Domingo 14 de Noviembre de 2021
En tiempos oscuros, Lucio Geller supo analizar desde su exilio en México las medidas político económicas de la última dictadura militar y lo plasmó en una serie de escritos redactados hace unos 40 años. Master en Economía de la Universidad de Chile, investigador del Instituto Torcuato Di Tella, ex subsecretario de Economía de Rosario y ex jefe de gabinete del Ministerio de Trabajo de la provincia de Santa Fe ahora compiló y editó estos textos y los plasmó en su libro lanzado recientemente “La ofensiva de 1976. Seis lecturas de economía política”.
“Fueron escritos entre los años 79 y 81, durante mi exilio en México. Fue un compromiso con la colonia argentina de exiliados de ir siguiendo la política económica en la dictadura a medida que se iban sucediendo las medidas económicas, los conflictos sociales, los enfrentamientos políticos”, explicó. Escritos hace 40 años, decidió desempolvarlos en la pandemia y constituirlos en un libro con la colaboración de Matías Feito, investigador del Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales (Cicso) y Hernán Cardinale que es el editor de Mónadanomada, la editorial del libro.
_ ¿Cómo fue el desafío intelectual de escribir en tiempo real sobre la política económica de la dictadura, y además desde un lugar de exiliado?
_ Recordemos que eran tiempos sin Google. Yo estaba suscripto a la edición internacional de La Nación y no recuerdo si también tenía una de Clarín. En la mesa ratona de la recepción del Consulado Argentino sustraía publicaciones del Ministerio de Economía que llegaban a menudo. Así, con retazos, iba construyendo un damero que me permitía interpretar la política económica. Muchos datos no tenía, pero sí un método. El método gramsciano del análisis y correlaciones de fuerza para ir entendiendo los cambios en la base orgánica y cómo se resuelven los conflictos políticos. Fue una actividad entretenida y me sirvió para apreciar en debates con otros objetivos que tenían otra concepción del golpe de Estado de 1976.
_ ¿Desde dónde partían las discusiones por ese entonces dentro de los propios exiliados?
_ Las opiniones dependían de las posiciones políticas de los participantes. Por ejemplo, algunos sostenían que el objetivo del golpe de 1976 era una nueva mordida de bolsillo de los trabajadores, lo cual era parcialmente cierto. Otros sostenían que las razón del golpe de Estado era resolver la restricción externa, devaluar y que el sector agropecuario dejara de ser el chivo expiatorioa. Yo concurrí con otra idea, que era que el proceso de sustitución de importaciones en la Argentina había sido demasiado presuntuoso en un mercado interno de pocos millones de personas, menos de los 18 o 16 (millones) de los que hablaba (Arturo) Frondizi. En mi interpretación de ese proceso sustitutivo recurrí a la historia económica, como por ejemplo, señalar que en los ‘40 las alternativas de política económica que se preveían en Argentina como consecuencia de la reconstrucción los paises después de la segunda guerra mundial, era por un lado una industrialización exportadora y por otro, una sustitución de importaciones dirigida al mercado interno. Ese conflicto se resolvió con las relaciones de fuerza, dado que en el ‘43 fue el golpe de Estado y fueron las fuerzas militares las que estaban detrás del proceso de sustitución hacia adentro.
_ ¿Qué panorama económico había cuando llegó la dictadura y qué es lo que ésta venía a “resolver”?
_ La dictadura llegó después de tres golpes de Estado: del ‘55, del ‘66 y del ‘76. La economía argentina tuvo en 15 años 28 ministros de economía y 12 presidentes de la república. La tasa de crecimiento era baja, las inversiones en la economía también. Los argentinos no querían invertir y los extranjeros no lo iban a hacer. La dictadura se propuso un modo de acumulación que procuraba un desarrollo armonioso entre agricultura e industria, pero con un perfil a futuro volcado a actividades industriales. Por eso mismo continuaba el proceso sustitutivo de importaciones en industrias básicas y avanzando con las exportaciones agroindustriales. La dictadura siempre tuvo en mente el aumento de la productividad sistémica en Argentina. Lo que hice fue seguir durante 5 años a Martínez de Hoz al detalle, todos los movimientos de su política económica, y creo que en definitiva mi libro es la exposición más detallada del conjunto de esas medidas. Ahí explico cómo se genera la hegemonía de la oligarquía financiera y cuál es el proceso de la declinación en un período de 5 años. La sociedad no aguantó tanta coerción económica y extraeconómica, sobre todo la represión sobre el movimiento obrero. También fue sobre el sector empresario con la reforma financiera y el cierre de bancos, entre otras medidas.
