Martes 07 de Diciembre de 2021
Las carreras de caballos han quedado eternizadas en la iconografía de la argentinidad no solo por su íntima relación con las habilidades campestres de los habitantes de las Pampas, sino también por la impronta de élite que emanan los haras, y su enorme proyección popular gracias a sus reuniones multitudinarias, mezcladas con tango y algún boleto a ganador que salve la jornada.
El crecimiento y urbanización de Rosario a fines del siglo XIX ordenó algunas actividades sociales y deportivas, y para ello fue necesario dotarla de “un parque” donde “se hagan plantaciones que purifiquen la atmósfera, donde se efectúen las exposiciones periódicas de la producción ganadera, agrícola y fabril de la provincia, se fomenten los ejercicios atléticos e hípicos que han sido aceptados como una manifestación de progreso y que causan la diversión de las sociedades modernas".
La letra forma parte del proyecto que el intendente Luis Lamas envió al Concejo Deliberante el 24 de julio de 1900 con el objetivo de crear el Parque de la Independencia. En su interior, se ubicaría un hipódromo. Aprobada la ordenanza y la expropiación inmobiliaria pertinente en 1901, los terrenos para su emplazamiento fueron cedidos en alquiler por 20 años al Jockey Club de Rosario, fundado poco antes, el 18 de septiembre de 1900.
El ingeniero H. Thedy se avino al diseño de los planos y la construcción quedó a cargo de Jose Badini. Con gran pompa, el hipódromo abrió sus puertas al público el 8 de diciembre de 1901, un día como hoy, 120 años atrás.
Un recinto para la élite
A mitad de semana La Capital envía un periodista a las nuevas instalaciones y sus palabras pueden dar una idea cabal del impacto de la obra y los ideales que movían a esos precursores, no sin su marca de clase. De allí que el hipódromo esté “destinado a reunir en su recinto a toda nuestra élite social”, sintetiza el diario para luego focalizar en algunos detalles.
“Las construcciones recientemente practicadas en el Parque de la Independencia por la Sociedad Jockey Club” se han realizado “a todo costo” y “con el confort necesario para que su permanencia en él (...) no resulte molesta á la persona más delicada”.
La Capital hace una "detenida visita" a la obra casi terminada del nuevo hipódromo y la describe minuciosamente / Archivo Histórico Diario La Capital.
“La tribuna amplia y hermosa” se ubica al oeste para que el sol no moleste la visión de un trazado de “mil setecientos cuarenta metros” ubicado “sobre una superficie admirablemente llana”. Desde “los palcos se domina perfectamente la pista (...) lo que contribuirá a ciertamente á hacer más íntimas las emociones que producen esas pruebas de agilidad y resistencia de los productos que se disputan el triunfo”.
El pie de la tribuna luce un lugar exclusivo para mujeres, con un “salón de toilet”, y entre parterres (arreglos de jardín que separan sectores) se encuentran “asientos” junto a “marquesinas” (aleros de protección) que serán atendidos por “personal especial”. El solar cuenta además con “un buffet, ámplio, airoso, cómodo”. El acceso a las tribunas se hace a través de “hermosas escaleras de mármol”.
Se destacan también la sala de deliberaciones de la Comisión de carreras, el salón de jockeys y el departamento de pesaje. Por su parte, “la casilla del sport, de construcción elegante y sólida”, está entre la tribuna y el padock, y “el disco de llegada está, como en todos los hipódromos, colocado delante de las tribunas”.
La pista está rodeada “con una red de alambre tejido para impedir que pasen perros ú otros animales”, por su parte “del lado de los palos”, los postes "están resguardados para alejar todo tipo de accidentes para los jockeys”.
Una postal que, si bien no está datada, ofrece una visión bastante cercana a los primeros años del hipódromo del parque Independencia / Facebook/Gastón Gabinetti.
De cara a la apertura
Las inscripciones de los caballos para las cinco carreras del programa inaugural cerraron el 30 de noviembre y la declaración de forfait (cuando se retira de la competencia un caballo ya inscripto) venció el miércoles 4 de diciembre.
El sábado se anunció que “no han quedado palcos disponibles”, mientras se adelanta que el palco oficial y los parterres serán el punto de atención de la reunión social.
La jornada del domingo comenzó después del mediodía cuando por el bulevar Santafesino (luego Oroño) y por “la amplia avenida que conduce” hacia el hipódromo “convenientemente regada”, comenzó a desfilar “una interminable hilera” de coches “conduciendo á distinguidas damas y caballeros”.
“A pesar de la fuerte temperatura reinante”, el diario calculó la “numerosa concurrencia” en unas 4.000 personas, entre las que se destacaron “las lujosas y pavorosas toilettes (peinados y arreglos) primaverales” de la aristocracia local.
