José Ernesto Schulman: el pasado santafesino de un dirigente polémico
El ahora ex titular de la Liga Argentina por los Derechos Humanos (LADH) , que agredió a una trabajadora, fue uno de los testigos clave en la condena al ex juez Víctor Hermes Brusa.

Miércoles 16 de Febrero de 2022

Los santafesinos con menos de 40 años de edad se enteraron días atrás que la Liga Argentina por los Derechos Humanos (LADH) estaba presidida por un vecino de la capital provincial: José Ernesto Schulman. Quizás muchos tampoco supieran de la existencia de dicha organización defensora de los derechos humanos _creada en 1937 y que alguna vez presidiera otro comprovinciano, Lisandro de la Torre_ hasta que un bochornoso acto de injustificada violencia catapultó a ambos (entidad y presidente) a los principales títulos de todos los medios del país y a protagonizar una polémica que aún no se acalla.

A Schulman le costó el cargo haber maltratado, gritando improperios y hasta agrediendo físicamente a una joven mujer que expendía pasajes de colectivos, justo en la boletería de la empresa que él esperaba tomar en la localidad costera Santa Clara. El motivo de la barbarie del dirigente fue el retraso de esa unidad que él debía abordar. Hecho del que era, además , enteramente ajena la víctima.

Todo el episodio quedó registrado en imágenes por las cámaras de seguridad de la oficina de le empresa de transporte donde ocurrió. Rápidamente se viralizaron en redes sociales y se reiteraron hasta el cansancio en la televisión a lo largo y ancho del país. Y con ello, la indignación fue creciendo. Las disculpas del protagonista fueron nafta al fuego. Arguyó una discapacidad física que, evidentemente, no contuvo ni le impidió ser violento y golpeador. Tampoco pudo sostener la licencia inicial que debió trocar, seguramente de modo forzado, por una renuncia definitiva a la presidencia de la LADH.

Desde la institución explicaron que “se decidió aceptar la renuncia al cargo, repudiar el hecho que él protagonizó y manifestar la solidaridad de la Liga con la trabajadora agredida”.

Quienes recuerdan a Schulman en Santa Fe lo asocian indefectiblemente su nombre a dos circunstancias históricas.

Uno de esos espacios es el Partido Comunista de la capital santafesina.

El hombre del arrebato violento de Santa Clara con una camiseta alusiva a la entidad que presidía era una reminiscencia del otrora siempre exiguo pero también presente PC santafesino cuando todavía existía en el viejo edificio de dos platas estilo italiano de 25 de Mayo e Hipólito Yrigoyen, a una cuadra de la peatonal.

Esos santafesinos sub-40 también descubrieron que todavía existía el Partido Comunista de Santa Fe que creían desaparecido junto con su histórica sede, hoy convertida en un ruinoso solar en peligro de derrumbarse.

Lo curioso de esa “novedad” es que llegó en forma posteos en redes sociales y llamados a radios locales en los que unos supuestos “auténticos” o “todavía” comunistas contribuyeron al currículum de Schulman aclarando que ahora militaba en las filas del kirchnerismo.

Al igual que todos los medios del país, muchos santafesinos se enteraron de Schulman por su propia autodescripción en un espacio que le pertenece en Internet: “Militante por los derechos humanos, secretario de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, escritor, educador popular” y en su Facebook publica que estudió Ciencias Políticas en la Universidad Estatal de Moscú, de la que egreso 1971.

En la última década del siglo pasado, el nombre de Schulman tuvo una asociación ante la sociedad de la ciudad de Santa Fe, la provincia y en cierto modo también el país (entonces los juicios por delitos durante la dictadura eran todavía noticias reveladoras) en la aparecía como víctima. La contratara de la que hoy gragea el repudio de propios y extraños.

Su nombre aparecía en las crónicas asociado a la emblemática causa de delitos de lesa humanidad conocida como “Causa Brusa” por su más famoso a usado y primer civil en ser juzgado en el país: el ex juez federal Víctor Hermes Brusa, hoy todavía preso porque en 2009 fue sentenciado a 21 años de prisión.

El apellido Brusa nominó una serie de casos con muchos acusados y, sobre todo, muchas víctimas. Entre éstas el secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, José Schulman y su ex esposa Graciela Roselló, quienes fueran privados ilegalmente de la libertad en forma agravada y sometidos a tormentos también agravados según tipificara el expediente.

Mientras vivió en Santa Fe, Schulman jamas faltó a una marcha de la izquierda y su nombre figuró en muchos documentos y pronunciamientos. Luego ya no. Se fue a vivir a Buenos Aires y desde hace una quincena de años esporádicamente volvió a los actos públicos y los discursos, pero ya en Capital Federal.

Ahora volvió a ser noticia de un mal modo.