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Muestras: la pasión de los orfebres

El Museo Estévez inicia el año con una selección de cinco artistas que plantean obras pensadas para el uso cotidiano

Domingo 06 de Abril de 2008

Joyería contemporánea es el nombre de la muestra que inicia el calendario de actividades del Museo de Arte Decorativo "Firma y Odilio Estévez". En ella se puede ver una selección de artistas que se dedican a la materialización de accesorios como brazaletes y aros, anillos y broches, carteras y colgantes, realizados en diversos materiales entre los que el metal y las piedras tienen gran protagonismo. En las piezas que integran esta muestra se puede rastrear el valor simbólico que antiguas culturas le otorgaban a la ornamentación corporal, inicialmente por medio de tatuajes y pinturas y más tarde, con la utilización del metal, en objetos con propiedades mágicas y rituales.

  La exposición, caracterizada por diversas variantes contemporáneas del diseño de autor, se encuentra emplazada en el hall del museo y está enmarcada por las piezas históricas de su colección permanente, que se encuentran en las paredes y en las otras salas que circundan dicho espacio central.

  Allí, Juan José Aguilar, María Kohen, Julio Pérez Sanz, Miguel Ángel Tomé y Norma Vaschetti desafían nociones que todavía insisten en separar los conceptos de arte y artesanía a partir de la realización de obras artísticas pensadas para el uso cotidiano. Agrupadas por autor, estas piezas enmarcadas en pequeñas vitrinas de vidrio y apoyadas sobre pedestales, se destacan por una factura en la que se puede percibir la presencia de elementos singulares en relación a cada creador.

Factura miniaturista

  En sus trabajos María Kohen materializa una mirada hacia el mundo natural, visión que abarca, tanto sus broches/macetas con plantas florecidas de piedras multicolores, como sus collares de tientos de cuero crudo que alternan sutiles hojas y pequeños ovillos de musgo en filigrana de plata. Los dijes circulares resumen sintéticamente materiales como la plata y el cuero crudo, combinados con piedras facetadas y perlas de agua dulce.

  La vertiente ligada a una imagen figurativa y más realista es la que representa Juan José Aguilar con dos objetos de una factura miniaturista que exponen un obsesivo abordaje del hacer. En ellos, alude a representaciones fantásticas —un ángel con extremidades de sirena tocando una trompeta/serpiente— y simbólicas, como el instante de la concepción —una flor esmaltada con una perla en el centro que es permeada por un espermatozoide con cabeza de brillante—.

  Piezas realizadas partiendo de un enfoque abstracto predominan en la producción de Miguel Ángel Tomé. Formas geométricas realizadas en diferentes técnicas, que van del plano a la tridimensión, recorren aros, brazaletes, colgantes, broches y anillos. En algunos de ellos, combina planos dorados y plateados por medio de la técnica Kum-Boo, la que le permite trabajar el metal contrastando el brillo del oro y la opacidad de la plata envejecida.

  Norma Vaschetti hace referencia a tramas y suturas manuales, recurriendo a elementos provenientes de su quehacer multidisciplinar, dentro del que se destaca el arte textil como referencia directa. Dentro de su repertorio iconográfico se pueden ver pequeños atados de hilos de plata y alusiones a husos ancestrales, que utiliza como cuentas que conforman aros y collares. Del conjunto de piezas exhibidas, sobresale un par de brazaletes bañados en oro amarillo que simulan puños de camisa, rematados por gemelos con incrustaciones de ébano.

  La obra de Julio Pérez Sanz merece un párrafo aparte. Este accesorista y escultor que desarrolló su carrera en Rosario y que hace unos años se instaló con gran éxito en la ciudad de Buenos Aires, se caracteriza por la potencia visual desplegada en piezas que reúnen diversos materiales. El ébano y la plata, el cuero crudo y curtido, el bronce y la alpaca, las piedras naturales y las resinas artificiales, confluyen en objetos magistrales como broches, carteras y collares/pectorales.

  En estos últimos se pueden rastrear, como citas históricas del propio métier, elementos provenientes de diversos estilos como el exultante decorativismo del modernismo finisecular en Danza de lluvia, como así también referencias a períodos anteriores, particularmente hacia los inicios de la Edad Moderna, donde las gorgueras rodeaban los cuellos y escotes de las mujeres isabelinas. Pérez Sanz realiza este accesorio indumentario a partir del plegado de cuero, recurriendo a una técnica que también podemos relacionar con el ancestral origami japonés.

  El Museo Estévez brinda un espacio inmejorable para esta exhibición, si se tiene en cuenta el recorte que como institución propone, lugar en el que las artes decorativas recorren un vasto arco de tiempo conformando el universo de intereses de los integrantes de la burguesía rosarina de diversos momentos. En Joyería contemporánea es posible rescatar como un valor agregado la impronta de creadores en los que resulta notoria la pasión del hacer. Una sensación que se equipara, en parte, con el irresistible deseo de usar y de exhibir en el cuerpo cada una de estas piezas.

 

Hasta el 20 de abril

en Santa Fe 748.

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