Jueves 10 de Febrero de 2022
Luciana, Federico y su hijita Emma; Erica y sus dos perros; Daniel junto a la representación de su empresa de electrónica, Yamila y su pareja y otros tantos rosarinos y rosarinas más ya compraron casas en el sur de Italia por 1 euro (124 pesos argentinos al cambio oficial ó $243 al blue).
Son los nietos de los italianos que comenzaron a llegar en barco a la Argentina a finales del 1800. Un total de 70 nuevos propietarios que residirán en el pueblo siciliano de Mussomeli: medieval, de 11 mil habitantes, ubicado a solo 30 minutos del mar Mediterráneo.
Allí sueñan no sólo con tener la casa propia sino mejorar su calidad de vida y escapar de la inseguridad, que según dicen, los tiene a maltraer en esta ciudad. Todos tienen trabajo acá, algunos son profesionales, no todos poseen la ciudadanía italiana ni saben el idioma. Pero se van.
En realidad comprar y habitar la vivienda sale bastante más. Ya hicieron el primer depósito de 10 mil euros que cubre los gastos de escrituración y tienen hasta 2024 para acceder a los bonus de reestructuración que les ofrece el gobierno italiano, para reparar de manera sustentable las casas y fachadas (a un valor aproximado de 200 euros el metro cuadrado, sin bonus el valor asciende a mil euros el metro cuadrado).
Algunos de estos rosarinos que se instalarán en casas antiguas de unos cien metros cuadrados para trabajar y vivir en el pueblo que en italiano significa "monte de miel" dialogaron con La Capital.
También charló desde Italia con este diario la persona responsable de vincular a los compradores con este proyecto que en Europa ya vendió más de mil casas en pequeños pueblos (y 300 a un euro).
Se trata de la cordobesa Erica Moscatello, casada con el arquitecto rosarino. Ambos junto a su hijito de seis años viven hace dos décadas en Mussumeli. Ella, exultante ante la elección habitacional masiva de tantos rosarinos y rosarinas, "financistas, empresarios y profesionales", según dice, es la presidenta de la Consultoría y Asistencia en la Gestión en Cultura, Comercio, Industria y Producción en Italia y Unión Europea (Caccipit) y embajadora de la Confederación de la Pequeña y Mediana industria (Confapi), que agrupa más de cien mil pymes. El es el director del Area Casas para Argentinos en Mussomeli por Caccipit.
Además de abordar el proyecto inmobiliario y vender las casa para la comuna, Moscatello es el nexo del flamante y curioso convenio con la Universidad Nacional de Rosario (UNR), que impulsa a los graduados de la salud de la universidad pública a emigrar para trabajar en el exterior. Y también prevé crear con Fondos de la Unión Europea un Polo Tecnológico y Satelital del Mediterráneo con la UNR, el Colegio de Ingenieros de la Nación con sede en Buenos Aires y la Universidad de Palermo de Buenos Aires. "La UNR presenta un laboratorio de Biotecnología", aseguró Moscatello.
"Acá se abrió la primera fábrica de pastas, es tierra de viñedos y ricota de oveja, de aceite de oliva y orégano; tiene una iglesia, La Madonna dei Miracoli, del 1200, y turismo religioso en septiembre; a dos kilómetros al este está el castillo Manfredónico, una fortaleza del siglo XIV, y tiene un acantilado con playa en el Mediterráneo, a media hora, la Scala del Turchi, que fue visitdiez milada por estrellas como Mick Jagger o Di Caprio. Además a una hora está Palermo y a media Agrigento, hay cerca lugares para ir a esquiar y su casco histórico es patrimonio de la humanidad", enumera la ahora funcionaria italiana, casi retratando el paraíso.
