El gin argentino al frente: claves de un mercado con récord de producción 
Mientras las marcas nacionales de gin compiten codo a codo con las importadas, Rosario se afianza como una ciudad de referencia en su elaboración y consumo. Hasta existe un agua tónica made in Rosario. 

Lunes 20 de Febrero de 2023

Fue una novedad hace casi diez años, hizo explosión durante la pandemia y ahora cosecha los frutos de un camino álgido, pero de sólidas raíces: las marcas de gin argentino cada vez extienden más su presencia en negocios y ganan el paladar de los consumidores. Ya no es una moda, referentes del sector hablan de un fenómeno que llegó para quedarse y que logró hacer frente a un mercado que, hasta no hace mucho tiempo, era dominado en su totalidad por etiquetas extranjeras.

La ruta del gin a nivel nacional comienza a trazarse con la aparición de Príncipe de los Apóstoles, elaborado de forma artesanal por el reconocido bartender Tato Giovannoni en el año 2013. Pasó poco tiempo para que nuevas marcas comenzaran a copar el mercado, aunque todavía relegadas en comparación con las etiquetas provenientes de otros países. Le siguieron nombres como James Deakin y Hilbling, producidos en Mendoza, Arlequín en Buenos Aires y Heredero en Paraná.

Hoy hay más de 400 destilerías y aproximadamente 150 marcas de gin nacionales, según señaló Matías Jurisich, bartender, maestro vermutero y creador del sitio web www.vivaelgin.com, al cualdefine como una enciclopedia que reúne datos e información acerca de esta bebida y su desarrollo en el país. “Por primera vez en su historia, en el 2022 se superó la barrera del millón de litros de producción en Argentina, algo que nunca había sucedido”, destacó el especialista.

Si bien pareciera que el gin como bebida y el Gin Tonic como trago son un boom, lo cierto es que su consumo aún es “de nicho”. Esto implica que su popularidad creció entre un sector de clase media y media alta que gusta de incursionar en nuevos sabores, pero sin alcanzar a rozar el consumo de otras bebidas mucho más instaladas como el fernet. “Branca produce unos 50 millones de litros anuales de fernet y se fabrican cerca de 2 millones de litros de ginebra. El gin es una tendencia, pero también tiene buena prensa”, admitió Jurisich.

La producción de Gin en Rosario

Si ponemos la lupa en la ciudad, asoman una decena de marcas producidas por rosarinos y fue una mujer quien sentó las bases de un desarrollo que hoy tiene llegada a toda la Argentina. Se trata de Valeria “Belu” Saveedra, creadora del gin La Salvaje, nombre que tomó de inspiración a Rita La Salvaje, mítica figura de los cabarets que hicieron famoso al barrio Pichincha, actual epicentro de la movida gastronómica en la ciudad.

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Luego de aprender el oficio de destiladora en España, país líder en el consumo de esta bebida, y de trabajar en distintos bares y restaurantes, decidió regresar a Rosario en el 2017 y comenzar a practicar con una fórmula de gin propia, fabricada en su totalidad con materia prima local. “En ese entonces éramos cuatro o cinco ‘salvajes’ haciendo esto y me siento muy agradecida de haber logrado un producto que represente nuestra identidad cultural, la esencia de nuestra provincia y el aroma del litoral”, señaló Saavedra.

Pero además, la emprendedora dio otro paso clave y se animó a abrir la primera destilería de gin de la región, ubicada en el Parque Industrial de la ciudad de Roldán. El objetivo era claro, pasar de una elaboración artesanal a conformarse como pyme, con una capacidad de producción a gran escala. “Hoy se vende en todo el país y estamos en tratativas para exportar, evaluando lugares de Europa y Estados Unidos, avanzando a paso lento, pero firme”, aseguró la dueña de la marca que el año pasado se quedó con la medalla de oro en la categoría gin contemporáneo de los Spirits Awards 2022, otorgado por la International Wine and Spirit Competition (IWSC).

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La creadora del Gin La Salvaje, Valeria Saavedra.

