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Los independientes: editar libros en Rosario es una empresa posible

Las nuevas editoriales de la ciudad, entre el impulso inicial y la posibilidad de consolidarse. Un sector en desarrollo que potencia la oferta cultural rosarina. Opinan los editores.

Domingo 29 de Junio de 2014

Preguntas:

1. ¿En qué situación se encuentra o qué etapa atraviesa su proyecto editorial?

2. ¿Cuáles son los principales problemas que enfrentan las editoriales rosarinas? ¿Pueden sobrevivir sin subsidios estatales?

3. ¿Se venden los libros de las editoriales rosarinas? ¿En qué circuito? ¿La venta identifica a un público nuevo?

4. ¿Cómo evalúa la difusión fuera de Rosario de los libros que publican las editoriales locales?

 

► Juan José Bereciartua / Río Ancho Ediciones

1. Estamos próximos a publicar las dos menciones premiadas en nuestro Primer Concurso de Narrativa Río Ancho Ediciones. En estos días hemos cerrado la recepción de novelas y cuentos presentados a nuestro Segundo Concurso, cuya premiación se llevará a cabo en el mes de noviembre próximo. En esta ocasión prestigian nuestro jurado los escritores Beatriz Actis, Osvaldo Aguirre y Juan Martini.

2. El principal problema es el de la distribución fuera de Rosario. Sí, pueden sobrevivir, aunque a las más pequeñas se les hace bastante difícil.

3. Hemos logrado comunicar de excelente manera en la zona, la existencia y el crecimiento de nuestra editorial. A partir de eso nuestros libros comienzan a venderse cada vez más, en presentaciones, en librerías y en las ferias a las que concurrimos. Se ha gestado en los últimos años un nuevo movimiento de editoriales en Rosario, que ha generado la aparición de nuevos lectores.

4. La difusión fuera de la ciudad requiere de otras estrategias, que son necesarias para llegar a otros públicos. Nosotros estamos en ese camino.

 

► Carolina Lieber / Editorial Serapis

1. Editorial Serapis sigue con buen ritmo un proyecto que desde sus inicios se planteó a largo plazo. Como tal, aspira a nutrir su catálogo de manera escalonada título tras título. En esta lógica, hemos publicado 20 libros en 7 años, los cuales integran 5 colecciones donde conviven clásicos (César Vallejo, Sor Juana Inés de la Cruz, Juan L. Ortiz, Wallace Stevens, Victor Hugo) y locales (María Margarita Jouve, Sergio Cueto, Tadeo Stein, Sonia Contardi y Héctor Piccoli).

2. Serapis enfrenta los mismos problemas que padecen casi todas las pequeñas empresas editoriales: la despareja competencia de los grupos corporativos, el difícil acceso a los canales comerciales y el poco espacio que conceden los medios especializados. En estas condiciones, los subsidios estatales ayudan a mantener la calidad de las publicaciones y la tónica general de la propuesta, que muchas veces busca dar a conocer obras poco redituables pero valiosas en términos literarios y culturales.

3. Hay un público atento y curioso que busca en las librerías el tipo de libro que nosotras editamos. No es un público numeroso, por eso no hacemos tiradas muy grandes de cada título, aunque tengamos que lidiar con un costo unitario elevado. El mercado editorial busca satisfacer públicos muy dispares, nuestro "nicho" es pequeño pero fiel, entonces sabemos que un porcentaje de la tirada va a venderse. Nuestros libros se venden en librerías de todo el país a través de la distribuidora Liber, que tiene su sede en Buenos Aires, y a través de una distribuidora rosarina, Julia Ossana. Exportamos también a otros países de habla hispana, y, desde cualquier parte del mundo, pueden comprar nuestros libros en la Web de la editorial (www.editorialserapis.com). Es decir, que aunque no se vean los libros inundando las vidrieras y mesas de novedades, al estilo de los libros eróticos o de autoayuda, nuestros libros llegan a los espacios donde merodea ese lector curioso del que antes hablábamos. No necesariamente se trata de un público nuevo, aunque la demanda de algunos clásicos nos puede dar la pauta de que quizás sí es un nuevo lector que descubre en nuestras ediciones, por ejemplo, a sor Juana Inés de la Cruz o a Góngora.

