Cristina, en busca del orden perdido
El acto de Cristina en La Plata: capacidad de movilización intacta, agenda ampliada y señales. Una narrativa con problemas y las opciones para 2023. Cómo impacta el reposicionamiento de CFK en Santa Fe

Domingo 20 de Noviembre de 2022

Parada frente al espejo del Perón del regreso a la Argentina, Cristina se prepara para saltar al escenario electoral con una consigna: restaurar el orden perdido.

El acto en el estadio Diego Armando Maradona de La Plata volvió a confirmar que la capacidad de movilización de quién es hace 15 años el eje del sistema político argentino está intacta.

La demostración de fuerza del jueves envalentona a su feligresía y desconcierta a sus adversarios, que no conciben su probada resiliencia.

Además, el repertorio que desplegó Cristina el jueves en la capital bonaerense entusiasma a algunas tribus peronistas que veían prácticamente perdida la elección del año que viene y ahora empiezan a vislumbrar el 2023 con moderado optimismo.

“Ella se paró como la ordenadora del Frente de Todos”, dicen desde un campamento instalado a distancia de la presidenta del Senado. Allí celebran que la agenda de la vice se amplió hacia otros temas que conectan con las preocupaciones de la gente de a pie. Por ejemplo, la incertidumbre que provoca la espiralización de los precios en la carrera contra los salarios y el flagelo de la inseguridad.

La apelación al orden como un valor deseable rebalsa la esfera económica y laboral y derrama sobre la política. Tres años después del rápido regreso al poder, el Frente de Todos ingresa al último cuarto tratando de encauzar una experiencia contra natura que escindió deliberadamente la autoridad presidencial del liderazgo político. Las consecuencias están a la vista.

Pese al juego a dos bandas de La Cámpora, que tiene un pie en el paravalancha y otro en el campo VIP, la intención de armar una mesa política donde se sienten Cristina, Massa y Wado de Pedro, pero también otros referentes del albertismo nonato como Héctor Daer y Emilio Pérsico, cayó bien en otros campamentos peronistas de relación tirante con la organización que controla palancas estratégicas del Estado.

“Es un gesto correcto, en algún momento hay que sentarse y decidir qué hacer”, dicen desde el Movimiento Evita. “El ingreso de Massa le dio cierta calma al peronismo, y que Cristina reafirme su liderazgo sobre esa parte del peronismo pero que no sea en un marco de confrontación, a cómo veníamos, es un montón”, señalan.

El problema es el de siempre. La autoidentificacion con el cambio y el slogan “la fuerza de la esperanza” son propias de una opositora y no de la líder de la fuerza política que gobernó 15 de los últimos veinte años y es la principal referencia del oficialismo.

La narrativa tiene otras lagunas. Por caso, el kirchnerismo se muestra hasta acá incapaz de ofrecer una perspectiva de futuro que no implique un regreso -imposible- a la dorada década del 2000. Y más allá del intento por tocar alguna fibra emocional del electorado del radicalismo Cristina y los suyos tienen grandes inconvenientes para convocar a otros públicos.

Esos desafíos se profundizarán con el correr de los meses. Aunque Cristina dejó a sus fans con ganas de escuchar la canción que más esperaban, lo que es seguro es que estará al tope de la grilla del año electoral. Sea como candidata o no.

Antes de esa definición, donde pondrá sobre la balanza el impacto de su situación judicial, la marcha de la economía, qué opción le permite resguardar su capital político y —cuestión no menor para una dirigente fascinada por la historia— la deja mejor parada hacia la posteridad, Cristina mostró en La Plata tres versiones.

A la jefatura del kirchnerismo y del peronismo le sumó una mirada más sistémica. En este punto, la preocupación por lo que llamó la reconstrucción de un pacto democrático y la convocatoria a trazar un acuerdo económico contrasta con la dureza que domina el campo opositor. Una actitud racional en el corto plazo, dada la cercanía de las elecciones y la demanda de los votantes no peronistas.

En tanto, más allá de lo que suceda en el centro del poder, asoma otro interrogante: cómo impacta el reposicionamiento de Cristina más allá del Amba. En particular en Santa Fe.

“Ella le da mayor consistencia al kirchnerismo de la provincia, que igual siempre tuvo cuerpo propio. Siempre fue un espacio de poder, nunca fue testimonial, e impidió que las versiones locales del peronismo se comieran todo lo que había a su alrededor”, señala un dirigente con juego nacional.

Santa Fe es un distrito particular en el mapa justicialista. El rol pionero de Agustín Rossi en el primer kirchnerismo y la referencia que construyó el actual director de la AFI limitó la expansión de La Cámpora.

Hoy Rossi postula a Leandro Busatto como candidato a gobernador y Marcos Cleri, que trata de pulir un perfil más productivista, va por su chance en un escenario más abierto que nunca, y donde el voto kirchnerista busca un canal de expresión.

En otro sector de la comarca peronista, la imposibilidad del gobernador Omar Perotti de ir por la reelección y los intentos infructuosos hasta aquí por instalar una candidatura propia competitiva activaron el operativo despegue de Marcelo Lewandowski.

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Marcos Cleri y Leandro Busatto, los nombres de La Cámpora y La Corriene para competir por la Gobernación

La decisión de su reemplazante en el Senado provincial, Miguel Rabbia, de armar un bloque unipersonal es un intento de autonomizarse de una gestión a la que perciben demasiado cerrada y poco inclusiva con quienes contribuyeron a la victoria de 2019 y bancaron la parada en conflictos pesados con la Cámara alta. “Demasiadas infidelidades para tantas pruebas de amor”, señalan con lírica de canción melódica.

Previo a las definiciones electorales la Casa Gris enfrenta situaciones más urgentes. La Asamblea Legislativa convocada para el jueves para tratar los pliegos de los jueces comunitarios aparece rodeada de tensión por las denuncias del sector de Maximiliano Pullaro al Ejecutivo y al socialismo.

En el peronismo alertan que la judicialización es una maniobra de un sector de la oposición al que no le dan los números para tumbar los pliegos. “Como dice Cristina, la cautelar es como un vaso de agua: no se le niega a nadie”, dicen.

Desde el oficialismo remarcan que el trámite es legal y legítimo: la Constitución establece una amplia discrecionalidad al gobernador para proponer a los postulantes y el procedimiento se rige por un decreto de 2019 de Miguel Lifschitz, que planteó una “evaluación integral” entre antecedentes, prueba de oposición y entrevista con plan de trabajo. Una forma, deslizan, de muñequear designaciones con acuerdos políticos.

Sin embargo, en el peronismo lamentan que otra vez el Ejecutivo arrancó perdiendo el partido ante la opinión pública. “Nos están faltando funcionarios de peso que salgan, se expongan y expliquen como corresponde las cosas”, se quejan.