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Bustriazo Ortiz: para conocer a un poeta secreto

Es uno de los poetas argentinos más valorados, pero sus textos apenas circulan. Un CD ofrece ahora registros de sus lecturas

Domingo 09 de Marzo de 2008

Juan Carlos Bustriazo Ortiz es uno de los grandes enigmas de la poesía argentina. Autor de una obra que incluye casi ochenta libros, apenas ha sido publicado y durante muchos años fue prácticamente desconocido fuera de la provincia de La Pampa, donde nació en 1929 y reside. En los últimos años, sin embargo, la labor activa de algunos poetas patagónicos en procura de su difusión y reconocimiento ha permitido acceder a sus textos. En esa perspectiva, uno de los últimos pasos es la edición de un disco, Hereje bebedor de la noche, que editó el poeta Andrés Cursaro.

  El disco incluye veintinueve poemas leídos por Bustriazo Ortiz y registrados en diversas ocasiones. La edición supuso un largo trabajo de búsqueda, que Cursaro comenzó en 2004 después de escuchar una lectura del poeta en un canción del grupo de rock CatalinaTom. Los textos pertenecen a los libros Elegías de la piedra que canta (1969), Aura del estilo (1970), Unca bermeja (1984) Quetrales. Canto del añorante (1991), Libro del Ghenpín (2005) y a títulos inéditos.

  "La idea de editar el disco surgió al escuchar aquel emblemático disco de lecturas de Juan L. Ortiz, con la idea de difundir sus poemas, ya que es casi imposible conseguir sus textos", dice Cursaro, radicado en Rada Tilly, Chubut. El disco se presentó el 15 de diciembre del año pasado en la ciudad de Santa Rosa, donde vive Bustriazo Ortiz.

  —¿En qué circunstancias Bustriazo Ortiz registró los poemas que aparecen en el CD?

  —No he podido reconstruir totalmente las circunstancias de todas las grabaciones. Se supone que la mayoría de ellas, las que tienen un mejor registro, fueron realizadas a fines de los años 90, luego de que Bustriazo abandonara una internación psiquiátrica en el hospital Lucio Molas de Santa Rosa. Las otras fueron captadas por Teresa Pussif, una mujer muy vinculada al movimiento cultural santarroseño y antigua amiga del poeta, en unas entrevistas que le hizo a Bustriazo a principios de la década del 80.

  —Entre los poemas grabados, ¿destacarías alguno como particularmente significativo?

  —En principio, destacaría "Tan huesolita que te ibas". Este poema es de Elegías de la piedra que canta. Con ese libro Bustriazo inicia una nueva etapa en su producción, alejándose de la experiencia tradicional con el lenguaje y de los ritmos y técnicas propias del folklore que marcaron sus primeros años. A partir de allí reinventa su lenguaje, lo funde con nuevos recursos hasta crear un nuevo sistema poético. Los poemas "Te regalé unas cuentas indias" y "En mi tazón te traeré músicas", también pertenecen a este libro. También mencionaría el poema "Cuánto hace que no majo" simplemente porque muestra el "mundo íntimo" de Bustriazo en relación a su madre. Y los poemas del Libro del Ghenpín, porque de alguna manera muestran el punto más alto del camino iniciado con Elegías de la piedra que canta. Un camino que fue subiendo y encontrando cimas también en libros anteriores como Las Yescas. Canciones del enterrado y Unca bermeja, entre otros.

  —¿Por qué la obra de Bustriazo Ortiz sigue siendo tan poco difundida?

  —Es difícil de comprender y, mucho más, tratar de explicarlo. Si bien he podido reconstruir gran parte de la vida de Bustriazo, aún quedan puntos borrosos a los que no he podido llegar. Precisamente su forma de vivir errante y que la totalidad de la obra no esté en sus manos debe ser un motivo fundamental. Todos sus libros originales —unos 76 títulos aproximadamente— están en manos de una antigua amiga del poeta, a quién se los entregó en custodia cuando estaba internado en psiquiatría. A pesar de habérselos reclamado públicamente, ella aún los conserva en su poder, e intentó editar esos libros, pero las exigencias que imponía eran verdaderamente imposibles de cumplir.

  —¿Cómo entendés el legado que deja Bustriazo Ortiz a través de su poesía?

  —Hablar de Bustriazo hoy es seguir hablando de un poeta desconocido, ya que su obra circula diezmada y a cuentagotas. En breve aparecerá Herejía bermeja, un libro que contiene una parte importante de su producción. Cada vez que me encontraba frente a un "nuevo" poema de Bustriazo y, luego, al trabajar en esa antología me hacía siempre la misma pregunta: ¿Qué hubiese ocurrido si sus libros se hubieran conocido en el país en el momento en que fueron escritos? Estoy convencido que varios de nosotros estaríamos hablando de poesía en otros términos y llevando nuestras miradas hacia otros poetas.

 

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