..

Sigue la incertidumbre de la familia que vive en un jardín de infantes

Están en una sala de la Escuela Nº 245, camino a Monte Flores. La provincia les había prometido construir una vivienda en seis meses.

Miércoles 01 de Abril de 2015

"Nada de nada. Nadie nos llamó ni se acercó por aquí. No sabemos qué más hacer", la expresión de decepción e incertidumbre es de Hugo Orellano, el padre de la familia que desde hace cuatro años vive en la sala de jardín de infantes de la Escuela Nº 245 Juan Bautista Azopardo, camino a Monte Flores.

No es para menos, a principio de febrero pasado la provincia prometió que les construirían una vivienda en el terreno de la escuela, pero hasta ayer nadie se comunicó para decirles cómo se concretaría este anuncio.

Ante la consulta de LaCapital, desde el Ministerio de Educación aseguraron que "Hábitat ya contrató a la empresa Dinale SA para la ejecución de la obra".

Hace cuatro años. La familia que desde hace cuatro años vive en la sala del Jardín de infantes de la Escuela 245 Juan Bautista Azopardo, ubicada en camino a Monte Flores, sigue sin respuesta de la provincia. El 10 de febrero pasado este medio publicó la promesa oficial de que en "seis meses contarían con una solución habitacional". Sin embargo, nadie se ha comunicado con ellos, ni acercado a la escuela.

La llegada de la familia Orellano a la Escuela Azopardo data de 2008. Fue cuando fueron convocados por quien era la directora de la escuela, para que oficien de caseros, y de paso habitar la casa que dispone este establecimiento rural. Hasta entonces vivían cerca de General Lagos en una situación de mucha vulnerabilidad. La idea de la dirección del establecimiento educacional siempre fue conocida por las autoridades de la Regional VI del Ministerio de Educación.

Al tener que hacer unas refacciones a la casa escolar, las autoridades ubicaron a la familia primero en un salón interno de la primaria y más tarde en el jardín de infantes, que estaba recién construido y al que nunca llegaron a estrenar los más pequeños.

No hay trabajo de casero. Pero al terminarse los trabajos de la casa, desde el Ministerio de Educación les comunicaron que no podían habitarla más porque "ya no había trabajo de casero". "Nos dijeron que nos teníamos que ir", contaron en distintas oportunidades tanto Hugo Orellano como su esposa Marisa Ibáñez. "No somos usurpadores, a nosotros nos trajeron a vivir aquí, y después como si nada nos dijeron que nos teníamos que ir", recordó el padre.

Desde entonces, la familia vive hacinada en la sala que estaba pensada para chicos de no más de cinco años. Están Hugo, su esposa Marisa y los hijos que tienen 19, 18, 15, 14 y 10 años. Todos juntos en un mismo y más que reducido espacio.

La última visita oficial que recibieron fue a fines de 2014. En esa ocasión se acercó una comisión de funcionarios del área de Legales de la cartera educativa y de la Secretaría de Hábitat de la provincia. Desde entonces, las novedades a la familia sólo les llegaron a través del diario. La última fue el 10 de febrero pasado, cuando desde Educación se anunció que les construirían "una solución habitacional en el terreno de la escuela".

Según explicaron en aquella ocasión desde el Ministerio de Educación santafesino, el expediente para concretar esa vivienda ya estaba firmado por la ministra Claudia Balagué, y de acuerdo con lo convenido, todo se resolvería en seis meses. La preocupación de Orellano es atendible si sabe que desde aquella publicación en el diario y hasta ayer martes, nadie —ni oficial ni extraoficialmente— se contactó más con su familia.

Ante la consulta de este medio, desde Educación reconocieron que si bien nadie le informó oficialmente a la familia la novedad, "Hábitat ya contrató a la empresa Dinale SA para la ejecución de la obra".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario