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Perdidos en el bosque

La novela Bosque quemado, del escritor chileno Roberto Brodsky, se interna en el tema del exilio a partir de la historia de Moisés, un cardiólogo comunista de origen judío que tiene que abandonar su país después del golpe militar.

Domingo 20 de Julio de 2008

La novela Bosque quemado, del escritor chileno Roberto Brodsky, se interna en el tema del exilio a partir de la historia de Moisés, un cardiólogo comunista de origen judío que tiene que abandonar su país después del golpe militar. La historia, que tiene elementos autobiográficos, está relatada en primera persona por uno de los hijos de Moisés que acompaña a su padre por un itinerario encapsulado en un tiempo imposible de recuperar.

"Creo que el exilio del padre y la relación con el hijo no lo podría haber trabajado al retornar al país, al terminar el exilio cronológico, por así decirlo. Es casi un decorado también", dispara el autor.

En el libro, recién publicado por Mondadori, "hay un quiebre del tiempo y hay una vivencia del presente —encarnada por una pareja denominada por el narrador como Los Felices— que eran muy importantes para mí incorporarlos, como parte fundamental del exilio, considerado como condición de existencia".

"Los momentos, las transformaciones que han ocurrido —prosigue Brodsky— son tan feroces, tan profundas, que los personajes del padre y del hijo no pueden conformarse con el término legal, formal del exilio. El exilio se ha transformado en un encuadre infinito de su situación".

"Los Felices actúan como contraste, les marcan al padre y al hijo la distancia que tienen de la sociedad real. Los Felices viven en el Chile de hoy. Son jóvenes que están aprovechando que no hay una tormenta y no hay un desastre social y político y están en una actitud de emergencia de sus personalidades, trabajos y preocupaciones", explica Brodsky.

Esa estructura no lineal del libro, donde el narrador avanza a saltos de memoria, tiene una razón intuitiva. "Me interesaba mucho no hacer una cronología del exilio, me interesaba que el exilio fuese una masa quebrando un momento presente, un momento pasado, incluso un momento futuro. No quise hacer la memoria del exilio", dice.

El narrador vio el exilio de sus padres, "es testigo de los distintos territorios donde el exilio fantaseó con volver, cuando el padre estuvo enterrado en Lechería (Venezuela), o volvió al país real y no se encontró. Entonces me interesaba la conformación de ese exilio como algo que ya es", remarca Brodsky.

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