero la acción es positiva. Con motivo de la Navidad y las fiestas de fin de año eligió a María para no solo pagarle por hacer el comercial, por el que le abonará 200.000 pesos, sino también que la retribuirá con 1.000.000 de pesos, que fue la cifra que devolvió esta mujer solidaria cuando en mayo de 2020 los encontró en un maletín “que se asomaba entre los yuyos como si fuera un perro muerto”, cerca de una garita sobre la ruta 9”, contó la protagonista de esta historia.

A María la plata no le interesa. Claro que le sirve, le hace falta. Pero ya demostró el destino que prioriza: el solidario.

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En mayo de 2020 comenzó todo. En plena pandemia de Covid-19. El sábado 8, a las 7 de la mañana, empezó a caminar desde su vivienda prefabricada en el barrio Cotos de la Alameda, en Roldán, hacia la ruta 9 para tomar el colectivo que la llevara a Funes para buscar alimento para su familia en la panadería “de don Raúl, a quien conozco desde hace 20 años, una persona solidaria, que regala el pan y las facturas después de las 18 todos los días”.

“Llovía y hacía frío”, contó. Se resguardó en la garita y desde allí “seguía viendo esa imagen que parecía la de un perro o algo diferente a lo habitual que me llamó la atención, no me pude contener, me mató la curiosidad, y fui a ver. Era un maletín de esos parecidos a los de abogados, con manijita y una clave numérica”, destacó. Y “como el colectivo no venía volví a mi casa”.

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“En un momento mi hijo me dijo «mirá si hay droga, plata o una bomba», por eso lo abrimos en el patio, arriba de una mesita”. Lo abrió su marido “con una amoladora para quitarle los precintos que mi hijo no pudo sacar con un destornillador”. Entonces aparecieron unos 40 sobres con billetes de varios colores (con unos 25.000 pesos por sobre, que eran para pagar sueldos), que sumaban un millón de pesos. “Nunca había visto tanta plata junta”, dijo. Un millón de pesos que ella no hubiese ganado así trabajara varios años (vive de su sueldo como empleada doméstica en varias casas de Roldán y Funes, y el de su marido). Los sobres llevaban el membrete de una empresa de Maciel, a la vez que encontraron unos papeles del Anses y al buscar el nombre por Internet, tras varios llamados telefónicos, dieron con la dueña (Alicia) del dinero, que se lo habían robado a un comisionista el día anterior y lo habían desechado al no poder abrirlo.

“¿Qué iba a hacer? Mi hijo Agustín (23 años) me dijo «Mamita, tenemos que devolverlo» y no lo dudamos”, recordó quien también es madre de Sabrina (14) y Paulina (15), quienes viven con ella, y tres más grandes casados, Alejandro (32, vive en Casilda), Estefanía (31, vive en Oliva, Córdoba) y Giuliana (30, vive en Cañada de Gómez); mientras que Marcelo (el 4º hijo) falleció y “me cuida desde el cielo, junto a mi papá, que murió cuando yo tenía 14 años”. Su esposo, Angel Romero, hacía changas de pintura, albañilería y jardinería hasta que “hace 4 o 5 meses entró a trabajar, en blanco, en el Parque Industrial de Funes”.

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Ya esa acción generó una recompensa. Muchísimo menor a la que recibirá ahora, pero que sirvió para hacer una obra de bien: 5.000 pesos que entregó a un comedor comunitario roldanense.

El accionar de María fue tan sincero que de arranque les contó a los dueños del dinero, al momento de devolverlo, que había utilizado “500 pesos para comprar comida para mis hijos”, que es justamente lo que iba a buscar cuando encontró el maletín. Y Alicia, agradecida, dio el lógico visto bueno. Además, preguntó qué necesitaba la familia y María respondió más allá de su heladera y alacena: “Ayudar a Jonatan Mansilla, un joven que creó el grupo Amor Solidario y montó un merendero y comedor para alimentar a los más necesitados. El fue quien primero se solidarizó con nuestra familia cuando llegamos sin tener nada para comer y nos dio sin conocernos”.