"Esta comuna siciliana tiene un nivel de vida alto, no hay pobreza: un albañil gana unos 2.400 euros y una mujer que realiza la limpieza, 100 euros diarios. Un alquiler de una casa asciende a 300 euros, claro en Madrid puede costar 1.200 y en Roma de 1.500 a 3 mil. Pero toda familia tiene auto, no hay robos ni delitos, no se puede dudar al momento de elegir Mussomeli como destino para vivir", aseguró Moscatello quien al preguntarle si tampoco se conoce allí como delitos el lavado de dinero de los dueños de las grandes fortunas contestó: "De esos delitos penales se encarga la policía financiera".
Para ella en esta oferta "no hay nada que no cierre, esto es atractivo para los capitales extranjeros, para gente que quiere vivir mejor y para los mussomelesis es la posibilidad de revalorizar el lugar, su casco histórico y de poblar la comuna más aún. Muchas de las casas que habitarán los rosarinos y rosarinas estuvieron sin abrir por veinte años, algunas hasta tienen objetos adentro aún, pero son verdaderas joyas".
Sin dudas esta rd uns reactivación de la economía de lugares europeos que con el tiempo vieron disminuir y envejecer su población y además es una de las tantas vueltas de la historia migratoria.
El Censo Nacional de 1869 aseguraba que ya 71. 500 italianos poblaban Argentina. Y se sumaron muchos más hasta entrada la década del 70 del siglo pasado. Ahora muchos descendientes de esas oleadas vuelven.
"Casi todos son de familias italianas, de Sicilia y de Piemonte", dice Moscatello al referirse al boom de las casas a un euro que se inició a finales de 2019, poco antes de que la pandemia de coronavirus azotara a todo el mundo, y que las primeras oleadas causaran altas cifras de muertos en Europa, sobre todo en países como Italia donde los adultos mayores -los más vulnerables al Covid 19- eran numerosos.
La tendencia se extendió por todo el país desde los alpes hasta Sicilia: las casas a la venta eran muy viejas, estaban abandonadas y en muchos casos, casi a punto de desmoronarse.
Pero el valor de venta se cotizó casi como el de un cortado en un bar rosarino. Tienen todas las conexiones para los servicios y hoy el bonus les cubre el 100 por ciento de la reestructuración energética de la propiedad (luego de junio les comienza a cubrir el 50%).
Los compradores
No todos los compradores y compradoras accedieron a mostrar su imagen. Pero sí las de las casas que adquirieron en Mussomeli. Erica Yáñez, una odontóloga y repostera de 35 años, aceptó ambas propuestas.
"Me recibí en 2013 de odontóloga y prácticamente trabajé ad honórem la primera vez. Dos años después empecé a hacer algo que también me apasiona: repostería, y prácticamente viví hasta hoy de esto. Alquilo, no me sobra para nada el dinero pero decidí embarcarme en este sueño y lo haré: no sola, con mis dos perros, Lulú y Mini", dice la especialista en decorar tortas de 15 años y de bodas y profesora de este oficio con el que da clases virtuales hasta en Uruguay.
La casa que compró Erica por un euro limita con una vía (calle) muy empinada. Tiene dos entradas y es de alto, ambos pisos están conectados por una escalera caracol, además posee balcón.
"Le falta limpieza y mantenimiento pero es preciosa, tiene pisos con arabescos antiguos, un baño equipado con sanitarios y azulejos de otras épocas y un balcón a la calle. Si Erica quisiera pintarla nomás, puede", describió Moscatello.
La nueva propietaria comenzó a estudiar italiano apenas compró la casa, hace dos meses, y no tiene ciudadanía.
"Me encanta la casa, es repintoresca. Viviré en Vía Santa María Delle Vanelle N° 39. Estoy feliz. Deberé repararla apenas llegue, mientras alquilaré y deberé trabajar, me dijeron ya que un contrato de trabajo con mi profesión y mi oficio no será difícil de obtener, espero poder irme para allá antes de fin de año", dijo la muchacha, que embaló también a una amiga para replicar su proyecto.
