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Los forajidos del arte en el premio Faena a las Artes

El artista Franco Vico ideó una fundación en honor al bandido popular Bairoletto para "arrebatar" el premio Faena a las Artes. Así, generó una intervención artística y usó el botín para generar su propio premio.

Domingo 11 de Agosto de 2013

"¡No te hagás el muerto!", gritó uno de los policías antes de que empezaran a disparar al cuerpo que ya era un cadáver. Delatado por un antiguo compañero, una madrugada de septiembre de 1941 un grupo de policías rodeó el rancho en San Pedro de Atuel (Mendoza) donde vivía con un nuevo nombre, junto a su esposa e hijas, y al cabo de un infernal tiroteo ni siquiera pudieron matarlo. El propio Bairoletto se había suicidado para no caer en manos de la policía y, privándolos de la satisfacción de morir por sus balas, reafirmaba su rebeldía y daba origen al mito.

Juan Bautista Bairoletto formó parte de ese grupo de bandidos sociales que surgieron en las primeras décadas del siglo XX en distintas regiones de Argentina, principalmente en zonas semirrurales del corazón de la Pampa y en la frontera noreste. Acusados de robos, hurtos y muertes, estos personajes, vinculados al auge del anarquismo en nuestro país, nacidos en la marginalidad y "fuera de la ley", no eran criminales comunes.

A través de sus asaltos buscaban combatir la injusticia, robando a los más poderosos y repartiendo el botín entre sus amigos y las personas humildes de los poblados donde vivían. Ellos fueron los símbolos de la protesta social, de la libertad e independencia de espíritu en un contexto marcado por la opresión, la inequidad social y el abuso de poder. Es por eso que, pese a sus delitos, despertaban la admiración y solidaridad de las personas, al mismo tiempo que cultivaron un perfil heroico, justiciero y romántico, convirtiéndose después de muertos en santos populares.

Robin Hood en el Faena

"Tomar la figura de un bandido y reivindicarlo artísticamente es tratar de desempolvar el ícono del artista idealista que aspira en lo posible a transformar su entorno inmediato, a cambiar el mundo, o por lo menos a criticar lo que ve de injusto", declaró Franco Darío Vico en noviembre del año pasado, unos días después que su proyecto Fundación Vairoletto resultara el ganador —entre un total de 837 trabajos presentados— de la edición 2012 del Premio Faena a las Artes, con el que logró "arrebatar un botín" de 75 mil dólares y convertir el mundo del arte contemporáneo en una gran parodia del lejano oeste.

Siendo fiel a los principios del bandolerismo social, el artista nacido en San Jorge, que vivió en Rosairo y está radicado desde hace algunos años en Buenos Aires, planeó este gran golpe que consistió en formar su propia banda de pistoleros —a los que denominó jurados—, y lanzar una nueva convocatoria para repartir el 75 por ciento de lo ganado en la financiación y producción de 25 nuevos proyectos que fueron exhibidos durante julio en la muestra colectiva denominada "Il Fuorilegge" ("El Forajido") en el Faena Arts Center de Puerto Madero.

Fundación Vairoletto es una ficción, un premio dentro de otro, una parodia de lo real que busca reflexionar sobre el rol de privilegio que ocupa el arte en la sociedad. De esta forma Vico deconstruye el premio que le dio origen y, cuestionándolo, trasciende además el propio campo del arte. "Fundación Vairoletto se para en la arena movediza de la crítica institucional, y lleva implícito que ha de criticar aquello que la hace posible y el lugar, en este caso el Faena, el mundo del arte y por extensión el sistema capitalista reinante", explica Franco Vico en diálogo con Señales.

"Esto no tiene el propósito de generar acciones terroristas reales, sino la mirada puesta en habilitar una discusión, transmitir ideas y crear un tipo de conciencia alternativa. Eso es lo que hace el arte", dice. Por eso mismo, para Franco, el paralelo entre arte y bandolerismo no puede ser más que simbólico y reivindicativo: "No hubo crimen real de mi parte. No es una realidad. Nunca encañonamos al jurado o a Faena para que nos den la moneda... ¡ni lo volveríamos a hacer!".

