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Fotos de Paulina Scheitlin en la Escuela Musto: donde la imagen sucede

Cada lunes, desde octubre de 2010, Paulina Scheitlin publica fotos de situaciones cotidianas y a la vez extrañas en facebook. Un registro del que ahora exhibe una selección en la Escuela Musto.

Domingo 24 de Agosto de 2014

Paulina Scheitlin está un poco sorprendida de sí misma. O más bien de sus fotografías, como si se hubieran independizado después de que ella las hubiera capturado. "Empecé a hacer La foto de los lunes en octubre de 2010, en paralelo al trabajo que iba haciendo de fotografía de la ciudad y que después dio lugar a El centro, el libro que publicó la Editorial Municipal. Nunca pensé, ni siquiera sospeché, que lo iba a hacer por ya casi cuatro años, que iba a generar un cuerpo de obra de 200 imágenes", cuenta, en la planta alta de la Escuela Municipal de Artes Plásticas Manuel Musto, donde presenta una selección de las obras que cada semana sube a un perfil de facebook.

"En los rollos que sacaba iban apareciendo cosas medio extrañas. Al principio me costaba entender para qué las sacaba. Pero las separaba y las ponía en una carpeta. Entonces trabajaba en una oficina y un lunes se me ocurrió subir una foto. Era un chiste, me empecé a reír con mis amigos en facebook. Pero al otro lunes me dije «voy a subir otra foto». No es que me propuse armar un proyecto sino que empezó como algo para descontracturar la semana, ya que a todos nos cuesta empezar el lunes con el laburo, y después no lo pude dejar de hacer", dice Scheitlin.

Cronista en la ciudad

Nació en Rosario en 1979, se inició como fotógrafa en 2003 y en 2007 empezó Ensayo ciudad, el primer trabajo donde se reconoció como fotógrafa y el que dio lugar a su primera muestra en el Museo de la Ciudad. "Antes trabajaba en una oficina —recuerda—. El arte era de los otros, no me veía como productora de nada. Me gustaba mucho la fotografía pero no veía la posibilidad de ser yo misma fotógrafa, hasta que comencé. La cantidad de fotos que saqué cuando hice ese ensayo fue una locura".

En una agencia publicitaria le enseñaron los pasos convencionales de la fotografía: "Ahí hice desfiles de moda, fotos de productos de navidad, catálogos de mayonesa. Pero la fotografía publicitaria no me termina de cerrar, no es algo en lo que me sienta muy cómoda. Es una fotografía muy pensada, hay que tener en cuenta que va el título, el logo y el nombre de la empresa, y se complica a la hora de componer. Prefiero andar con mi cámara libremente y buscar". Su formación siguió así, "en parte autodidacta, en parte de pasar por la Escuela Musto y en parte de preguntar mucho; empecé sacando y equivocándome un montón".

En la introducción a El centro, escribió: "Mi mirada descansa donde la imagen sucede. A la vuelta de la esquina, en la vidriera de algún berretín olvidado, entre el cálido runrún de las mesas de un bar, en oficinas urgidas de necesidades, en la siesta que duermen los barrios, en el vuelvo enseguida, entre las calles estriadas de tanto andar. Veo gente. Gente y cosas. Y cosas que son de la gente, eternas, ordinarias". Y esa visión podría ser extendida a La foto de los lunes, un registro de pequeñas situaciones, escenas insólitas y objetos curiosos que están a la vista, pero que no se advierten hasta que son fotografiados.

Pero no todo es la imagen en esas crónicas al paso por la ciudad. También están los textos. "Tengo un cuaderno de apuntes, donde anoto extractos de los libros que voy leyendo. La foto de los lunes empezó combinando ese cuaderno con las fotos de archivo", explica Scheitlin.

La relación entre texto e imagen no es directa. "El concepto limita, la intuición nos libera", dice la frase de José Gurvich que la fotógrafa eligió para acompañar la foto de una especie de homenaje al Hombre de Neanderthal, tomada en la ciudad de Sttutgard; una cita de Gottfried Benn —"Tú sirves a reinos inexplicables y en los que no existe la victoria"— se asocia misteriosamente con la imagen de un estacionamiento vacío, y más precisamente con las letras del cartel donde se pide estacionar de culata. Algunos textos del cuaderno de apuntes resuenan con la fuerza de una clave, como unos versos de Atahualpa Yupanqui: "Sólo están lejos las cosas/ que no sabemos mirar".

Los carteles y las vidrieras son temas recurrentes en La foto de los lunes. "Me gustan mucho los negocios, y esas vidrieras son como un recorte, que sucedió sin querer, dentro de mi mirada convencional —explica—. Como si quisiera mirar ese absurdo que hay en algunas cosas. No intervengo de ninguna manera en lo que quiero fotografiar, y en general no hablo, trato de pasar desapercibida. Soy muy tímida. Saco la foto y me voy".

La muestra ofrece una selección de 39 fotografías, realizada por la propia autora. "Mi tema es la ciudad, y Rosario particularmente", dice, aunque también hay fotos tomadas en otros puntos del país —como la del caballo de madera gigante en el ingreso de Arias, provincia de Córdoba— y del exterior. Prefiere los lugares que parecen detenidos en el tiempo, levemente anacrónicos —tiene una serie aun inédita sobre el bar Central, de Mitre y Urquiza—, como mostró en El centro, con imágenes de mueblerías, tiendas, tintorerías y la Peña Rosarina de Pescadores Deportivos, entre otros sitios que parecen de otro tiempo, pero son parte del presente.

Trabaja con una Canon FT QL. "Una cámara muy básica, muy mala. Me han dicho que es la peorcita de Canon en rollo pero me hace tan feliz. Ya nos conocemos. Es como una extensión de la mano. Me siento cómoda con esa herramienta, sé las mañas que tiene, la puedo cargar caminando". Y como dice André Kertész (en el cuaderno de apuntes de Paulina Scheitlin): "La cámara es mi herramienta. A través de ella doy razón a todo lo que me rodea".

En Sánchez de Bustamante 129, hasta el 12 de septiembre, de lunes a viernes de 9 a 12 y de 15 a 20.

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