_Aparte de este cambio de matriz ¿también hubo un cambio de relaciones de fuerzas entre esta burguesía y mediana burguesía y con el sindicalismo, donde se enfocó duramente la dictadura?
_ La dictadura sucedió al tercer gobierno de Perón en el que se constituyó el movimiento obrero y la pequeña y mediana burguesía. Ese gobierno se había propuesto 20 medidas de política económica de las cuales dos sobresalían, que era el impuesto potencial a la tierra y la corporación de empresas nacionales que iban a monopolizar las compra de todas las empresas nacionales. Estaba acompañada también por un período de estabilización de precios que sobrevivió apenas 6 meses, cuando ocurrió la crisis del petróleo en los ‘70. Ese período fue muy difícil. Perón incluso llamó al movimiento obrero a que disminuya sus aspiraciones salariales, pero falleció. Y a partir de ahí hubo un gran caos social y político, altísimas inflaciones, pérdida de poder de los salarios y un proceso de desestabilización que empezó a gestarse en el ‘75, encabezado por Martinez de Hoz, Mario Cadenas Madariaga y otros personajes,.Ahí sucedió el golpe y esa política de desestabilización terminó significando una devaluación encubierta, porque consagró los aumentos salariales que habían sido dado por el gobierno peronista y oficializó los precios del mercado negro que venían dándose por entonces. Los salarios se licuaron con la devaluación. Pero había otras medidas con inspiraciones mesiánicas, porque querían imponerlas en un pbreve plazo, como un ajuste de las tarifas públicas, la liberación de las tasas de interés, la aplicación de la famosa tablita. Una de las herencias que dejó Martinez de Hoz fue la tremenda deuda externa.
_ ¿Qué buscaba la política económica de Martínez de Hoz? daría la impresión que el objetivo al que se apuntaba era distinto al de otras dictaduras.
_ Era pretendida una transferencia definitiva de la productividad sistémica de la Argentina. De lo que se trataba era de evitar alianzas sociales y políticas entre la pequeña burguesía y el proletariado, anularlo a éste, y reducir la importancia dentro de la estructura económica de aquellas. De allí todas las presiones de las tarifas públicas, la liberación de las tasas, la tablita, incluso la reducción programada de la protección arancelaria. Todas estaban dirigidas a contraer a la pequeña y mediana burguesía. Pero no fue esa la única oportunidad: En los últimos años de la dictadura de Onganía, la reducción de empresarios en el sector industria, comercio y agricultura había sido increíble. De hecho, hoy tenemos una pequeña y mediana burguesía sin un plan económico y una clase trabajadora que no sólo no lo tiene sino que se adhiere a los planes económicos en boga representados por las fuerzas políticas.
_ ¿Por qué cree que con semejante bagaje de información y de pruebas de que esto fracasó en Argentina se intenta a veces volver a ese modelo económico?
_ El modelo económico fracasó y yo lo califiqué de mesiánico porque se les ocurrió una transformación de la economía en plazos muy breves, cuando realmente deconstruir la economía Argentina lleva mucho tiempo, no menos de una década. La diferencia está en que en el golpe de estado de 1976 el sector civil aliado a las fuerzas armadas era un bloque social homogéneo que yo lo llamé en mi libro “la oligarquía financiera”. Era un entramado de intereses agropecuarios, industriales y bancarios, empresarios de viejo cuño acostumbrados a distintas crisis de la economía Argentina. Este bloque social se fue desmembrando durante la gestión de Martínez de Hoz y cuando cambió la política económica con Viola, estalló en pedazos. La gestión económica quedó en manos de políticos, no quedó en manos de un bloque social. El Plan Austral, el de convertibilidad, la salida de la convertibilidad, son todas medidas económicas aplicadas por los sectores políticos sin ningún bloque social de apoyo. Para salir del marasmo, lo que se requiere es un acuerdo entre algunos bloques económicos y que estén secundados por un acuerdo entre bloques políticos. Cuando yo escucho a economistas de un lado de la grieta decir que la política económica está respondiendo a un acuerdo entre sectores populares, grupos económicos locales, tengo incapacidad de identificarlos, no los conozco. Y por el otro lado de la grieta también fue evidente durante la presidencia de Macri que el Círculo Rojo no lo apoyó. Siguieron fugandose dólares. Hace muchos años que en el país no se habla de productividad.