Sábado 05 de Noviembre de 2022
El plantel de primera se encuentra de licencia, pero quien fuera su último entrenador, en forma interina, Adrián Coria, sigue trabajando. Volvió a su labor de inferiores, como mano derecha del coordinador Gustavo Tognarelli, después de la tarea “estresante”, según describió, que representó estar al frente del equipo en el último tramo de la temporada. Coria consideró que la designación de Gabriel Heinze le dará a Newell’s “esa identidad rojinegra” que caracterizó al club a lo largo de la historia, siendo un DT “ofensivo, que le gusta presionar alto y con jugadores de buen pie”. Aseguró que se eligió “el técnico ideal” y que “la base de juveniles” con la que se encontrará “es muy importante”. Al respecto, Coria se refirió a “la experiencia que recogieron” esos jóvenes en su paso por la primera y al aporte fundamental que hicieron para clasificar a la Copa Sudamericana, reemplazando a los lesionados. Además, el excolaborador de Gerardo Martino en Newell’s y la selección argentina, repasó su interinato y la readaptación a su función en las divisiones inferiores.
“Todavía estoy aterrizando. Es que te acostumbrás a un ritmo, durante casi 70 días, que después es difícil de bajar. La primera división no tiene que ver con nada. Es terriblemente estresante. Para el que tiene el rol principal en un cuerpo técnico es mucha responsabilidad, incomparable con lo que siente el resto. Lo viví con Gerardo (Martino)”.
Por esta razón, ¿descartás volver a dirigir un equipo de primera?
Estuve casi 20 años afuera de casa, en distintos países. Fue mucho el trajín. Hoy me encuentro nuevamente en mi casa, cerca de mi familia y es otro el pensamiento que tengo. La seducción de una primera existe, sino no estaría en el fútbol. Pero si puedo seguir acá en divisiones inferiores, tranquilo, me gusta.
Cuando les tocó hacerse cargo del equipo, que no andaba bien y había que reacomodarlo, ¿cómo lo viviste?
En ese momento había que decidir si estábamos a la altura y meterle para adelante o dejar que tengan la posibilidad de buscar otro técnico. Los tiempos no eran los comunes, entonces la decisión tuvo que ser rápida, más allá de la conveniencia de si era o no el momento. No había esa clase de preguntas de si era un presión.
Una vez terminado el trabajo, ¿qué sintieron con la clasificación a la Sudamericana?, ¿alivio, satisfacción?
Finalizado el proceso quedamos muy contentos con lo que hicimos, con todo lo que pudimos plasmar. Había que conseguir que el equipo tuviera otra realidad y acomodarlo un poco, con todos los problemas que teníamos de lesiones. Ante todo eso, se hizo más fuerte la unión entre jugadores, cuerpo técnico y cuerpo médico en la búsqueda de objetivos. El primero fue el de ordenarse como equipo. Y luego, sumar la mayor cantidad de puntos. No tuvieron problemas en cambiar el esquema si consideraban que era lo mejor, como pasó en las últimas fechas con la inclusión de tres zagueros. Tomamos decisiones en cuanto a los sistemas teniendo en cuenta las posibilidades que te daban los que podían jugar. Eso era lo fundamental. Que era difícil porque había que ver quiénes eran los que estaban a disposición. Tuvimos casi 15, 20 días en los que no sabíamos qué futbolistas estaban óptimos para jugar. Después, había que ordenarlos mirando siempre al rival. Cuando confrontábamos con un equipo con dos nueve de área nos venía muy bien la línea de cinco porque teníamos dos stoppers importantes, con muy buen juego aéreo y rápidos, Velázquez y Ditta. Esa conjunción de los tres marcadores centrales (el restante fue Lema) nos venía muy bien.
¿Cuánta importancia tuvieron los juveniles para reemplazar a los lesionados?
En las primeras dos o tres semanas, los juveniles fueron importantísimos porque asumieron el rol de llevar adelante al equipo, debido a que los futbolistas más grandes se encontraban lesionados. Ellos medianamente comenzaron a enderezar el barco. Sforza es un juvenil, pero con cierto recorrido. Entre otros que debieron jugar aparecieron Portillo, Brian Aguirre, Balzi, Campagnaro, Jacob, y también Marcelo Esponda, que debutó en primera. Toda esa conjunción de jóvenes, más el regreso paulatino de los más grandes, nos dio el desahogo futbolístico.
Todos los juveniles que debieron responder a situaciones que no eran propicias, ¿le deja una base interesante a Gabriel Heinze para su plantel profesional?
Sí, la base de los juveniles es muy importante para 2023. Gabriel seguramente le dará mucho rodaje, mucha confianza. Tenemos jugadores importantes, volantes, centrales y extremos.
Esa experiencia que tuvieron puede servir, pensando que Heinze siempre les dio cabida en sus equipos a los jugadores formados en el club.
Sí, aparte él se formó en la divisiones inferiores, sabe y conoce la importancia que tiene darles un lugar a los juveniles. Le gusta echar mano a jugadores de divisiones inferiores, así que le va a venir muy bien la experiencia que recogieron.
Cuando tuviste a Heinze como jugador, ¿ya era detallista, perfeccionista, muy atento a las indicaciones que se daban?
Era un jugador íntegro, en todas las condiciones, el juego, lo táctico, el orden, la disciplina. Siempre se mostró entusiasta, positivo, un tipo que contagia, que habla, que es profundo.
¿Cómo valorás su llegada?
Positiva. Tuvimos la suerte de elegir el director técnico ideal para Newell’s.
¿Responde a una identidad futbolística que caracterizó históricamente a Newell’s?
Totalmente. Es un técnico ofensivo, que le gusta mirar siempre el arco contrario, presionar alto, jugar, asociarse. Le da mucha agilidad y mucho ritmo al juego. Le gusta el buen pie y jugadores que sean importantes en la fase ofensiva. Gabriel le dará, y él mismo es, esa identidad rojinegra.
Pusiste tu granito de arena para clasificar a la Sudamericana y Heinze tendrá que saber aprovecharlo. El hecho de jugar una competencia internacional, ¿cuánto significa para Newell’s?
Es muy importante. Para la institución, ni hablar. Y después para los futbolistas, los juveniles, los más grandes. Tiene una gran relevancia para la carrera de cada uno, en un club tan grande como es Newell’s, para poder mostrarse. Revalida todo lo que hicieron para jugar la copa.
LO MEJOR Y LO PEOR
¿Cuál fue el partido en el que el equipo mejor respondió a la idea futbolística del cuerpo técnico?
El equipo estuvo bien cuando tuvo aire, cuando estaba pleno físicamente y era contundente. Por ejemplo, Gimnasia (2-0), el de Aldosivi (2-1), aunque fue atípico por la diferencia de goles siendo que debió ser más abultado el marcador, Central Córdoba (3-0), Boca (2-0). Con los equipos que no nos jugaban y lo hacían esperando el error fueron los más complicados, Sarmiento (0-1) y Arsenal (0-0).