Luciana Cicconi tiene 33 años y al igual que Erica es instructora de repostería. Su pareja, desde hace 11 años, es Federico, tiene la misma edad que ella y es ingeniero. Ambos fueron padres de Emma hace apenas un año.
"Trabajamos desde los 17 años, alquilamos, siempre llegamos con lo justo, acá no hay futuro, queremos una vida mejor para nuestra hija, nos vamos a fin de año", dijo Luciana, quien aclaró que a diferencia de otros ella no compró en el plan de un euro sino optó por una casa que ya está habitable, que tiene 70 metros cuadrados, planta alta y baja, dos habitaciones, baño, cocina y living comedor. Es la número 11 de la calle Vía d ' Andrea, en pleno centro cívico de Musomelli.
El marido de Luciana es experto en la colocación de paneles solares. "Ya tenemos entrevistas pautadas para que él pueda trabajar en construcción en relación con energía sustentable", dijo Moscatello, quien considera que los arquitectos y maestros mayores de obra tendrán trabajo en toda Italia ya que los bonus del Estado apuntan a la reestructuración sustentable de las viviendas hacia el 2030, meta ambiental en que se pretende que la mayoría de los autos sean eléctricos y las casas tengan energía solar.
Moscatello con su marido también compraron una casa y brinda su propio ejemplo de reestructuración. "Nosotros compramos a 1 euro y vamos a gastar 60 mil porque tiene 300 metros cuadrados, una persona que compra una de 70 metros cuadrados gasta unos 14 mil euros para una casa que le quedará como nueva e independiente".
Un empresario gastronómico rosarino de 38 años que prefirió mantenerse en el anonimato dijo que adquirió hace seis meses una casa de un euro en Mussameli como inversión, para repararla y que su hijito "en unos años" tenga la posibilidad de habitarla si así lo desea.
Él tiene mucho y buen trabajo en Rosario pero dice que vive "con muchos temores" en esta ciudad.
"Pretendo que mi hijo no pase lo mismo y esa zona de Italia se ofrece como un proyecto multicultural interesante, irán médicos de acá y eso es bueno. Sé que ningún lugar es todo color de rosa, pero tengo la oportunidad y quiero aprovecharla, una casa antigua a la que pueda reparar con subsidios que no deben devolverse, es para aprovechar".
También Julia, quien trabaja en la Facultad de Ciencias Económicas, compró una casa por un euro para vacionar en el verano en el Mediterráneo.
Daniel King tiene 44 años y es junto a dos socios y desde hace ocho años el dueño de una empresa de comercio electrónico.
"Compré una casa de cien metros cuadrados para vivir e instalaré allí una sede de la empresa y trabajaré de manera remota", dijo refiriéndose a la residencia de tres pisos que conocerá personalmente en marzo, cuando viaje por primera vez a Mussomeli.
Tiene ciudadanía, habla inglés pero está estudiando italiano, ya hizo la inversión de diez mil euros y ahora espera aplicar para recibir el bonus de reparación edilicia.
Y también emigrará Yamila Rodríguez, de 31 años y corredora inmobiliaria, junto a su marido Matías, arquitecto, de 35 y ciudadano italiano, con dos hermanos que también seguirán los pasos de ellos a Sicilia.
Hace tiempo Yamila y Matías soñaban con viajar y vivir afuera y hace apenas 15 días concretaron la idea con la compra de la casa en Mussomeli.
"Tenemos trabajo los dos y nos va bien, pero alquilamos, no tenemos hijos y queríamos experimentar algo distinto. Nuestra casa está en el casco histórico, tiene 60 metros cuadrados, está muy deteriorada pero la vamos a arreglar gracias a los bonos. Amamos nuestros país, ojo, pero queremos probar y tenemos familia cerca, en Catania, solo a dos horas, nos cierra todo", dijo contenta Yamila, que ya sueña caminar por las calles medievales y empedradas de Mussomeli.