Domingo 09 de Enero de 2022
eDurante décadas, los Globos de Oro fueron los premios más glamorosos de Hollywood. Lejos de la formalidad de los Oscar, la ceremonia de los galardones que entrega la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (APEH) siempre fue descontracturada y divertida. Cenando en las lujosas mesas del hotel Beverly Hilton, bien regadas con los mejores vinos y espumantes, las estrellas del cine y la televisión parecían más sueltas y sus discursos de agradecimiento eran más espontáneos. Pero esa historia se terminó. A partir de febrero del año pasado los Globos de Oro comenzaron a caer en desgracia en forma estrepitosa: la APEH fue acusada de corrupción, de recibir sobornos y de racismo, y los premios fueron “cancelados” por la industria y criticados por actores como Tom Cruise, Mark Ruffalo y Scarlett Johansson.
Esta noche, de alguna manera, se realizará la entrega número 79 de los Globos. Sin embargo no habrá cena, ni alfombra roja, ni celebridades ni prensa acreditada. De antemano se sabía que no serían televisados: la cadena NBC, que retransmite la gala desde 1996, ya había anunciado su boicot a los premios. La ceremonia se limitará a la lectura de los ganadores de los 25 rubros, leídos a intervalos regulares durante 90 minutos. La nueva cepa del Covid está haciendo estragos en Estados Unidos. De hecho la próxima entrega de los Grammys fue cancelada. Pero este no es el caso de los Golden Globe, que tal vez dejen de existir para siempre.
Ahora bien, ¿por qué un premio que comenzó a entregarse en 1944 y que era visto como “la gran antesala” de los Oscar ahora tiene un destino incierto? ¿Este es un escándalo que explotó de un día para el otro o un “siga la fiesta” que se extendió por demasiado tiempo? La primera bomba explotó con una nota de investigación que publicó el diario Los Angeles Times en febrero de 2021. Ahí se relataba el cuestionable historial de la APEH, que incluía faltas graves a la ética profesional, además de la ausencia total de periodistas negros entre sus 87 miembros votantes.
El informe del Times fue lapidario. Según el diario, relativamente pocos de los 87 miembros de la Asociación escriben regularmente para medios en el extranjero, y algunos ni siquiera son periodistas. Eso sí, la APEH les paga a muchos (y muy bien) para que escriban en el sitio web de la organización, mientras la mayoría aprovecha viajes y otras oportunidades promocionales ofrecidas por los estudios de Hollywood. También se reveló el pago de sueldos exuberantes: los 87 integrantes se repartieron casi dos millones de dólares en pagos internos en el año fiscal que terminó en junio de 2020, es decir, unos 100.000 dólares al mes por miembro.
Las tareas que llevaron a cabo para recibir ese dinero no están claras. Un integrante anónimo dijo al diario: “Es una idea preciosa cobrar dinero de la NBC y dedicarlo a buenas causas como formación o restauración de películas. Pero ahora hay un espíritu más enfocado en exprimir la organización y tomar la plata”. Más de 20 miembros habrían recibido 3.465 dólares cada uno por pertenecer al comité que ve las películas extranjeras para nominarlas. Los miembros del comité de viajes ganan 2.310 dólares mensuales (incluso durante la pandemia, cuando no se pudo viajar), y los que están en los comités de festivales y de archivos ganan 1.100 y 2.200 dólares al mes, respectivamente.
Un año antes de la investigación de Los Angeles Times, una periodista noruega especializada en cine, Kjersti Flaa, había presentado una demanda contra la APEH porque aseguraba que en la entrega de los Globos reinaba la corrupción y las prácticas monopólicas. Según la periodista, la Asociación impedía el acceso de nuevos miembros y monopolizaba las coberturas para acudir a eventos y entrevistas. Además denunció que los integrantes de la organización utilizaban su influencia para acceder a material que después vendían como exclusiva en los medios donde trabajaban.
El pasado 1º de octubre, la Asociación anunció que incorporaba 31 nuevos miembros, seis de los cuales son negros, diez mujeres, seis latinos, cinco asiáticos y cuatro de Medio Oriente y Africa septentrional. Pero esto no impidió que la industria continuara boicoteando a los Globos de Oro, exigiendo reformas más drásticas. “No creemos que estas nuevas políticas propuestas, particularmente en torno al tamaño y la velocidad del crecimiento de la membresía, aborden los desafíos sistémicos de diversidad e inclusión de la APEH, o la falta de estándares claros sobre cómo deben operar sus miembros”, escribió el codirector ejecutivo de Netflix, Ted Sarandos, en una carta al grupo.
El grupo WarnerMedia fue todavía más duro. “Durante demasiado tiempo se han realizado demandas de beneficios, favores especiales y solicitudes poco profesionales a nuestros equipos y a otros en la industria”, dijeron los ejecutivos de la compañía. “Lamentamos que, como industria, nos hayamos quejado pero toleramos en gran medida este comportamiento hasta ahora”, remataron. Warner también dejó de realizar proyecciones y otros eventos especiales para la APEH.
Las estrellas de cine tampoco se quedaron calladas. Mark Ruffalo, premiado con un Globo de Oro el año pasado, dijo que ya no se sentía orgulloso o feliz de haber recibido ese premio. Scarlett Johansson fue un poco más allá y reveló que, para ella, las conferencias de prensa de la APEH “significaban enfrentar preguntas y comentarios sexistas de ciertos miembros de la asociación que lindaban con el acoso sexual”. Tom Cruise, por su parte, directamente devolvió sus tres Globos a la sede de la Asociación.
