Huevos revueltos: Paul McCartney y la genialidad de la improvisación
El científico rosarino Alejandro Vila explica cómo actúa el sistema de neuronas ante eventos diferentes, y cuales son las partes del cerebro que se activan en la creación musical

Jueves 30 de Diciembre de 2021

7 de enero de 1969, Londres. John aún no llegó a los estudios de filmación de Twickenham. Paul empieza a rasguear en su bajo Höfner como si fuera una guitarra, frente a las miradas aburridas de Ringo y George, que bosteza. Paul, el guitarrista que se vio obligado a tocar el bajo en Hamburgo en 1961 (e ir a comprar uno a una tienda) cuando el bajista Stu Sutcliffe dejó la banda para dedicarse a la fotografía y la pintura. Instantes después de ese rasgueo sobre el cual Paul tararea, Ringo y George lo están acompañando mientras él ya canta el estribillo de Get Back. Finalmente, se suma John con el famoso tapado de piel del Rooftop Concert. Esta escena se viralizó, quedando como uno de los símbolos del titánico documental de Peter Jackson sobre la grabación y filmación de Let It Be. Poco más de dos minutos que son una inmersión en el proceso de creación de una canción.

1973, Montego Bay, Jamaica. Linda y Paul comparten una cena con Dustin Hoffman, que estaba filmando Papillon. Hoffman y su esposa, Anne Byrne, desafían a Paul a componer una canción en el momento sobre cualquier tema. Anne Byrne abrió el último ejemplar de la revista Time, y eligió un artículo sobre la reciente muerte de Pablo Picasso en que citaban sus últimas palabras “Beban por mí, beban por mi salud, porque ya no voy a poder beber más”. Paul tomó su guitarra y, frente a la mirada atónita de todos, en base a estas palabras comenzó a improvisar el estribillo de Picasso's Last Words, que luego incluyó en el disco Band on the Run, de Wings.

La creación de estas canciones de McCartney surgió de improvisaciones. En el jazz, la improvisación juega un papel clave. Kind of Blue es considerado uno de los mejores discos de la historia del jazz (debo decir, mi preferido). Miles Davis, junto a Coltrane, Bill Evans, Paul Chambers, Cannonball Adderley y Jimmy Cobb grabaron esta obra maestra en solo diez horas repartidas en dos sesiones de improvisación. Keith Jarrett es capaz de improvisar todo un concierto con una pasión única. Cada concierto de Jarrett es una composición brillante en sí misma.

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Miles Davis.

Hace pocos años que se comenzó a conocer los mecanismos del proceso de la creación musical en el cerebro. Charles Limb es un neurocirujano (y no casualmente, músico amateur) que desarrolló metodologías para estudiar qué sucede en el cerebro del músico durante una improvisación. Todo un desafío, porque no es lo mismo escuchar un concierto que meterse en el cerebro del músico. Limb convenció a algunos amigos músicos para que entraran a un resonador y, acostados, tocaran un pequeño teclado midi, mientras él registraba imágenes que indicaban las regiones del cerebro que se activaban al tocar. El primer resultado que encontró es que el cerebro se activa en distintas regiones cuando el músico toca melodías conocidas y cuando improvisa. El primer paso para el mapeo del cerebro durante la creación musical. Cuando los músicos improvisan, se activa la región media de la corteza prefrontal, que está relacionada con la introspección personal y la búsqueda de memorias personales. Al mismo tiempo, se desactiva en el cerebro la actividad de la corteza dorsolateral prefrontal que, entre muchas funciones, actúa como represora de los impulsos. ¿Por qué tenemos una región del cerebro que reprime los impulsos? Esta región evita que tomemos comida del comensal en la la mesa de al lado de un restaurante, que robemos cosas en una tienda, o que confesemos sin pudor historias vergonzosas. Un mecanismo mediante el cual el cerebro pone un candado a la ejecución de impulsos primitivos.