4. Es difícil acceder a los medios nacionales desde el interior, pero hemos tenido buenas experiencias con los últimos títulos, como Zielinski de Nina Jackle, una autora alemana prácticamente desconocida en español, que tuvo una buena repercusión en los suplementos culturales de los diarios nacionales, o Tumulto, de José Portogalo, que mereció una buena atención de la prensa. Pero es difícil hacerse visible entre tantas novedades.

 

► Nicolás Manzi / El Ombú bonsai

1. Nuestro proyecto editorial tiene como fundamento la sostenibilidad en el tiempo. Creemos que ése es uno de los desafíos más complejos de todo proyecto cultural, y luego de haber editado una cantidad de títulos era previsible una crisis que se manifiesta lógicamente dentro de todo grupo de trabajo. Estamos concentrados en el trabajo y en los próximos meses verán la luz nuevos títulos de nuestras colecciones tanto de libros artesanales como de libros impresos en mayor tirada.

2. Creo que la supervivencia depende sobre todo de los objetivos que se proponga cada uno. En ese sentido, por supuesto que es posible trabajar sin depender del Estado. Sin embargo creo que es importante el apoyo del Estado para las industrias culturales, porque creo que la política del Estado tiene que estar dirigida hacia la cultura y la educación para toda la población. Justamente uno de los principales problemas que tienen las editoriales locales es que nos enfrentamos a las leyes del mercado de manera desigual, cada uno desde su propia realidad y desde sus propias posibilidades.

3. Es notable que muchos proyectos, aun incipientes, ya estén consolidados como marcas o catálogos reconocibles. Los libros de nuestras editoriales se venden en la escala del mercado local. La cantidad de gente interesada en literatura local es aún muy reducida. Hay un arduo trabajo que hacer en ese sentido. Creo que todo lector está movido por intereses, pero sobre todo es influenciado por el medio. Siempre hay alguien, otro lector, una voz previa que nombra, que recomienda, que señala una lectura. Todos somos influenciables, en mayor o menor medida. A su vez hay voces que tienen mayor alcance que otras, a la hora de recomendar lecturas. Esto construye también un mercado, cuando se pone el interés sobre una cosa, siempre eso reluce sobre las otras. Bueno, la literatura de nuestra ciudad todavía está generando ese escenario de mercado, es un trabajo mucho más a largo plazo de lo que se piensa.

4. Puntualmente, en relación con los medios de comunicación de Buenos Aires, que es el centro de difusión de todo lo que sucede en el país, hay una relación ambigua. Pareciera que la legitimación pasa por cierto reconocimiento y que eso sirve para una difusión mucho más amplia. Pero esa atención de los centros de difusión está retaceada, incluso para los proyectos editoriales más cercanos geográficamente a esos medios masivos de comunicación. Creo que el problema está en formular correctamente la problemática: para lograr una difusión más extendida en el territorio primero tenemos que concentrarnos en el propio territorio, en completar el trabajo en nuestra ciudad. Nuestro problema actualmente tiene que ser cómo lograr tener más lectores en nuestra ciudad, más miradas que aborden nuestros libros que son escritos por autores que habitan el mismo espacio, que producen a partir de las mismas lecturas que sus conciudadanos. Después que hayamos consolidado nuestro trabajo, lograr que más lectores aborden textos "vecinos", fuera de Rosario vamos a tener algo realmente importante para difundir.

 

► Maximiliano Masuelli y Ana Wandzik / Club Editorial Río Paraná

1. Ivan Rosado viene editando desde el año 2012, con 20 títulos publicados que se acomodan a partir de tres colecciones: Colección Brillo de Poesía Joven, Selecciones Ivan Rosado y Serie Maravillosa Energía Universal / textos sobre arte. La editorial está en un momento de gran estimulación, trabajando con libros que pensamos y esperamos mucho por delante, a la vez que seguimos ideando un catálogo, linkeando textos y nombres.

2. Ideológicamente pensamos que sí, no podemos querer ni esperar ni reclamar que el Estado viva subsidiando proyectos que en definitiva, por más que involucren a numerosos agentes, son de carácter privado. Creemos que los subsidios son importantísimos, en tanto cumplen el rol de estimular, o en otras instancias de sostener.

