Esa intriga llamada nada
Están los que cuentan así: "Una casa, un árbol y un camino componen el paisaje", y están los que prefieren relatar de otra manera: "Qué cosa podía hacer una casa con un árbol al lado y surcada por un caminos: nada ser una casa".

Domingo 10 de Agosto de 2008

Están los que cuentan así: "Una casa, un árbol y un camino componen el paisaje", y están los que prefieren relatar de otra manera: "Qué cosa podía hacer una casa con un árbol al lado y surcada por un caminos: nada ser una casa". Gabriel Reches se ubica en el segundo grupo de narradores. Se para ante la nada, y ve acción. Todos los elementos juegan en su cabeza, ideas, objetos, personajes o la nada.

La caja es un claro ejemplo de esa forma de narrar, que desafía al lector para que componga el paisaje, desconfiando de los elementos que el narrador le deja ver o le oculta, y que descubre una involuntaria sonrisa dibujada en su rostro cuando la densidad toma la trama.

La historia es más o menos así. Un sujeto, un tanto adulto para ser juvenil y demasiado reflexivo para ser un adolescente, descubre que la nada puede ser sospechosa. En realidad, la nada está representada en la trama de Reches por una caja. Ese envoltorio de un equipo musical lo atormenta, lo interpela, casi tiene vida propia.

El tema pareciera ser el desecho, eso es con lo que carga el protagonista de esta novela que por momentos se acerca al absurdo o al sinsentido, justamente para jugar con las significaciones.

El trajín de esa caja obliga al protagonista a un sinnúmero de acciones que se juegan más en sus obsesiones que en un mundo supuestamente real.

Y es en ese mundo que la literatura teje sus mejores mentiras, o verdades a la manera de Reches.

Personajes que tientan al lector a querer saber más de ellos, y con los cuales el autor de esta novela se entretiene, hacen que la trama se disuelva cada tanto.

Pero es justo en ese vacío cuando Reches decide despabilar al lector, sacudirlo con un mazazo en la nuca o dibujándole una sonrisa en su rostro.

Quizás el autor sólo hace lo que declama el protagonista, blandir el síndrome de la voluntad inversa. Quizás esa es la respuesta a una década, la de los 90, que nada parecía dejar más allá del vacío. Pero Reches se interna en ese más allá, y encuentra la nada, donde una simple caja de cartón hace las veces de ataúd. Sin dramas ni llantos, el ataúd de una utopía que para otros sí existió.

El protagonista es un ejemplo palpable de lo que esa década arrojó: un obsesivo compulsivo respecto de sus ideas, diletante, desocupado, intrigado por su propia intriga y esa caja que lo persigue.

La paranoia no podía estar ajena. Qué hará con ella, la retendrá o tan sólo la dejará ir, se hará cargo del desecho o simplemente la respuesta será nada. Por lo pronto, Reches decide algo al respecto: jugarse a narrar, elegir la literatura para que al menos alguien crea que hizo algo.

Instantánea

Gabriel Reches nació en Buenos Aires, en 1968. Publicó los libros de poesía Gómez, (Araucaria editores, 1997), El resto (Siesta, 2000), Strip (Bajo la Luna, 2001), Hamster en la rueda (Ediciones obsoletas, 2002), La evolución (Siesta, 2005) y 6 series (Vox, 2008). La caja es su primera novela publicada.