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Flavia Da Rin y Fabiana Imola invitan a ver una reñida pelea entre la vida y la muerte

Flavia Da Rin y Fabiana Imola invitan a presenciar una reñida contienda entre la vida y la muerte a través de su muestra conjunta de fotografías, dibujos, video e instalaciones. La exposición, curada por Fernando Farina, podrá visitarse hasta el 28 de agosto en el Museo Diario La Capital.

Viernes 29 de Julio de 2011

Flavia Da Rin y Fabiana Imola invitan a presenciar una reñida contienda entre la vida y la muerte a través de su muestra conjunta de fotografías, dibujos, video e instalaciones. La exposición, curada por Fernando Farina, podrá visitarse hasta el 28 de agosto en el Museo Diario La Capital.

La propuesta pone en diálogo la obra de ambas artistas. El misterio del niño muerto de Flavia Da Rin y Sombra de toro de Fabiana Imola. O viceversa. Cabe aclarar que el orden de los,contrincantes podría alterarse porque ambos se encuentran en el mismo nivel de fuerza. Da Rin trae una selección de fotografías que presentó en 2008 en Buenos Aires en la galería Ruth Benzacar. Imola, por su parte,muestra esculturas, dibujos, videoarte y una instalación.

La mayoría de las piezas que presenta son inéditas. El momento de crear Ambas artistas se inspiraron en situaciones semejantes. Da Rin cuenta que había concurrido a una serie de funerales y a inauguraciones de arte y a partir de eso traza un paralelo entre ambas situaciones sociales. “En los dos casos la gente se reunía.

En uno, en torno a un cadáver y en el otro, alrededor de una obra de arte”, detalla. En estos escenarios se produce un doble juego. No sólo se ve al actor principal, el muerto o la obra, sino que también entran en escena muchas otras situaciones dentro ,del mismo evento. Así, aparecen distintos personajes: por un lado, el tío medio loco o la tía chusma; y por el otro, coleccionistas, galeristas y curadores.

“Lo que buscaba era encontrar personajes estereotipados en cada uno de los contextos, acercándome de cierto modo a la parodia para usarlos como referentes en la obra” explica Da Rin. Por su parte, Imola también expresa haber pasado por momentos dramáticos. La muerte de su hermana y un accidente automovilístico que protagonizó el pasado año mellaron en su percepción de la vida. Tomó conciencia de que el límite entre la vida y la muerte es extremadamente delgado, y esto sirvió como disparador a la hora de la creación.

En sus inicios como artista Imola recurría constantemente a elementos vegetales para sus obras, dando lugar a una geometría orgánica que hoy sigue siendo distintiva en sus producciones. Después se volcó a una mirada más industrial e incorporó el metal y el corte láser en sus esculturas, pero sin perder las formas libres que le aportaba la naturaleza. En este momento vuelve a sus orígenes y retoma el material vegetal para trabajar acercándose más a lo natural, a lo artesanal y al dibujo.

Así, la naturaleza le permite desestructurar todo aquello de milimétrico y controlado que demandaban los cortes de los metales o vinilos con los que trabaja. Aparece una nueva posibilidad en esta vuelta atrás que es el encontrar nuevas formas que se transforman en la base de su inspiración. La naturaleza se transforma no sólo en la musa inspiradora sino también en su materia prima. A través de Sombra de toro Imola no hace más que confirmar la vuelta a sus orígenes.

Hilo conductor Ambas artistas recurren a aspectos comunes en la muestra. Predomina una paleta oscura. Las ramas que se ven en los fondos de las fotografías que presenta Da Rin parecieran ser las mismas con las que Imola juega en su puesta. El agua que está presente en algunos de los fondos de las imágenes y en el video de Imola es otro de los elementos a través del cual la obra de ambas se emparenta.

La atmósfera que se respira es la misma. El misterio, el dramatismo y la idea de atravesar un bosque oscuro, húmedo y lúgubre se apoderan de las salas. Ramas secas, miradas inquisidoras, luces y sombras envuelven y atrapan. El escenario es duro, tenebroso y, por momentos, angustiante; sin embargo, a pesar de la incomodidad que el espacio provoca la puesta captura y genera una cierta fascinación.

En El misterio del niño muerto muerto y Sombra de toro se percibe una lucha constante entre la pulsión de vida y la pulsión de muerte. Hay una tensión persistente entre ambas fuerzas, donde ninguna está dispuesta a ceder en el afán de lograr protagonismo. Aunque el contexto puede resultar desolador y por momentos pareciera que la muerte reina, esto no es más que una ilusión. La vida está presente también y grita desde la frescura, belleza e inocencia de los rostros retratados por Da Rin y desde el agua en movimiento, los verdes y los irupés en flor del video que presenta Imola.

Eros y Tánatos, las dos caras de una misma moneda. Por un lado una fuerza que nos impulsa a la vida, a la supervivencia, al amor y al deseo. Por otro, una pulsión que nos lleva al sufrimiento y al dolor. Vida y muerte. Quizás la muestra nos enfrente con nuestros propios fantasmas, con nuestra forma de concebir el mundo y de vernos a nosotros mismos. Quizás nos enfrentamos con esos momentos extremos donde podemos ver todo rosa o todo negro. El misterio del niño muerto y Sombra de toro corporizan ante nuestros ojos la batalla que constantemente se dirime en nuestra existencia, de ahí la fascinación, la atracción o el rechazo. Nuestro amor o nuestro odio.

En el Museo Diario La Capital (Sarmiento 763), de martes a domingos, de 15 a 20.

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