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Una epidemia que cura

La abolición de una institución total y represiva como el manicomio no puede no ser una de las reivindicaciones más elementales en el campo de los derechos humanos y sociales. La locura es una condición humana como lo es la razón. El manicomio transforma al loco en enfermo...

Domingo 27 de Enero de 2008

La abolición de una institución total y represiva como el manicomio no puede no ser una de las reivindicaciones más elementales en el campo de los derechos humanos y sociales. La locura es una condición humana como lo es la razón. El manicomio transforma al loco en enfermo: allí pierde tanto su individualidad como sus derechos, lo vuelve objeto de la enfermedad sancionada por el poder médico y la lógica institucional que lo separa del mundo.

Estas problemáticas, que conciernen a toda la sociedad civil, parecen hoy confinadas en la inercia de un saber científico que reconoce la inobjetabilidad ética que sostiene la necesidad de erradicar los manicomios, pero que no encuentra los mecanismos prácticos para llevarla a cabo.

De las numerosas experiencias que desde los años 60 se dan en esta dirección, pocas alcanzaron el resultado político de cancelar los psiquiátricos y de restituir por ley los derechos civiles de los que fueron considerados sus enfermos mentales. El caso más notorio es el de la reforma psiquiátrica iniciada por Franco Basaglia en Trieste, que junto al proceso de desmanicomialización promueve y hace concreta a nivel nacional la ley 180.

Pero la obra de desinstitucionalización, ciertamente, no podía ser realizada solo por decreto. Surge entonces la pregunta: ¿qué respuesta se da al loco y su locura una vez que ha desaparecido el recinto que lo contenía?

La reforma se estructura a partir de los servicios territoriales, espacios abiertos en cada barrio de la ciudad, que prestan servicios de asistencia social y terapéutica, y que fundamentalmente constituyen una red de socialización tendiente a la reinserción del paciente en un mundo de múltiples expresiones. Ellos junto al personal médico, familiares, voluntarios y asociaciones entablan un diálogo con la comunidad, que apunta a la superación de los prejuicios (la “peligrosidad” del loco, su inadecuación social) que levantan nuevas líneas de separación allí donde habían caído los muros del hospital.

Las experiencias artísticas y culturales juegan un rol fundamental en ese proceso de desinstitucionalización cotidiana de la locura. En el ámbito del gran movimiento cultural generado por la reforma se da la participación espontánea de artistas que en base al principio de no institucionalización de los roles entran en contacto productivo con ese mundo.

Laboratorios

Nacen así los “laboratorios” artísticos, no ya extensiones didácticas artificiales del arte aplicadas a la salud mental, más bien espacios en los cuales las líneas de separación entre el arte, la normalidad y la locura son superadas a través del intercambio, la producción creativa, el contacto continuo con la realidad cultural del territorio y mediante la inserción activa del laboratorio en el mundo del arte.

Pasan así por los laboratorios (de artes plásticas, teatro, escritura, música, radiofonía) artistas, “locos” y “no locos”, colaboradores, voluntarios y simples simpatizantes. En ellos se ofrecen elementos formativos y culturales, se crea y se produce y, no obstante que no se planteen objetivos de tipo terapéutico, los resultados en el campo rehabilitativo en algunos casos son notables.

Con el pasar del tiempo este modelo organizativo, no inmune a las transformaciones culturales y operativas derivadas del proceso de aceptación y pragmatización de la reforma, tiene que adaptarse a los cambios a través de nuevas formas sin perder su naturaleza propulsiva.

Adquieren así las características de laboratorios artísticos productivos capaces de operar “transversalmente” en el mercado, para gestionarse autónomamente desde el punto de vista económico y para poder ofrecer a los sujetos desfavorecidos no sólo la posibilidad de ver concretadas sus expresiones creativas sino también de adquirir enseñanzas técnicas y formativas innovadoras direccionadas a la reinserción laboral.

Como ejemplo podemos señalar el del laboratorio “P”di arti visive, taller de serigrafia que uniendo creatividad y reproductividad, produce la línea de remeras estampadas Epidemya T-shirt project, proyecto editorial materializado a través de la producción y comercialización de una vasta y heterogénea colección de remeras serigrafiadas (resultado de una selección de dibujos, palabras y pensamientos producidos por el laboratorio y sus colaboradores) unificada por una concreta premisa conceptual.

Como páginas para leer

Proyecto editorial porque la vida del producto (la remera y la imagen o el mensaje que ella contiene) no se agota en el puro acto de la adquisición. Cada prenda se presenta como las páginas de un libro que se hace cuerpo en su usuario y en la mirada que lo captura, discurso visual que se multiplica en el paisaje urbano y en la simultaneidad de lo cotidiano.

Epidemya como contagio que pasa de cuerpo en cuerpo, contaminando y produciendo la realidad. El producto no viene identificado tanto por sus características formales como por la idea conceptual que lo representa, innovando las reglas culturales del consumo.

Para concretar este proyecto fue necesario otro modo de entender la relación humana con la producción y la mecánica del trabajo. Fue indispensable crear una identificación intelligente y creativa con el producto, que fuese más allá de su reproducción mecánica, promoviendo la participación activa en el entero camino de la producción: de la idea al dibujo o el mensaje gráfico, de la selección a la elaboración técnica, del control del producto a sus formas de visibilidad, de su difusión a la comercialización. No se trata entonces de una mera actividad comercial ni asistencialismo sino de una operación que pone en juego el binomio arte–empresa social.

Volviendo a la política cultural, desde un punto de vista más general, se generan continuos eventos artísticos y culturales. Es en este marco que uno en particular involucra a la ciudad de Rosario.

En junio de 2007 se realizó en el parque de San Giovanni (sede del ex hospital psiquiátrico de Trieste) el Festival 404 on tour. Este proyecto internacional nacido en Rosario, dirigido por Astas Romas (Gina Valenti y Mariano Guzmán) presentó artistas de diversas nacionalidades (Japón, Bélgica, Argentina, Estados Unidos, Austria, Eslovenia, Italia) que tuvieron la posibilidad de confrontar con una realidad muy distinta de aquella reservada al mundo del arte.

A partir de esta experiencia se abren nuevas posibilidades de intercambio entre las ciudades de Trieste y Rosario no sólo en el campo artístico sino también en el ámbito universitario y en el que involucra a los trabajadores de la salud mental.

Durante junio de 2008 se dará un nuevo paso en esta estrecha colaboración ya que se realizará en Trieste la quinta edición del Festival 404, y esperamos antes de fin de año ser quienes volvamos una vez más a Rosario a participar del mismo.

Instantánea

Guillermo Giampietro es un escritor y artista audiovisual ítaloargentino. En 1979 crea el grupo de arte experimental Cucaño. En 1989 se muda a Trieste, donde dirige un taller artístico que produce remeras enmarcadas en el proyecto Epidemya T-Shirt Project, "Da vicino nessuno e normale" ("De cerca nadie es normal") es una de las inscripciones que ha cobrado mayor repercusión.

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