Los críticos de cine siempre se habían referido a los Globos de Oro despectivamente. Sin embargo, la industria y sus estrellas adherían a los galardones y concurrían a la ceremonia porque, más allá de todo, la televisación de la gala seguía siendo un programa exitoso. Los premios de la cuestionada APEH se mantuvieron con un share muy estable durante 20 años, entre 15 y 25 millones de espectadores por ceremonia, al mismo tiempo que los Oscar perdían la mitad de su audiencia. En un mundo donde lo único que importa son los números, el mostrarse, el aumentar los clicks en las redes sociales, los Globos mantenían su estandarte gracias a su gala llena de glamour, vestidos costosos, humor y estrellas algo pasadas de copas.
La basura, en tanto, se barría debajo de la alfombra (roja). Se asume que la mayoría conocía las corruptelas internas de la Asociación, pero ese era otro de los juegos a los que había que jugar para pertenecer a la industria. Los indicios de que “se sabía” se disfrazaban en forma de chistes mordaces que no pasaban de ahí. En la ceremonia de los Globos de 2016, en su ácido discurso como conductor, Ricky Gervais tildó a estos premios como “un pedazo de metal sin valor que algunos periodistas simpáticos, viejos y confundidos te intentan dar en persona para ver si pueden conocerte y sacarse una selfie con vos”.
En 2014, en una entrevista con la revista Playboy, Gary Oldman se refirió a la entrega de los Globos como “un evento ridículo y sin sentido”, y dijo que los miembros de la APEH eran unos “don nadies haciéndose una paja”. Pero la nota recién se hizo viral en 2018, cuando el veterano actor se llevó su primer Globo de Oro por su protagónico en “Las horas más oscuras”.
El accionar turbio de la APEH a veces quedaba expuesto desde las mismas nominaciones. Por ejemplo: en 2016 nadie se explicó por qué la película de Riddley Scott “Misión rescate” fue nominada (y encima ganó) en la categoría de mejor comedia, cuando claramente era un filme de aventuras y ciencia ficción. Fue absolutamente insólito. En 2011 también se nominó en esa categoría a la película “El turista” (con Johnny Depp y Angelina Jolie). “El turista” no sólo no era una comedia sino que además había recibido muy malas críticas, lo que volvió su postulación más extraña todavía. Medios de Hollywood deslizaron después que Sony Pictures había sobornado a los votantes con un viaje todo pago a Las Vegas y un concierto privado de Cher.
Más lejos en el tiempo, en 1982, la joven Pia Zadora se llevó un Globo de Oro a la nueva estrella del año por su actuación en “Butterfly”, cuando las favoritas en esa terna eran Elizabeth McGovern (“Ragtime”) y Kathleen Turner (“Body Heat”). Los rumores de sobornos no tardaron en llegar, ya que el marido de Zadora era el multimillonario Meshulam Riklis, dueño de varios casinos en Las Vegas.
Sin embargo, la gota que rebalsó el vaso llegó recién en 2021, cuando fue nominada la serie de Netflix “Emily in Paris”, que había sido castigada por la crítica, y a la vez pasaron totalmente por alto a “I May Destroy You”, la brillante serie de HBO creada y protagonizada por la actriz negra Michaela Coel. El “error” de la APEH fue tan grosero que hasta los mismos productores de “Emily in Paris” dijeron que el ninguneo a “I May Destroy You” era una vergüenza, mientras que en las redes sociales y en la prensa crecían los cuestionamientos hacia los votantes de los Globos de Oro.
En el extenso informe de Los Angeles Times se reveló que, en 2019, más de 30 miembros de la APEH visitaron el rodaje en Francia de “Emily in Paris” y se alojaron dos días en el hotel cinco estrellas Peninsula Paris, donde una habitación cuesta unos 1.400 dólares por noche. Además disfrutaron almuerzos en el Musée des Arts Forains, privado y exclusivo museo lleno de atracciones de 1850, donde la serie fue filmada.
En otros tiempos, en esta época del año, comenzaba la llamada “temporada de premios”, que culminaba a fines de febrero o marzo con la entrega de los Oscar. Los Globos de Oro eran el puntapié de esa carrera, y algunas películas recibían verdadera difusión y publicidad gracias a su ceremonia, que tenía mucha cobertura mediática. En una industria golpeada por la pandemia y la competencia de otros formatos, la caída de un premio es una pésima noticia, aunque algunos opinan que es mejor eliminar un “trofeo manchado” como los Globos y apostar a otro tipo de reconocimientos.
Entre las películas nominadas en esta malograda edición de los premios de la APEH hay algunas que ya están disponibles en Netflix, como “El poder del perro”, “No miren arriba”, “La hija oscura” y “Fue la mano de Dios”. “Duna”, también nominada, está en HBO Max. Es muy probable que estos títulos figuren después en las ternas de los Oscar, que se anunciarán el 8 de febrero. “Los premios pasan, las películas quedan”, podría rezar ahora un spot publicitario de una industria en crisis, que ya recibió numerosas señales de que deberá renovarse.