Domingo 27 de Abril de 2008
En 1935 el diario alemán Deutsche La Plata Zeitung publicó una serie de notas que luego fueron recopiladas en el libro Eine Deutsche Kulturtat in Argentinien. La Falda (Una cultura alemana en Argentina. La Falda), publicado sin mención de autor. "La idea fundamental era desarrollar un asentamiento alemán en esta hermosa tierra argentina", se dice allí respecto de la colonia desarrollada alrededor del Eden Hotel.
La orientación ideológica del asentamiento no era ningún misterio. "Este pequeño y ejemplar «estado» (La Falda, cuyo municipio data de 1934) no se creó con el interés principal de obtener el máximo económico, y es administrado patrióticamente por todos, ya sea habitante, empleado, patrón o propietario, todos trabajan con la misma estrategia como lo hace el líder del Reich alemán", decía el opúsculo.
Esas mismas ideas se encuentran en la correspondencia de los hermanos Eichhorn. En una carta dirigida a un matrimonio alemán amigo, apuntó Walter Eichhorn: "La Falda es enteramente obra nuestra y por lo tanto tiene un fuerte tinte alemán. Obviamente nos hemos preocupado muy bien en que el pensamiento político de toda nuestra gente sea sin excepción nacionalsocialista. De allí en más debo decir que en círculos exclusivamente argentinos, en particular en Buenos Aires, nuestro movimiento es seguido con mucho interés, y cuando se ha sabido que nosotros tenemos contacto personal con la mayoría de los dirigentes del partido, se nos visita más asiduamente. Demás está decir que hemos aprovechado cada oportunidad para poner a la luz a este nuevo movimiento".
El capítulo alemán continuó a fines de 1939, cuando el Eden recibió a una parte de la tripulación del acorazado Graf Spee (uno de los miembros de la tripulación, Friedrich Rasenack, aún reside en La Falda).
El frente del hotel luce dos herraduras cruzadas, las siglas EH y un águila con la leyenda "bajo la sombra de tus alas, protégenos" (en latín). El aguila fue derribada por un grupo de militantes antinazis tras la rendición alemana. Un símbolo de un final que también alcanzaba al propio hotel.