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La reactivación de la vanguardia

Graciela Carnevale presenta Inventario un extraordinario conjunto de documentos que retrata e interroga las experiencias innovadoras del arte de los años 60 y 70

Domingo 12 de Octubre de 2008

A partir de 1965 comenzaron a sucederse en Rosario y en Buenos Aires una serie de acciones de vanguardia que culminaron en ese gran momento de confluencia entre arte y política que fue Tucumán Arde, en 1968. El acontecimiento no fue sólo una muestra artística sino un proyecto que aunó estrategias de investigación, comunicación y denuncia social, focalizando en la situación política de Tucumán, una provincia que había quedado sumida en la pobreza a causa del cierre de los ingenios azucareros. A cuarenta años de aquella experiencia, el Centro Cultural Parque de España expone el archivo de Graciela Carnevale, una de las protagonistas del evento, en Inventario 1965-1975.

La muestra reúne además los antecedentes de acciones como el Ciclo de Arte Experimental de 1968 y otras muestras y acciones fundamentales en la construcción del conceptualismo en Argentina y el mundo. También da cuenta de sus derivas y sus rearticulaciones en el arte actual. Así, Inventario ofrece un extraordinario conjunto de documentos, que integra fotografías, afiches, volantes, textos y recortes de prensa, y que más que cerrarse como registro de un período histórico aspira a reabrirse y transformarse, precisamente a través del hecho de la muestra y como interpretación del sentido que animó a la vanguardia rosarina, según explica Graciela Carnevale en una conversación con Señales.

—¿Inventario o archivo? ¿Cuál de estas palabras es más apropiada hoy para dar cuenta de Tucumán Arde?

—El archivo se fue generando porque al principio eran nada más que papeles que tenían una carga afectiva. Se convierten en documentos cuando vienen investigadores a verlos. Es prácticamente lo único que quedó de esa época y de repente es impensado que tuviese ese protagonismo. La palabra "inventario" surge porque hace unos años empezamos a digitalizarlos y no es una catalogación, que sería algo más elaborado, sino simplemente un listado, una primera organización, de 1965 a 1975. Es una cosa compleja: cómo llamarlo, cómo situarse ante algo que fue común, pero cuya construcción es individual y que ahora deja de serlo porque ya hay aportes de mucha gente. El archivo nunca se termina porque va creciendo con los aportes de otras personas, se va reciclando y realimentando, y entonces no tiene límites, porque cuando comenzás por un lado se empiezan a ramificar relaciones que uno muchas veces deja de lado. Es inacabable, a veces viene alguien y mira una foto y encuentra algo donde uno a lo mejor no vio nada.

—Parece como un dispositivo de asociaciones...

—Claro, es rico en ese sentido y tampoco es algo que está hecho tipo académico con determinada rigurosidad, está basado en una historia personal y entonces parece de alguna manera arbitrario. No es una investigación teórica, tiene otras características; si bien es bastante exhaustivo, lo es desde una mirada muy específica, muy local.

 

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