Una pareja de mujeres que contrajeron enlace el año pasado en la localidad de Laguna Paiva podrían convertirse en protagonistas del primer divorcio vincular de un matrimonio igualitario en la provincia de Santa Fe en caso de que prospere la demanda entablada en un juzgado de familia de la capital santafesina.
El proceso, que se encuentra en la etapa de conciliación, se tramita ante el Tribunal Colegiado de Familia Nº 5 de esta ciudad integrado por los vocales Alejandro Marcos Azvalinsky, Silvina Boleas y Mariana Herz. Esta última magistrada confirmó ayer que dicho tribunal sustancia un divorcio vincular de una pareja de lesbianas que se casó en marzo del año pasado y que por pedido de una de las contrayentes requiere la disolución del vínculo conyugal.
"En realidad, hasta ahora tenemos la primera presentación, que es el pedido de divorcio. Por el momento no hay contestación a esa demanda", consignó Herz, mientras que el abogado que hizo la presentación, César Andrés Rojas, aclaró que su cliente le "dio nuevas indicaciones para intentar una reconciliación. Por lo tanto, ninguna de las partes va a instar el proceso" hasta que se resuelva la actual instancia de conciliación, explicó Rojas según lo acordado con el abogado de la contraparte.
Las mujeres (cuyas identidades fueron preservadas por tratarse de un proceso de índole privada) se casaron en la vecina ciudad de Laguna Paiva en marzo de 2011, y el mes pasado una de ellas formalizó una presentación en los tribunales de familia de la capital provincial. Según reveló la jueza capitalina, se trata de dos mujeres de 35 y 25 años, que habían contraído matrimonio en marzo del año pasado. "Al ser un matrimonio igualitario, se iguala con el de las personas heterosexuales, es decir que las normas, los principios, los efectos y las reglas que se aplican son las mismas", explicó Herz. En este caso la única diferencia es que son dos mujeres y no una mujer y un hombre", amplió la jueza.
Primera demanda. Se trata de la primera demanda de divorcio entablada en los estrados provinciales desde la vigencia de la unión civil entre personas del mismo sexo en julio de 2010, fecha en que la Argentina se transformó en el primer país —y por el momento único— de América Latina en legislar el matrimonio entre personas del mismo sexo.
El primer divorcio de un matrimonio igualitario se registró en La Rioja, en junio del año pasado, entre dos mujeres que se habían casado en abril y cuyo matrimonio duró apenas un mes y medio. En aquella ocasión, Angela, de 46 años, comenzó el proceso para separarse de Vanesa (26). Ambas se habían casado el 20 de abril, con una gran repercusión mediática. Sin embargo, un mes y medio después, una situación de infidelidad llevó a la mujer mayor a pedir el divorcio.
Según las prescripciones del Código Civil, las contrayentes santafesinas no habrían cumplido aún el plazo mínimo que la jurisprudencia exige para la presentación de un trámite por mutuo consentimiento, motivo por el cual la parte que instó la demanda invocó alguna de las causales subjetivas —que tampoco trascendieron— previstas por la ley. Dichas causales prescriptas por el Código Civil son el adulterio, la tentativa de uno de los cónyuges contra la vida del otro o de los hijos, sean o no comunes, ya sea como autor principal, cómplice o instigador; la instigación de uno de los cónyuges al otro a cometer delitos, injurias graves y el abandono voluntario y malicioso.