El cerebro del músico, al improvisar, desactiva este circuito represivo, apagando las inhibiciones. Sin embargo, no basta con liberar la mente. Si sentamos a improvisar frente a un piano a alguien sin conocimiento de música, por más libre y desinhibido que se sienta, sonará más parecido a la ejecución de un gorila que a Keith Jarrett o Bill Evans. En una improvisación brillante, el músico está diciendo algo de manera libre, pero tiene que tener algo que decir y necesita elementos para hacerlo. Si está improvisando en conjunto, tiene que seguir el tempo, la forma musical y las bases armónicas del resto de los músicos.

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Keith Jarrett.

Aaron Berkowitz y Daniel Ansari hicieron un estudio complementario, analizando el proceso cerebral de improvisación en pianistas de música clásica. Durante la improvisación, en el cerebro también se activa una zona vinculada con el lenguaje y la articulación del discurso. El cerebro toma a la música como un lenguaje alternativo, en el que cada nota es como una palabra, que requiere reglas de articulación con las demás para formar una melodía. Para eso el músico echa mano del conocimiento musical como si fuera una caja de herramientas, y escribe (compone) nuevas frases (melodías y armonías). La maravilla de la composición musical y de la improvisación dependen de que el músico se deje llevar, y use su conocimiento (y su talento, que no se compra en la tienda de la esquina) sin inhibiciones para crear.

Volvamos a Paul McCartney. En el período en que los Beatles filmaban la película Help!, Paul se despertó una mañana con una melodía en la cabeza, se sentó frente al piano y la tocó. El modo en que fluyó la canción fue tan natural que le hizo sospechar que fuera novedosa. Sin duda, estaba plagiando alguna canción, pero no podía recordar cuál era. Paul experimentaba una especie de síndrome del impostor. Pero al compartirla con el resto, ninguno de los otros Beatles, ni George Martin, pudieron reconocerla. Una melodía, aún sin letra, que empezaba con tres notas. Paul decidió entonces empezar la letra cantando “Scrambled Eggs” (Huevos revueltos), y para que rimara, la completó con “Scrambled eggs…Oh my baby, how I love your legs” ("Huevos revueltos…Oh, nena, cómo me gustan tus piernas").

Mayo de 1965, Albufeira, Portugal. En el recorrido de Lisboa a la playa en auto, Paul escribió una nueva letra para la melodía y la métrica musical de Scrambled Eggs. Al bajar del auto, buscó desesperadamente una guitarra y finalmente esa noche, frente a un grupo de amigos, tocó por primera vez Yesterday. Nuevamente, el título era tan vulgar, que no podía ser original. Pero George Martin convenció a Paul de que era una nueva canción, y que tenía que grabarla. El resto es historia conocida. La canción más versionada en la historia de la música (más de 2.200 versiones, 1.034 de las cuales se pueden escuchar en el sitio https://secondhandsongs.com/performance/1409). Una canción que Paul grabó como solista, sin el resto de los Beatles, a la cual luego George Martin le sumó un arreglo para cuarteto de cuerdas. Una canción cuyo título, pudiendo ser traducido a cualquier idioma, se conoce como Yesterday en cualquier lugar del mundo. Una canción que surgió del recuerdo de un sueño de un músico de 22 años, que creía estar plagiando un viejo éxito. Casi medio siglo después, Paul cantó con Jimmy Fallon la versión con la letra Scrambled Eggs.

Paul McCartney And Jimmy Fallon Sing "Scrambled Eggs" (Late Night with Jimmy Fallon)

La ciencia nos explica cómo soñamos, cómo creamos, cómo imaginamos, cómo improvisamos. Sin duda que estas certezas ayudarán a construir mejores terapias para las enfermedades mentales, pero conocer el mecanismo del arte y de los artistas talentosos no debe destruir su magia.

Vale recordar la reflexión final de Alvy Singer (Woody Allen) en la inmensa película Annie Hall: “Recordé aquel viejo chiste del tipo que va al psiquiatra y dice: Doctor, mi hermano está loco, cree que es una gallina. Y el doctor responde: “¿Pues por qué no lo mete en un manicomio?” y el tipo le dice: Lo haría, pero necesito los huevos”. Eso es más o menos lo que siento sobre las relaciones humanas, son totalmente irracionales, locas y absurdas; pero las mantenemos porque necesitamos los huevos.” Todos necesitamos que la emoción, el desbloqueo de las inhibiciones de los músicos talentosos, sigan dándonos huevos revueltos.