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Teatro: Producir un acontecimiento

Primero fue Fingido y después Real. Y son el resultado de un cuestionamiento: dar cuenta sobre una, digamos, postura política frente a la idea de texto y de escena. Se puso en cuestión el problema (si ésa es la palabra) como una tensión que no encuentra una respuesta unívoca.

Domingo 24 de Febrero de 2008

Primero fue Fingido y después Real. Y son el resultado de un cuestionamiento: dar cuenta sobre una, digamos, postura política frente a la idea de texto y de escena. Se puso en cuestión el problema (si ésa es la palabra) como una tensión que no encuentra una respuesta unívoca. El origen de Fingido y Real, hacia mediados de mayo de 2006, viene a cuenta entonces, particular y singularmente, a raiz de ciertas ideas y visiones contrapuestas con respecto a la llamada "dramaturgia del actor" como noción de construcción de sentido de la escena.

  Es decir, al comienzo del proyecto, en las primeras reuniones entre los actores y el director/dramaturgo se planteó la necesidad de un abordaje escénico a partir de improvisaciones que, en principio, no tuvieran y no contaran con ningún anclaje situacional definido ni temático, ni estuvieran inscriptos en una lógica de sentido narrativo, digamos, convencional. En reuniones previas, debatiendo sobre los límites, las falencias y los puntos a favor de las estructuras que tienen su concepción en la dramaturgia del actor, comenzaron a plantearse ciertos aspectos, ciertos procedimientos comunes que nos llevaron a la escritura de una especie de manifiesto o tabulación sobre el cual trabajaríamos y al que llamamos "Dogma Fingido".

Dogma Fingido

  Lo que se producirá no será una obra, sino un acontecimiento.

  Lo que se producirá no deberá forzarse a un género teatral determinado.

  Lo que se producirá no tendrá características ni rutinas performáticas.

  No se buscará, se encontrará.

  El "aquí y ahora" será el "aquí y ahora real" tanto en el proceso de creación, como en los ensayos y en las funciones.

  Se aplicarán y se pondrán en duda todos los métodos y metodologías de la actuación.

  La improvisación será de suma importancia tanto en el proceso de creación, como en los ensayos y en las funciones.

  Las primeras improvisaciones serán de, al menos, dos horas sin interrupciones ni cortes, y serán continua y constantemente intervenidas por el director y/o dramaturgo.

  El entrenamiento actoral correrá por cuenta exclusiva de los actores. Durante el proceso de creación, las improvisaciones y los ensayos se trabajará exclusivamente sobre y para el acontecimiento.

  No hay texto previo. Todo lo textual aparecerá en las improvisaciones aunque se pueden utilizar textos propios o ajenos sólo a modo de disparador. No se podrán grabar ni filmar las improvisaciones; sólo tomar notas. La reescritura de (ciertas) escenas estará a cargo del director y/o dramaturgo, no de los actores. No habrá texto estable, tanto en el proceso de creación, como en los ensayos y en las funciones; se trabajará con algunas escenas escritas y con postas, lugares, acciones o parlamentos a los cuales se deberá llegar.

  Al menos una secuencia del acontecimiento deberá contener dos escenas en la que la segunda desacreditará a la primera, tanto en lo formal, en lo conceptual, en lo estético y/o temático.

  No habrá vestuario ni trajes teatrales a menos que sea exclusivamente necesario a la historia.

  No habrá maquillaje teatral a menos que sea exclusivamente necesario a la historia.

  No habrá iluminación teatral o dramaturgia de las luces. Los apagones serán parte de la historia y no de la escena. La escenografía estará reducida a lo mínimo aunque nada podrá ser simulado. La única pared "invisible" (si hubiera paredes) será la cuarta pared (si existiera).

  Fingido y Real deben ser comprendidos (si esa es la palabra) como fenómenos, acontecimientos, donde el movimiento y la modificación permamente producen un texto abierto, siempre en proceso. Lo que se pone en evidencia, entonces, es la idea de proceso, donde el decir y el hacer de los actores —en la relación que surge en las improvisaciones, en los ensayos y en las futuras funciones entre la palabra y la escena— modifican o permiten modificar un texto que, de otra manera (es decir, en la escritura) "aparentaría" ser "estable".

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