Este Central es un sube y baja emocional
Esta versión canalla ofrece el alma en cancha como además genera una gran cuota de duda cuando no tiene la pelota o lo atacan por todos los frentes.

Domingo 05 de Febrero de 2023

Dos jugados. Uno ganado y uno empatado. Desde lo numérico roza la perfección. Pero el rendimiento, no. Central es un sube y baja emocional. En las dos presentaciones ratificó que la linea de cinco defensores, tres volantes y dos puntas dista de lo ideal. Y si se hila más fino, cae de maduro que es un sistema que ofrece una performance irregular durante toda la contienda. Con el solo hecho de haber visto lo que ofreció ante Argentinos Juniors y Tigre resulta contundente la ecuación. Ahora, si se ve con pasión y no raciocinio que el equipo arrancó con el pie derecho y no sabe lo que significa poner la mejilla, entonces el cielo de Arroyito es color esperanza. Esta versión canalla juega con el alma en la cancha. La otra cara que brinda es que genera una gran cuota de duda cuando no tiene la pelota o lo atacan por todos los frentes.

Miguel Russo es un viejo zorro. No come vidrio y cuenta con el rodaje suficiente como para camuflar imperfecciones que florecen por todas las líneas. Contra Tigre se volvió con una sonrisa de oreja a oreja porque su equipo rescató un empate cuando la derrota parecía cosa juzgada.

“Nos vamos superando como es Central, que nunca se da por vencido. Estamos en plena etapa de formación. Está en nosotros encontrar la manera para tener una mejor forma futbolística”. La frase la brindó el entrenador canalla tras el buen punto obtenido en Victoria y pinta de cuerpo entero el presente deportivo.

Con respecto a que están en plena etapa de formación es todo un indicador de que posiblemente no se vea algo más seductor desde el juego o el hincha deje de comerse las uñas cada vez que el rival encara hacia Gaspar Servio, quien en líneas generales viene demostrando tener serios inconvenientes para asegurar una pelota o brindar garantía.

La actuación del arquero ante Argentinos lo tuvo como uno de los puntos altos solo por lo que hizo en los últimos minutos. De lo contrario, se hubiese llevado un aplazo como pintaba ante Tigre. Pero este viernes tuvo un par de atajadas que le bastaron para aprobar arañando. ¿Qué dijo Russo sobre Gaspar? “De cuestiones personales no hablo”, respondió. Es lógico. Debe mostrar firmeza y respaldarlo en público. Pero el marco de realidad indica que no puede esconder el sol con las manos.

Central comenzó la temporada acopiando buenos porotos. Sobre todo para engordar el promedio. Aunque sigue flaquito desde el juego y raquítico desde la sincronización colectiva. La saludable es que Mallo y Komar salvaron la ropa canalla con sus goles en Victoria. Pero el equipo sigue en deuda. Le cuesta el retroceso cuando lo encaran. Flaquea cuando el rival apunta hacia la dirección del arquero. No hay un jugador que genere fútbol. El equipo no lo tiene en realidad. Improvisa con un Malcorra que corre y corre por amor propio más que el rol asignado.

El ingreso de Infantino y el reordenamiento de las líneas le dieron un plus al canalla ante el Matador. Montoya demostró que está fino para dar una asistencia pero le falta ritmo para aguantar los minutos. Coyote Rodríguez es una cosa en ataque. Otra muy diferente cuando debe marcar. Ahí cruje y expone a Quintana.

Miguel Russo tiene varias prácticas más para trabajar y mejorar la puesta a escena. No todo es responsabilidad de los protagonistas que salen al escenario. Hay una estrategia en la previa que se elabora con tiempo y con correcciones sobre la marcha. El próximo domingo se verá si hizo bien los deberes cuando reciba a Arsenal. De lo contrario, el funcionamiento será crónico y con pronóstico reservado. Mientras tanto, Central es un sube y baja emocional. Este mismo que ofrece el alma en cancha como además genera una gran cuota de duda cuando no tiene la pelota o lo atacan por todos los frentes.