3. No tendemos a diferenciar desde una mirada local, ni lo que se edita, ni qué se escribe. En todo caso hay libros que se venden más que otros y provienen de distintos puntos geográficos de producción (Córdoba, Buenos Aires, Rosario), y ahí cabría más un momento autocrítico acerca de los materiales que publicamos, aparte del planteo de las dificultades —económicas— que asumimos que existen en cualquier rubro entre cultural y comercial. Desde nuestro punto de pequeños libreros en el Club Editorial Río Paraná, vemos que los libros se venden o no se venden sin tener que ver de ninguna manera con su carácter local, nadie entra pidiendo libros rosarinos aunque sí los compre, el punto es que no se solicita (no se necesita o no habría un público que lo necesite) con ese rótulo, y para nosotros eso es más que bueno. Sellos como el nuestro no tienen ni la posibilidad de tantear lo que es "el mercado editorial", pero podemos hacer pequeños movimientos mercantiles que así y todo hacen girar la rueda, como pensar específicamente adónde conviene ubicar los libros, quién quisiera tenerlos, con qué tirada armás un plan significativo de presencia de ese libro, si hay posibilidades de pensar en formatos de venta directa, etc. Creemos en este sentido que un poco al circuito también hay que crearlo, participando y fomentando instancias diversificadas de reunión, diversión y "consumo literario", como ferias, lecturas, creación de pequeñas librerías temáticas, librerías virtuales, festivales, recitales, etc.

4. Lo ligamos a lo anterior, nosotros buscamos estar en varias ciudades del país en puntos específicos de venta, donde podamos tener un contacto real y social con la librería que los vende, no precisamos ni queremos estar en diez librerías sino en tres, dos o una dependiendo de los casos. En este momento para nosotros distribución = comunicación.

 

► Gervasio Monchietti / Erizo Editora

1. El proyecto de Erizo se encuentra en un momento de reordenamiento. Tenemos siete títulos y estamos viendo cómo seguir en relación a los fondos que disponemos. Es un momento de balance. Hemos tenido un primer año positivo, alentado en gran parte por el subsidio de Espacio Santafesino, pero ahora estamos evaluando nuestras posibilidades reales. Por otra parte, este año vuelvo a editar algunos títulos por Tropofonia. Estoy trabajando en un libro de Nadia Grisetti. Y voy a encuadernar ejemplares de los nueve títulos de poesía que fueron publicados entre 2010 y 2012.

2. Cada caso es particular, pero creo que un desafío que tenemos en común es la profesionalización. Es decir, por un lado el aprendizaje de las distintas etapas que hacen a la edición, y por otro lograr que los proyectos generen los ingresos necesarios para publicar los libros y retribuir de alguna manera a quienes participan en el proyecto por el trabajo que hacen. Se puede sobrevivir sin subsidios. Aunque a veces los subsidios sirven para una etapa inicial y luego depende mucho de cómo puedas difundir y mover tu catálogo.

3. El principal momento de venta sigue siendo, al menos para nosotros, la presentación. Allí se vende. Sin embargo cuesta mucho vender en librerías. Las ferias son un espacio en el que te podés dar a conocer y también se vende, pero en menor medida. El público nuevo se genera muy lentamente.

4. Rosario es una ciudad valorada por su generación de cultura, hay mucha gente produciendo en distintas disciplinas, eso ayuda a que, en principio, un proyecto generado en la ciudad sea parte de una suerte de entramado de proyectos. La ciudad tiene una tradición de editoriales y escritores que la ponen en una especie de foco: "Veamos qué pasa en Rosario". Sin embargo, si uno mira la ciudad de Córdoba, nota que la movida editorial es bastante más grande. Cada proyecto difunde con las mismas herramientas, pero le aporta su propio matiz. En el caso de Erizo, implica viajar a los lugares, conocer gente y mover los libros. La difusión de nuestros libros durante el primer año creo que ha sido positiva, porque con sólo siete títulos hemos logrado distribuir en las principales ciudades del país y recientemente en Montevideo. Uno siempre siente que falta difusión, pero también hay que evaluar eso en relación al tamaño real del proyecto y sus posibilidades.

 

► Liliana Ruiz / Baltasara Editora

1. La editorial está en una etapa de aumento de su producción, superados los dos años primeros años de posicionamiento en el mercado.

