El gobernador diseña el camino hacia la reelección con las cartas sobre la mesa. Las diferencias con el recorrido de Milei
06:05 hs - Lunes 03 de Agosto de 2026
El gobierno de Maximiliano Pullaro tiene un cálculo: 5+5. Cinco meses hasta terminar el año y los cinco primeros de 2027, que será corto por las elecciones. El punto de inflexión será el sexto mes, cuando se realice la elección en la que Pullaro buscará reelegir.
El foco es ese, no solo como objetivo político sino que ya se trazó el diseño de gestión al respecto. Juegos Suramericanos en septiembre, que intentarán mostrar organización del Estado y a Rosario como renacida. Luego habrá obras por inaugurar, reforma en seguridad para mantener el tema.
Ya encima el cierre de año, que por naturaleza es más ameno aunque se debe contener cualquier chispazo de temporada que prenda rápido con el calor y el combo de festejos y frustraciones.
Enero se va en las vacaciones y con la paritaria aún con oxígeno. Pero febrero, el mes irreal por el tedioso calor según el santafesino Saer, no será así.
Al contrario, además de que será época de cierre de listas, se juntará con la última paritaria estatal en la que se presume que los docentes estarán más vehementes en el reclamo.
Pullaro y las dos etapas
Todo esto ya poniendo a punto la campaña. Una vez que comiencen las clases y de alguna manera la sensación de que el año arranca, será turno de las recorridas y el despliegue proselitista que se prevé intenso.
Existe una diferencia en la carrera electoral con el gobierno de Javier Milei, quien depende de una reactivación económica incierta.
Todavía tiene que lograr que la economía, pese a la baja de inflación, pegue un salto, recomponga la actividad y los bolsillos. Necesita lograr eso para tener chances de ganar en las presidenciales.
En cambio, el gobierno santafesino ya tiró las cartas sobre la mesa y ahora la ciudadanía deberá evaluar. El oficialismo busca capitalizar logros actuales en seguridad, obras y orden público. No sorprenderá con algo nuevo.
El objetivo primario era mejorar la seguridad y mostró éxito al momento. Pero tiene que mantener la idea de que se sigue trabajando en ello. Capitalizarlo de modo constante hasta la elección.
Incluso consolidar los índices sin desmadres, algo que sostiene el gobernador alcanzará cuando inaugure cárceles de alto perfil, estaciones policiales y más monitoreo. Igualmente, por más percepción positiva sobre la seguridad que haya, no garantiza fidelidad electoral. La seguridad es un tema complejo.
Es decir: el Gobierno de Santa Fe no tiene que esperar a que algo arranque, como le ocurre a Milei con la economía, pero tampoco dormirse con lo ya hecho.
Tampoco requiere de un relanzamiento, aunque la falta de oxigenación muchas veces puede producir hartazgo. Quizás los nuevos aires queden para un eventual segundo mandato.
De hecho, en la última encuesta de Managment & Fit que estuvo girando el gobierno, un 50,8% votaría por una continuidad de Pullaro y un 27,8% de ese espectro optaría por una continuidad con cambios. Un refresh siempre es positivo en los términos binarios de la política.
El inicio de la campaña
Van casi tres años de un gobierno intenso, que dio batallas -algunas pírricas-, un gobierno activo y que tiene mucha difusión mediática. De a poco empiezan a darle forma a una idea que puede transformarse en slogan futuro de campaña: un gobierno del orden.
En el tema más claro en el que pueden vender el orden es en la seguridad, sobre todo como contraste del perottismo, que prometió orden y paz y no tuvo ninguna de las dos. Pero también dicen aplicarlo en el orden en la salud, el Estado y en la Educación, sobre todo con paros docentes y asistencia.
“No sobrará la simpatía o el carisma, pero solucionamos problemas”, razonan. Es un punto clave para los Ejecutivos de esta época mostrarse como solucionador, pero es claro que la empatía también juega a la hora de convencer a los ciudadanos.
Plantarse como un gobierno duro puede servir en algún punto, pero también debe mostrar sensibilidad social en momentos en que todo cuesta más y la gente no llega a fin de mes. Solo el mileísmo parece bendecido para mostrar indiferencia en temas sensibles y lograr apoyo.
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Por eso, desde hace algunos meses recalibró el perfil y busca acercamiento con algunos públicos más hostiles, docentes por ejemplo, que le habían picado el boleto al gobernador.
Un dato de la encuesta mencionada: cuando se pregunta el mayor problema de la provincia aparecen los aumentos de precios y tarifas en primer lugar. Ahí probablemente tenga margen para no ser tan estoico de la eficiencia.
Hasta abril/mayo está trazado el diseño político, los recursos asignados y la plata del endeudamiento para obras. Junio será el punto cúlmine, si reelige se empezará a trazar un nuevo escenario: qué tipo de gestión, prioridades, qué recursos, etc. Faltan todavía 5 meses+5 meses, que no siempre dan 10.