Descontrol, desmanes y consumo extremo del alcohol en la Rambla
El sindicato que nuclea a los 33 guardavidas del sector exige la inmediata intervención del municipio y amenaza con un paro

Jueves 15 de Diciembre de 2022

La treintena de guardavidas que desempeña sus tareas de vigilancia y rescate en la Rambla Catalunya encendió la señal de alerta antes de que explote la temporada estival y amenazó con un paro si no desembarcan agentes municipales para prohibir la ingesta de alcohol en la playa. La problemática se acentuó el domingo pasado cuando se registraron desmanes, grescas, y descontrol.

El tema se repite cada verano, al igual que los pedidos por mayor presencia de inspectores municipales para vaciar las heladeras y prevenir la llegada del alcohol a las arenas públicas. “Así no se puede trabajar. Si no se mejora la situación de garantías para la seguridad laboral de los compañeros iremos al paro; no hay otra alternativa”, advirtió el titular en Rosario del Sindicato Único de Guardavidas y Afines (Sugara), Ricardo Nallino.

Desde que comenzaron a registrarse altas temperaturas en la ciudad, la zona de La Florida y la costanera norte es un espacio de desahogo ante el calor extremo. Hasta allí confluyen miles de rosarinos a refrescarse en la playa y las aguas del río Paraná.

Pero el espacio de acceso gratuito ha sido escenario de rencillas, corridas y desmanes, y corre alcohol por doquier. Así, otra vez los guardavidas volvieron a prender las alarmas.

“En materia de policía no habría demasiado problema. La cuestión es la ausencia municipal. Control Urbano brilla por su ausencia, no hay fiscalizaciones de bebidas en playa. Se registras muchos hechos de violencia. El domingo pasado, los asistentes se tomaron a golpes de puño y hasta algunos bañistas mostraron los genitales. Por eso insistimos en que si el Estado municipal está ausente, se complica todo”, amplió Nallino.

Los propios guardavidas que estuvieron de turno en la zona contaron la situación. “Había mucha gente, refriegas y violencia entre ellos, lo que pueden generar un ambiente hostil hacia nosotros, y también mucha bebida. Control Urbano dice que no tiene la orden de revisar las heladeritas ni de bajar a la arena. Ahora se vienen fechas clave como el 24 y 25, y luego el 31 y Año Nuevo. Así no se va a poder trabajar. Si no se mejora la situación en materia de seguridad laboral de los compañeros guardavidas, iremos al paro. No hay otra alternativa”, advirtió Nallino.

Entre los problemas que se producen en el agua está el mix de alcohol y las trasgresiones de los bañistas en trasponer la boya de seguridad que está colocada en la Rambla. “Cuando están alcoholizados se complica traerlos y pedirles que vuelvan al sector habilitado”, comentó el referente del Sugara.

Pero también se sumaron a los testimonios algunos de los 33 guardavidas que rotan en turnos en la rambla. “Queremos seguridad en general. Control Urbano no baja, tampoco la policía, no hay patrullajes, hay que andar llamándolos. Hay mucho lío, mucho alcohol, gente borracha que compra enfrente y baja a la playa con la heladerita llena de bebidas. Esto es el mayor problema. No existen los controles para limpiar este tema”, indicó uno de los testimonios.

“La policía baja para vigilar, pero da una vuelta en horarios que no son pico, y después en las horas que tiene que estar patrullando y sacando el alcohol de las playas no está o directamente no baja. Y si hay algún inconveniente tenés que esperar 20 minutos para que llegue. Parecería que antes hace pan y queso para decidir quienes vienen”, ironizó otro trabajador.

Antecedentes

Los hechos más escandalasos se produjeron previo a la pandemia. Un dato clave: en 2008 la Intendencia municipal firmó el decreto 2.525 que prohíbe la ingesta de bebidas alcohólicas en todo el ámbito de los balnearios La Florida y Rambla Catalunya, veredas y plazas secas lindantes, “con excepción de los negocios existentes en esos ámbitos con la extensión acordada en sus respectivas habilitaciones”, dice la normativa.

En enero de 2020, en el comienzo de la gestión del actual intendente Pablo Javkin, se había lanzado un operativo de alcohol cero en las playas, donde la Municipalidad extremó los controles bajo la consigna “El verano del respeto”, con trinomios de agentes municipales y policías haciendo cumplir el decreto y fiscalizando que no haya alcohol en la venta ambulante.

Sobrevino el aislamiento y luego progresivamente se habilitaron espacios abiertos. El 16 de noviembre de 2020, dos bandas se trenzaron a trompadas en la Rambla y hasta un agente de la ex Guardia Urbana Municipal (GUM) resultó con heridas en el rostro.

Pero en el archivo quedan episodios anteriores a la llegada del Covid-19.

En diciembre de 2015, la policía se llevó detenidos tras un incidente sobre la arena. ¿El disparador? La ingesta de alcohol (principalmente cerveza, vino en tetrabrik y bebidas blancas) derivó en discusiones y hasta de delitos sobre la arena. Incidentes que mezclaban anomia y una nueva queja de los guardavidas: “Hay gente que cree que somos sus niñeros y dejan las criaturas en el agua y se van”.

Allí se instaló hace décadas el destacamento 23 de la policía, con jurisdicción en la zona. Un reclamo que viene desde hace al menos una década.

Ese 2015 también los guardavidas reclamaron más seguridad en las playas de la Rambla ante agresiones, insultos, arrebatos y desmanes. “El problema más usual es el consumo de drogas y alcohol. Además, la gente no respeta las indicaciones de los guardavidas. Evidentemente, el personal de la GUM y de la policía es insuficiente para contener estas acciones”, comentaba uno de los guardavidas.

Déficit por décadas

Un tema crónico que se remonta a 2010 casi como una fotocopia del actual pedido a las autoridades. El 27 de enero de ese año, ocho personas quedaron detenidas y otras doce fueron expulsadas de la playa por portar armas blancas, beber alcohol y provocar disturbios. Además, el personal municipal debió vaciar 80 recipientes con bebidas alcohólicas en poder de menores y personas adultas.

El operativo había llegado tras el reclamo por parte de los guardavidas y la amenaza de una medida de fuerza si no se reforzaba la seguridad debido a recurrentes hechos delictivos.

Ahora se vienen días calientes. Un domingo marcado por la final del Mundial de Qatar, altas temperaturas y la proximidad de las fiestas de fin de año.

Hace dos semanas, el propio secretario de Seguridad Pública santafesino, Claudio Brilloni, bajó a la arena a constatar la necesidad de mayor refuerzo policial. Ahora, se anunció el diseño de un operativo para paliar la situación. ¿Se revertirá?