Según La Capital del martes 10 diciembre, la tribuna había sido "sobria pero artísticamente adornada con follajes y flores, mientras que en el frente sobresalían arreglos florales con forma de herradura". El edificio estaba coronado con la bandera argentina. Además, en el jardín había “bancos coquetos con grandes quitasoles japoneses” o “toldos de variados colores”.
El palco oficial albergó a los integrantes de “la Comisión Directiva del Jockey Club con sus respectivas familias, las autoridades locales y algunos miembros del cuerpo consular” de la ciudad.
La entrada fue gratuita para “las señoras y las señoritas”, o tenía un valor de 5 pesos. La Banda de la Policía interpretó el himno nacional que el público escuchó de pie y fue “ruidosamente aplaudido”.
El domingo 8 de diciembre de 1901, La Capital destaca que la apertura del hipódromo será una "gran fiesta social" / Archivo Histórico Diario La Capital.
El programa
"La cátedra estaba desorientada (...) inclinándose la mayoría á jugar sin orientación”, ironiza La Capital para dar a entender que los conocedores debieron dejar sus pálpitos para otra ocasión debido a que la nueva pista rosarina se presentaba "pesada y desconocida".
El programa del domingo de apertura del “Hipódromo de la Sociedad Jockey Club” constó de cinco carreras. El Haras La Noria ofreció el premio para la primera carrera oficial de la historia del circo hípico rosarino en una distancia de 1000 metros para cualquier caballo mestizo. No hubo deserciones y como estaba previsto, a las 14:30 largaron los nueve matungos anotados. Para esa carrera se vendieron 1588 boletos. Lapacho ganó la histórica competencia con un tiempo de 1’ 2’’ 2/5 y pagó $21,80 a ganador. Fue seguido por Mercachifle y Pincheira. No se registran los nombres de los jinetes.
La segunda fue pautada a las 15:15 a una distancia de 1500 metros para caballos locales de tres años, en el que corrieron tres “hermanos”, hijos de Araucano. Se jugaron 2627 boletos y stater tuvo algunos problemas técnicos para ordenar la largada. El premio Haras Defensa se lo llevó un producto del mismo stud, cuando Montaraz cruzó la meta.
La tercera carrera se largó a las 16 poniendo en disputa el premio Inauguración para cualquier caballo que recorra los 1800 metros dispuestos. Fue la competencia de mayor interés para la afición por “la importancia del premio” y “por el número y calidad de los productos anotados”. Se vendieron 3095 boletos y hubo pelea en los últimos metros. Azote se puso a la par de General Brown que, como favorito, se impuso y dejó contento a la mayoría.
Discursos y más carreras
En medio del programa, hubo un discurso en boca del gerente del Jockey Carlos Zinny en nombre de Joaquín Díaz, como miembros de la Comisión Directiva. En la ceremonia fue agasajado el presidente del Jockey, Luis Lamas, quien agradeció a los presentes por una “artística y valiosa tarjeta de oro” recibida. Asimismo se repartieron medallas conmemorativas.
Mientras, “la concurrencia del sexo fuerte había hecho su juego para la cuarta carrera” que, desde las 16:45, reunía a todos los caballos en un recorrido de 1000 metros. El premio Guillermo Kemmis fue para Andes que al vencer a la favorita Ellen Terry dio el batacazo del día.
El premio Parque Independencia de la quinta y última carrera de 1750 metros para caballos con un peso mínimo de 60 kilos cerró una jornada histórica. Se trató de una “carrera honorífica” ya que los animales fueron montados por sus dueños y no por jockeys. El ganador no se hizo de un premio en dinero, sino que se trató de una obra de arte. Triunfó Pincheira con la monta del “doctor Ferreyra”.
Otra postal sin fecha exacta pero que podría graficar al hipódromo del parque Independencia en sus más jóvenes años / Facebook/Gonza López.
Para la época, el diario salía de martes a domingo. Es por esto que en la edición del martes 10 de diciembre, La Capital aborda las repercusiones de la apertura. Cabe destacar que el diario utiliza más de 20 líneas de texto para nombrar a las familias de la élite rosarina que participaron de la jornada aclarando que fueron “muchas otras más que nos ha sido imposible anotar”.
El hipodrómo del parque Independencia no fue el primer circo hípico de la ciudad. En la última década del siglo XIX existió el viejo Hipódromo Rosarino en un predio comprendido por el bulevar San Martín (hoy Rondeau), la calle Castagnino, las vías del ferrocarril y la calle Colón (Maciel), en la zona conocida hoy como Sorrento. Su fugaz existencia se debió a la gran distancia que lo separaba de la ciudad.
Imagen de portada: La foto retrataría el 8 de diciembre de 1901, día de la concurrida inauguración del hipódromo del parque de la Independencia. Colección Pusso.