Buscados

Las 25 obras que forman parte de "Il Fuorilegge" y que fueron elegidas entre más de 500 proyectos presentados entre los meses de marzo y mayo, son para Franco "un recorte posible, porque había proyectos de muy buena calidad. Los artistas elegidos en mayor medida no pertenecen al micromundo del arte y, creemos, representan el espíritu libertario de la Fundación". En el criterio de selección intervino un condimento extra artístico: ¿A qué proyecto le daría el dinero Bairoletto? Y por supuesto, también hubo una actitud lúdica y desprejuiciada que decidieron tomar como jurado.

La muestra en general plantea una serie de problemáticas y temáticas actuales. "Están presentes el dinero como símbolo de poder e instrumento de manipulación y la crítica social por medio del señalamiento irónico o paródico de ciertos aspectos negativos, como la contaminación ambiental, la explotación laboral o la violencia", detalla Vico. Una tercera temática es la circulación del capital cultural y el anacronismo que plantea el sistema capitalista en relación a las nuevas tecnologías que son más descentralizadas y horizontales.

En la muestra encontramos una fuente rodeada de flores que denuncia la contaminación del agua de Santiago del Estero como consecuencia de la minería tucumana (Manneken pis, del Colectivo Orquídeas y Avispo hacen Rizoma); otra obra promete euros al que ponga pesos (El Cambio Arcoiris, Béatrice Bailet ); dos artistas leen libros robados (El uso de la coma, Baró-Cutró); Búnker Faena (Guido Spinelli) es una videoinstalación donde el artista muele trigo en una habitación del hotel y problematiza así la relación entre plusvalía y trabajo artístico; La revolución de los barrabravas (Emilio Utrera), una especie de altar de diarios y revistas señala la posibilidad de que la conciencia revolucionara de los hinchas despierte, y Operación Transa de Luciana Ponte (artista neuquina que vive en Rosario) pone a la vista la discusión sobre la circulación libre de la información, la propiedad intelectual y a la creación colectiva del conocimiento. Durante la inauguración, un agente encubierto ofrecía a los visitantes ver documentales en una tableta de manera furtiva, como si se tratase de un cambista ilegal o un exhibicionista.

Así como la ficción toma elementos de la realidad para configurarse, la realidad irrumpe en la ficción desdibujando los posibles límites. En Foto Locus, una fotografía digital de grandes dimensiones, un hombre se asoma sobre un muro y dispara con el gesto de su mano. La imagen forma parte de Foto Crazy, un proyecto que también incluye la escritura y es llevado adelante por los internos del penal de la localidad vecina de Piñero, en Santa Fe. Por su parte, la obra de Alejandrina Solá POR FAVOR COMPARTIR!!!!!!!, representativa del campo expandido del arte, consistió en una conferencia de Osvaldo Bayer el día de la inauguración: en medio de la escenografía de cartón, el escritor de 86 años brindó una charla sobre Severino Di Giovanni.

La obra número 26 es la Fundación propiamente dicha y actúa como plataforma. Está representada por medio de una escenografía que emula un telón de teatro decimonónico italiano, muy común en las instituciones culturales fundadas en la pampa gringa, y un escenario de utilería y fardos de alfalfa. Para Vico esto "le agrega un carácter olfativo muy particular a la instalación, muy invasivo y ajeno al Faena y a los contextos de exhibición en general". El asalto de Vico también se da en el uso del espacio del Faena de una forma bastante inusual, porque también monta obra en los camerinos y la vereda.

Párrafo aparte merecen los videos que durante la convocatoria circularon por las redes sociales y son exhibidos en la muestra. En ellos, desde el humor y la ironía se reconstruyen escenas propias del bandolerismo en el plano del arte: el coleccionista Gustavo Bruzzone sometido a la tortura por reunir arte light, o al artista Pablo Siquier castigado por pintar abstracciones. En esa línea, la Fundación anunció los ganadores en una especie de atentado en medio de ArteBA: una bomba de estruendo arrojada en medio de la gente que al explotar hizo volar papelitos con los nombres de los 25 artistas elegidos.

Solidaridad

El germen de Fundación Vairoletto hay que buscarlo en la misma convocatoria de la edición 2012 del Premio Faena. Los proyectos a presentar debían ser site specific (obras de arte creadas para existir en un determinado lugar), pensados para exhibirse y dialogar con la arquitectura del antiguo molino portuario donde funciona el Faena Arts Center. Para Franco Vico el peor destino que podía tener el dinero del premio era ser invertido en una única obra que además de demandar muchos materiales, un enorme montaje y costos de mantenimiento excesivos, luego sería difícil de ubicar o vender.

