Cierra El Rojo y la ciudad pierde otro bar cultural
Abierto en la esquina de Necochea y Riobamba el 7 de noviembre de 1985, fue distinguido como bar tradicional de Rosario. El fallecimiento del último de los socios decidió su suerte

Viernes 26 de Agosto de 2022

El Rojo no era un bar más. Era un espacio de resistencia cultural a la pacatería, a la discriminación y la violencia institucional tan propia de Rosario. En la ochava noroeste de Necochea y Riobamba su presencia lleva 37 años con las puertas abiertas y sus luces son un faro barrial. Esta semana la novedad sobre su cierre despertó la tristeza, los recuerdos y la más sincera reivindicación de dos hombres que, rechazando los prejuicios, hicieron su vida con un gran sentido de solidaridad. Para Jorge Alberto Omar Kronfly y Rodolfo Ricardo Scarpino el bar era como “parte de la familia”, casi “un hijo”. Y el fallecimiento del segundo de los dueños en julio pasado terminó de decidir a la familia por el cierre del local.

Tanto Kronfly como Scarpino habían vivido toda su vida en el barrio, de allí que ambos eran casi próceres del lugar. La esquina estuvo ocupada por la tienda Gloria, que era propiedad de los abuelos de Kronfly.

El 7 de noviembre de 1985 abrió el Bar Rojo, que nada tenía que ver con el color. O sí, ya que el tono carga con una pesada simbología asociada a lo demoníaco, a lo prohibido, a la lujuria. En realidad el nombre era una declaración de amor y compromiso: era la contracción de Rody y Jorge.

Todo comenzó con objetivos llanos como servir café y otras bebidas. Luego se le adosó a la esquina una heladería. Pero desde 1990 nada fue igual para el barrio y la ciudad. El bar decidió abrir una cartelera de espectáculos que rápidamente se diferenció de las demás. Mucho tango, con valores de inmensa difusión, y variedades, pero la distinción estaba en los shows de transformismo.

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La García y Claudia Placer son dos de las artistas de transformismo que reivindicaron en el Rojo un lugar para el género.

Solidaridad y trabajo

Nada es casual. Por aquellos años los barrios Hospitales, Abasto y La Sexta tenían sus zonas rojas. La oferta callejera de sexo era habitual tanto como las razzias, cobro de coimas, detenciones arbitrarias y violaciones.

La policía era a la vez represora y socia de la prostitución, y la comisaría cuarta, de calle La Paz, era el lugar de alojamiento de reos y reas, donde eran comunes las vejaciones físicas y psicológicas.

Travestis y homosexuales tenían paradas en esquinas cercanas al bar y fue en innumerables oportunidades que Rody y Jorge les dieron refugio ante las corridas y la violencia policial. Pero el amparo fue más allá. El Bar Rojo los consideró víctimas de una sociedad hipócrita y los empoderó con una actitud impensada para la época: les dio trabajo.

Los espectáculos de transformismo tuvieron una cartelera fija y por esa casa pasaron Juan Pablo Geretto, Carlos Yanny, Claudia Placer, Virginia Luzz, Marcelo Ponzio, Leonardo Ronco y Horacio Sansivero, artistas de gran repercusión teatral y mediática. El show “Atrapadas en el Rojo” tuvo casi 20 años de rodaje.

Las cuentas cerraban y en 1994 el bar se amplió corriéndose hacia atrás, donde se construyó un escenario y un vestuario, tal como hasta estos días. Los dueños del Rojo también regenteaban la rotisería ubicada en la planta baja del edificio contiguo por calle Necochea, donde además tenían su vivienda particular.

Según relata La Capital, pasaron por el escenario del Rojo, en sus famosísimos Viernes de Tango, figuras como Rosa Bravo, Alejandro Mustafá, Angelita de la Mata, Graciela Rey y desde Buenos Aires Jorge Valdéz, Néstor Rolán, Jorge Sobral, Abel Córdoba, Enrique Dumas, Nelly Vázquez y más. También lo hicieron famosos de la talla de Carmen Barbieri y Santiago Bal.

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La seducción y el erotismo, así como los shows para ellas y ellos, fueron una marca registrada de los espectáculos del bar Rojo.

En diciembre de 2016 y mayo de 2017, la rotisería del Rojo fue objeto de sendos asaltos a mano armada. En el segundo, de mayor violencia, Kronfly debió ser atendido por heridas en la cabeza producto de un culatazo.

La distinción

El viernes 13 de octubre de 2017 el Bar Rojo fue declarado por el Concejo Municipal como "bar tradicional de la ciudad de Rosario". Los festejos derramaron alegría cuando la concejala Daniela León, por entonces presidenta del cuerpo deliberante y autora del proyecto, entregó la placa recordatoria a sus dueños.

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La presidenta del Concejo Municipal, Daniela León, entrega la distinción de "bar tradicional" a Kronfly y Scampino en octubre de 2017.

Rodolfo Scarpino era obeso y sufría problemas de diabetes que culminaron en una amputación. En silla de ruedas Rody seguía recibiendo a clientes y artistas con la misma simpatía de siempre. Scarpino falleció el 4 de julio de 2018.

Paradójicamente, las últimas magias del Rojo no fueron como los días de los ya míticos fines de semana. “El club de los lunes” era una novedosa experiencia de asistencia a un ensayo teatral en el cual los parroquianos tenían opinión e injerencia. Siempre acompañada de algunas cosas ricas para comer y tomar. El club promovido por las actrices Mariana Pevi, Eva Ricard y Florencia Dlugovittzky funcionó hasta comenzar el invierno junto a la tradicional oferta de miércoles para ellos, jueves para ellas, y viernes y sábado con shows de transformismo y música, por ejemplo “Risas en cantadas” con Claudia Placer, Jerónimo Toquero y Sandra Medrano.

Luego la salud de Kronfly se deterioró, fue internado y el 9 de julio pasado falleció.

Esta semana las redes sociales se hicieron eco de la decisión de los familiares de Kronfly y Scarpino de cerrar las puertas del Rojo. Si esa medida se concreta, la ciudad perderá otro bar cultural, pero no cualquiera de ellos: un bar donde la dignidad, la valentía y la cordialidad eran una parte entrañable de sus dueños y parroquianos. Una tristeza.