2. Los problemas de las editoriales rosarinas pequeñas radican en la distribución de los libros. Es el punto más crítico. La librerías son cautelosas a la hora de aceptar libros en consignación. A veces por temor a que el libro no se venda y otras ante la imposibilidad, según la librería, de tener lugar para almacenar todos los libros que se publican en la ciudad. Generalmente recurren a distribuidores como una manera de asegurarse que el libro pase por un filtro previo en lo referente a la situación fiscal de las editoriales. Otras veces sabiendo la imposibilidad de ciertas editoriales de gestionar la venta por las distribuidoras —que exigen una importante cantidad de libros— toman los libros en consignación con un porcentaje de descuento que casi iguala al de las distribuidoras. Todas las editoriales deberían autofinanciarse. Recurrir a subsidios estatales puede ser útil para arrancar con la actividad pero lo difícil es mantenerse luego de agotado el subsidio. Tampoco resulta adecuado subsistir en base a nuevos subsidios. A veces no se comprende que la actividad editorial no es un gran negocio. Los tres primeros años serán exitosos si se cubren los gastos. Superado ese período es posible crecer.

3. Los libros publicados se venden en Rosario siempre y cuando se continúe con la difusión una vez presentado el libro. Baltasara Editora apunta a la venta en librerías pero también concurre a algunas ferias. La difusión, que se realiza en ámbitos alternativos al exclusivamente literario, genera un público nuevo. Hay que salir a la búsqueda de nuevos lectores. Este es el desafío.

4. La difusión por ahora es limitada aunque se observa un cambio respecto a otros años. Las editoriales rosarinas poco a poco se están haciendo visibles en ciudades como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

 

► Lila Siegrist / Yo soy Gilda editora

1. Hace un mes presentamos Anuario 2013 y sigue rodando; ahora estamos preparando tres libros y difundiendo nuestro catálogo completo. Al mismo tiempo, estamos definiendo nuevas presentaciones de libros fuera de Rosario. Este 2014 hemos avanzado en la distribución a nivel nacional de nuestros títulos ( http://la-periferica.com.ar/editoriales/?e=YSG ), lo que nos permite una llegada bastante más amplia. También hemos logrado un orden administrativo interno que nos define claramente dónde estamos parados, cuánto vendemos, qué vendemos, dónde lo vendemos, etc.. Hemos implementado indicadores de gestión que nos ayudan a la hora de tomar decisiones.

2. A muchos proyectos colegas y paisanos les han resultado los subsidios y han nacido libros preciosos. Nosotros no aplicamos a subsidios ya que nuestra modalidad habitual de producción de contenidos no se ajusta a las condiciones de las bases de los subsidios a nivel regional. No hemos encontrado aún líneas de financiación o de subsidios que se adapten a nuestra dinámica de trabajo y a nuestro carácter orgánico. Así todo, en nuestro cuarto año de trabajo hemos logrado re invertir las utilidades del proyecto y así ampliar acciones en otras direcciones. De todas maneras, siempre estamos atentos a las convocatorias que surgen y generamos nuevos modos de agenciamiento; esto último es lo que mejor nos cierra.

3. Ferias, librerías, fiestas, amigos, escuelas, facultades, museos, centros culturales, playas de estación de servicio, bellos jueves, livings, salas de estar, lobby de hotel, pasillo, terminal de ómnibus, etc., etc.. Todos los días inventamos un sitio en donde nuestros libros se nos escapan. En Rosario, en Córdoba, en Rafaela, en Bariloche y en Buenos Aires se venden nuestros libros gracias a los lectores pero, fundamentalmente, a los autores. Los autores son decisivos a la hora de agitar y mover su propio libro, sus ideas, su material; el autor es, en definitiva, el máser de su trabajo.

4. Hay muchos canales para avanzar en la promoción de la lectura: las TIC y el boca en boca. Así es que, en Yo soy Gilda editora, somos anfitriones de una idea, de un libro súper cuidado y de unos autores que queremos; de este modo nos lanzamos a difundir los libros que hacemos. La irradiación es lenta pero, por ejemplo, llegamos a Bariloche atravesando la ruta del desierto; allí estamos. Igualmente los libros tienen un tiempo de uso y circulación sigiloso al que hay que acostumbrase y del que hay mucho por asimilar.

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