senales

Confesiones de una sala de encierro en una obra de teatro fuerte

"Ya estoy solo", el reciente estreno de Hijos de Roche, que pone otra vez en escena a uno de los grupos más importantes y de reconocida trayectoria en el teatro de Rosario.

Domingo 25 de Mayo de 2014

El lugar no parece una sala de teatro. Lo que se llamaría escenario está separado de lo que se llamaría platea por ventanales. El ambiente recuerda con toda intención a esos dispositivos preparados para observar y escuchar el relato de un sujeto al que se interroga por algún crimen.

En ese espacio atípico transcurre Ya estoy solo, el reciente estreno de Hijos de Roche, una obra impactante y provocadora que pone otra vez en escena a uno de los grupos más importantes y de reconocida trayectoria en el teatro de Rosario. Romina Mazzadi Arro lo escribió sin pensar en una representación. El texto circuló entre compañeros de trabajo hasta que en 2013, cuando Espacio Bravo se instaló en su nueva e a nivel de dirección de actores, pero lo que me interesa es que una obra esté bien actuada, que el actor me provoque emociones, que no me deje pensar”, dice. La actuación de Elisabet Cunsolo es precisamente el sostén más visible de la obra.

En el comienzo parece asumir el aspecto de algún tipo de paciente en una situación extraña: en el piso, vestida con una especie de camisón,  on vendas y signos de laceraciones o heridas, habla en voz baja, como el que está solo. Poco a poco, la situación se complejiza hasta adoptar un ritmo en que la actriz se impone con un despliegue que trastoca las dimensiones de la pequeña habitación en que se mueve. Ya estoy solo “es una confesión de crímenes, pecados y milagros, por parte de un personaje que no espera una redención”, dice Romina Mazzadi Arro. La protagonista rememora su participación en el rodaje de una película.

La historia no tiene lo que se dice un final feliz: la locura, la muerte y el delirio místico irrumpen sin contención, y lo único que queda en pie es finalmente la voz de quien relata los hechos. Lo extraño e inquietante de la obra se afirma desde el principio, sin excluir la ironía y el humor, en pasajes de notable escritura. “Tuve ira. Pensé que podía asesinar. No terminé de de la obra insumió un tiempo relativamente breve de ensayo, sobre todo en comparación con los dos años que llevó Baby Jane (2010). “No hubo tantas idas y vueltas. Primero porque somos pocas personas y entonces es más fácil encontrarse, los problemas son menores”, dice.

La experiencia vale al plantearse una nueva obra. “Nosotros trabajamos como grupo hace quince años —puntualiza Mazzadi—. Hemos tenido una actividad constante y pareja, siendo este núcleo y algunas personas mantener poesía dentro del teatro, no en sí misma, sino en función de conseguir que la cosa avance también discursivamente. El naturalismo es el enemigo. La revolución empieza en el 1900 cuando salimos del naturalismo by la escenografía pintada. Para mí el teatro empieza en ese punto. El naturalismo es una mentira, un dibujo donde el actor no existe, un papel pintado. No me interesa el teatro donde no hay un actor vivo, el teatro que no se asume como un hecho vivo”.

Quince años no es poco tiempo para un grupo de teatro. En el camino hay obras de especial repercusión, como Hasta la exageración, Insoportable y Baby Jane. Pero no parece existir mayor secreto para explicar la continuidad de Hijos de Roche. “Nos encontramos para un primer trabajo y después seguimos. No sé si hemos teorizado mucho acerca de nosotros, no sé si sabemos lo que somos. Sí que hay algo que fluye de modo natural y nos agrupa por una cuestión de gusto, de tendencia y capaz de decir unas cosas parecidas. Yo tengo mucha admiración por mis compañeros”, afirma Mazzadi Arro. “Evidentemente hay algo de lo que lo hacemos juntos que a todos nos satisface.

En el encuentro se produce un entendimiento que no necesita la explicación. También estuvo bueno que hayamos trabajado paralelamente con otra gente, lo cual nos nutrió e hizo que el grupo no quedara en algo endogámico”, coincide García Jurado. En el Espacio Bravo también tiene lugar la Clínica de Producción y Montaje de Espectáculos, un taller para alumnos avanzados que actualmente presenta El juego de la silla, de Ana Katz (los sábados a las 20). El grupo Hijos de Roche sumará otro estreno en agosto para festejar sus quince años: El desagüe, con texto de Romina Mazzadi Arro y actuación de Paula García Jurado.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario