Almendra y la búsqueda del porvenir

Martes 08 de Febrero de 2022

Pertenezco a una generación que transcurrió su adolescencia en pleno proceso militar, cargada de temores y prohibiciones, en ese tránsito tan violento y traumático el rock fue un respiro, un verdadero refugio para nosotros.

Por eso la reunión de Almendra en Newell’s fue un espacio de encuentro, saber que no estábamos solos. Aquellos jóvenes habíamos construido un “nosotros” irreductible y resistente. Fue sabernos menos solos y sentirnos menos solos.

El Flaco creo lo sintió así. Era la música como antídoto contra la represión y el miedo. El estadio estaba lleno. Lo recuerdo de forma muy viva, en el manantial que es la adolescencia te entra todo. Arrancaron con “Ana no duerme”, una versión muy acelerada, mas furiosa que la original.

De ahí en más todo fue magia. Escuchar “Plegaria para un niño dormido” con extensos solos de guitarra de Edelmiro y Luis, generando climas oníricos y cargados de sutilezas, con más de diez minutos de duración. También recuerdo algunas canciones nuevas entonces como “ Jaguar herido”, era el relato de una fábula entre el cazador y su presa, todos intuimos quien era el cazador y quien la víctima. Al cierre “Rutas argentinas”, fin de fiesta y un retorno a la realidad, volver a casa como náufragos aferrados a la certeza de que fuimos a buscar el porvenir.

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