"Todo esto me parecía un gran círculo vicioso de gastos innecesarios en términos sociales concretos. Por lo tanto pensé que la mejor forma de invertir ese dinero era generar una experiencia comunitaria que apunte a promover una forma de interacción diferente entre el artista y su realidad, basada en una conciencia de solidaridad y de servicio", cuenta Vico, para quien esos valores se expresan en la figura de Bairoletto, el bandido argentino, hijo de italianos, nacido en 1894.

Bairoletto actuó durante las décadas del 20 al 40 en distintas regiones del país y sus numerosos golpes y escapes lo convirtieron en leyenda. Al igual que el resto de los bandidos rurales, parte del botín siempre lo repartía entre sus amigos y la población del lugar, por eso fue apodado el Robin Hood de Las Pampas y San Bautista Bairoletto. Luego de su muerte, se convirtió en sujeto de cultos religiosos populares. Curiosamente, Vico decide llamar a la fundación Vairoletto, con V, buscando que coincida con las iniciales de su nombre, pero también se sabe, según registros de la época, que nuestro Robin Hood firmaba de las dos maneras.

Para Vico el bandolerismo "es un fenómeno universal que trasciende épocas y geografías, y su exponente actual tal vez sea, de algún modo, el hacker. Hoy en día estos justicieros anónimos muchas veces son los boicoteadores del sistema, convirtiéndose en amenazas para el establishment (como Anonymus y Lulzsec), de la misma manera que lo fueron personajes como Bairoletto y Di Giovanni". La diferencia radica en que "sólo cometen crímenes en el plano virtual sin disparar una sola bala, pero ambos modelos de héroe surgen o adquieren relevancia en épocas de crisis económica e injusticia y corrupción generalizada".

Por otro lado, la Fundación también se vincula con el nuevo paradigma de solidaridad y descentralización sobre el que opera internet al ofrecer "nuevas formas de anarquismo, donde realmente existe una organización y producción en ausencia de jerarquía y mediaciones, donde finalmente todo es y puede ser de todos", plantea Vico.

"Yo no tenía la intención de posicionarme personalmente como un héroe o delincuente, porque recordemos que esto sigue siendo arte, es decir ficción, que se está legitimando desde un instancia institucional enorme y relevante, dentro de la cual el jurado acuerda conmigo para construir esta parodia", afirma Franco. Y afirma: "El crimen es simbólico y el acto heroico no es más que tomar lo que estrictamente creo necesario en términos económicos y dejar que otros aprovechen el resto".

La recompensa

Si buscamos antecedentes a la propuesta de Franco Vico, nos encontramos experiencias como la de Carlos Herrera y su obra Autorretrato sobre mi muerte. En ella el artista usó el 0,1 por ciento del presupuesto del Premio Petrobrás 2011. Más atrás en el tiempo, en 1968, Federico Manuel Peralta Ramos realizó con el dinero de la Beca Guggenheim una fiesta para sus amigos, acción artística que llamó La última cena. En cada una de ellas las críticas, por supuesto, estuvieron a la orden del día.

"La Fundación Vairoletto es multidireccional, multidisciplinaria y colectiva, es una obra para ser discutida y no alabada. En esa perspectiva, creo que cumplió con su propósito", dice Franco Vico en relación a las controversias que generó su propuesta. Pero lo cierto es que en el ámbito artístico fueron muchos los que celebraron el gesto subversivo de Vico, que ayudó no sólo a desterrar privilegios sino también a poner en primer plano algunas demandas de los artistas.

¿Cuáles serán los futuros golpes de la Fundación? Vico afirma que "para superar la etapa de crítica institucional la obra debía erigirse como alternativa de cambio artístico a largo plazo, es decir funcionar como una institución real".

La idea entonces es que, al igual que los forajidos, la Fundación sea nómade, se mueva en diferentes espacios, genere y promueva diferentes proyectos. "Il Fourilegge" es sólo una etapa del proyecto más amplio que pretende englobar Fundación Vairoletto, una obra expansiva por definición. Y si bien la idea es continuarla de un modo u otro, por lo pronto va a seguir viviendo en la ficción hasta nuevo aviso. El telón se cierra, pero nos encontramos en la próxima función.

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