Llegaron al otro día 5.000 pesos de recompensa (donados para que Jonatan comprara un gran mechero y un disco con el que prepara salsa para más de 200 viandas diarias de comida), a la vez que un supermercado de Funes le envió a María mercadería suficiente para alimentar a su familia por dos meses. Y el agradecimiento de Alicia también la llevó a regalarle a Angel “una camionetita con la que mi marido va a trabajar”, contó.

Todo esto fue lo que volvió a contar María para realizar el comercial de la empresa que la eligió para retribuirle la buena acción del año.

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Me vinieron a buscar en un remís y fuimos con mi hijo Agustín, nos llevaron a un hotel de Palermo, conocimos la cancha de River, también conocí el Obelisco, anduve en subte y al regresar paseamos por La Boca y hasta por el aeropuerto”, repasó María.

Filmamos en una calle del barrio de Once, en un merendero real. En un momento me sonó el celular y fue ahí cuando me dijeron que leyera el mensaje en el que me decían que esta empresa (Mercado Pago) me depositará el monto encontrado (un millón de pesos). Tuvimos que cortar la grabación un rato por lo que sentí en el corazón y por mis lágrimas”, repasó la protagonista de la propaganda.

Además de esa recompensa recibiría 200.000 pesos por realizar el comercial, que será transmitido por todos los canales de TV del país como publicidad navideña a partir del 16 de diciembre.

La historia de María

“Mi mamá me dice Marita”, cuenta la dueña de la triple M como iniciales: María Mónica Miranda. La santafesina nacida un 1º de enero en el límite con Chaco, en Colonia Tacuarendí, en el monte. Nací en mi casa, con mi tía como partera, y de chiquita nos fuimos a Villa Ocampo con mi mamá y mis 6 hermanos. Pero cuando terminé 7º grado mi mamá me mandó a Rosario y después cuando falleció mi papá vinieron todos para acá”, comenzó con el repaso de su vida.

También se casó jovencita con Angel Romero, “un padre ejemplar, con todas las letras. El era de Tortugas y cuando nos casamos fuimos a vivir allá. Después nos fuimos a un campo de Villa Amelia durante 6 años, de ahí a un tambo en Funes, donde vivimos 17 años, y finalmente estuvimos 5 años en otro tambo de Funes, hasta que cerró y con la indemnización nos compramos una prefabricada en Roldán, en el barrio Coto de la Alameda, que costea la vía”.

Casi me muero hace poquito por una trombosis diabética. Estuve 5 días en coma y dos semanas en sala común. Doy gracias que la puedo contar, si hasta me tuvieron que cortar dos dedos del pie derecho, ya me habían quedado también con tres en el pie izquierdo. Uso insulina, tomo pastillas y debo cuidarme más con las comidas, pero muchas veces no se puede por el tema económico”, explicó quien “de chiquita pasábamos los días chupando caña de azúcar para pasar el hambre”.

Una esperanza

Aunque sea se contagie un 30% de la gente para ayudar”, pide María. “Lo que hice lo haría una y mil veces”, afirma. “Con este dinero trataremos de hacernos una casita, que recién vamos por tres hiladas de ladrillos para los dormitorios de las chicas, pero también continuaré ayudando, es más fuerte que yo. Lo traigo desde la cuna, es lo que me enseñó mi mamá y lo que les enseño a mis hijos”, comenta.

Por último, aprovecha para solicitar colaboración, en esta oportunidad con “ropa de verano y todo lo que pueda ayudar a tanta gente que lo necesita realmente”, como también encabeza una iniciativa para “juntar 2.500 juguetes nuevos o en buen estado para regalar en Navidad” y para ello deja un contacto: @manossolidariasrosario y los teléfonos 341-6610892 y 341-5643212.