Como otras tantas pymes del país, La Salvaje no es ajena a los problemas para importar insumos. Tanto Saavedra como Jurisich hablaron de los inconvenientes para proveerse de botellas, tanto nacionales como importadas. Esto repercute en toda la cadena de accesorios que intervienen a la hora de vender el producto: “no es solo la botella, es el corcho que va con esa botella, la etiqueta, hasta la caja. Es una dificultad que te genera otras y te frena mucho a la hora de querer expandirte”, reflexionó la emprendedora.

Los problemas para importar bebidas también son un aliciente en el consumo de marcas nacionales, ya que al haber menos marcas extranjeras los precios de estas suben, mientras las argentinas logran mantenerse más accesibles. “Si hoy pagás más de u$s 50 un gin está pagando la escasez porque no hay gin importado que valga eso. En pesos, vi botellas a $50 mil, $60 mil y ese costo no es real, sino que es parte de la especulación”, consideró el bartender.

La pandemia como motor

Para Jurisich, el boom del gin agarra fuerza en el 2018 y en pandemia explota porque se pierde la instancia conocida como previa donde las personas toman antes de salir a los boliches. “Pierden lugar las bebidas blancas como el vodka y gana terreno el gin y lo más importante es que vino a romper un binomio que era que si tomás determinada bebida la acompañás con tal gaseosa. Hoy vos tenés el gin de tu preferencia y lo combinás con la tónica que más te gusta”, señaló el especialista y agregó que otra novedad fue que grandes empresas de agua tónica como Schweppes, Cunnington y Paso de los Toros se animaron a lanzar versiones 'zero', sin azúcar, para quienes gustan de un sabor más amargo o no pueden consumirla.

Otra de las marcas que está pisando fuerte es Voragine. Justo antes de la pandemia, tres amigos del jardín decidieron encarar este proyecto juntos. En febrero del 2020 recibieron su primer alambique, aparato que se usa para hacer el destilado de líquidos y así fue como arrancaron, aprovechando la casa quinta de uno de los socios como laboratorio de prueba. Vale destacar que uno de los tres es Ingeniero Químico y tenía el know how para llevar adelante el proceso de forma segura.

“Empezamos vendiendo 100 botellas semanales y ya para el 2021 la venta se cuadruplicó, fue un crecimiento muy rápido que también nos llevó a mudarnos a una planta en el cordón industrial y a profesionalizarnos en el rubro. Ahora se amesetó un poco la venta, por eso ahora tenemos la idea de incursionar en nuevos productos, es algo que venimos trabajando”, señaló a Negocios Darío Ferrero, maestro destilador de la marca que tiene entre sus principales consumidores a vinotecas, distribuidoras y regalerías empresariales.

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En la actualidad Voragine cuenta con dos variedades de gin: London Dry y Rouge (con frambuesa y mora). Otro plan es el de exportar y si bien ya tramitaron el registro que los habilita a vender la marca en el exterior, faltan pulir algunos detalles antes de lanzarse de lleno a este nuevo mercado. “Lo mejor de todo esto fue aprender como aprendimos nosotros en este rubro y entender lo que cuesta tener un negocio y llevarlo adelante. La experiencia es lo que más vale”, sostuvo el empresario.

El agua tónica, también rosarina

De la mano de la expansión del gin argentino, surgió la elaboración de tónicas artesanales y hoy existen alrededor de veinte marcas nacionales. Un impulsor en Rosario es el emprendedor Lisandro Battaglia, quien en el 2018 lanzó su agua tónica “Nina Q” a cuya línea clásica sumó la producción de dos nuevos sabores: tónica con Hibiscus y Pepino.

Por otra parte, un accesorio que comenzó a popularizarse para combinar con el Gin Tonic es el kit con mix de botánicos como cardamomo, anís estrellado, menta y clavo de olor, entre otros. Pero los consumidores más clásicos sostienen que lo mejor es ir solo a los cítricos: una rodaja de limón/naranja y a veces pepino o frutos rojos.