Miércoles 08 de Marzo de 2023
Los profesionales que trabajan en los centros de salud de los distintos barrios de Rosario lo hacen diariamente con personal de seguridad privada o con la policía en el lugar. Además, hay días que tienen que retirarse antes y cerrar porque algún vecino se anima a avisarles que hay rumores de que van a balear la zona. En otros dispensarios ya saben que abren las puertas de día y también las cierran de día por la inseguridad. Es que no hay nadie en la calle más allá de las seis de la tarde.
Así trabajan los médicos y los profesionales de los centros de salud de Rosario. Al principio debieron recurrir a personal de seguridad porque muchas veces eran víctimas de golpes o ataques por parte de pacientes alterados, pero ahora también porque trabajan en zonas donde la situación en general se torna violenta y peligrosa para todo el barrio y por lo tanto también para ellos durante el día y mucho más cuando baja el sol.
Sin embargo, ellos no se plantean dejar de ir a trabajar: “Hay tantas otras problemáticas que atender, como por ejemplo el hambre, la falta de agua u otras cuestiones intrafamiliares, que no los podemos dejar”, expresó una de las profesionales que trabaja en la zona noroeste.
“En el barrio quedan el centro de salud, la escuela y alguna organización más, y sí... Es verdad que estamos un poco solos”, confesó la profesional. Así es la situación de los profesionales que día a día atienden a pacientes y personas con dificultades de distinta índole en los barrios de la ciudad hoy complicados por el narcotráfico.
En el territorio
La subsecretaria de Acceso a la Salud de la provincia, Laura Ortube, explicó que el personal de salud tiene “la ventaja de que como están en territorio, tienen vínculos cercanos con los vecinos, los conocen y siempre se apela a la comunicación con ellos”.
Además, confirmó que en los centros de salud tienen seguridad privada, y en otros policías. “La realidad es que desde hace muchos años abren de día y cierran de día por la inseguridad, aunque no es en todos los barrios igual”, acotó la funcionaria.
Balaceras cerca
Por su parte, Iris Velázquez, que trabaja en un centro de salud municipal, contó que los profesionales han “naturalizado” las situaciones de violencia.
"Una vez salimos del centro de salud y a tres cuadras hubo una balacera y sí, sabemos que el barrio está más complicado, pero nadie se plantea no ir a trabajar o cerrar el centro de salud”, expresó la mujer que trabajó en otros dispensarios también en lugares complicados.
Recordó que en otros centros de salud donde hubo balaceras cerca tal vez cerraron al día siguiente, pero luego se volvieron a abrir las puertas y todo funciona con normalidad.
“Hay muchas otras situaciones que tenemos que resolver y hay que seguir asistiendo a la gente”, expresó Velázquez como vocera de sus compañeros. “La solución no es salir del territorio, sino hacerlo más habitable”, concluyó.
Por su parte, el secretario general del sindicato de médicos Amra, Eduardo Taboada, manifestó que los médicos trabajan con normalidad y no se enfrentan a situaciones de violencia, aunque sí cuentan con personal de seguridad en los lugares de trabajo.
Lo cierto es que también los profesionales se enfrentan diariamente a episodios violentos que llegan a los centros de salud como consecuencia del consumo problemático de sustancias, o de situaciones complejas que atraviesan las personas como la falta de servicios básicos como el agua o el estar desempleado.
Esto genera un clima de exasperación que alimenta situaciones de violencia y terminan en los centros de salud donde los profesionales contienen, escuchan e intentan atender y responder.