Victoria.— Al parecer los reclamos de vecinos autoconvocados y las miles
de firmas recolectadas de un petitorio entregado a las autoridades no son suficientes para
recuperar el histórico cine y teatro de esta ciudad, cuyo originario rol cultural, social y
educativo corre peligro dado que hoy está en venta.
El auspicioso panorama de hace días, ante el anuncio del
municipio de que los corsos se harían a beneficio de la compra de la sala por la Intendencia, se
revirtió abruptamente.
Tras la reunión de la comisión autoconvocada Unidos por un
Sueño entre el intendente, César Garcilazo, ediles salientes y entrantes y autoridades del Centro
Comercial —propietario del inmueble en venta—, donde las partes dieron su disposición
para llegar a un acuerdo, se sucedieron hechos que contradicen esa intención de compra expresada
por el intendente.
Garcilazo había dicho que organizaría los corsos en la
plaza San Martín y destinaría las ganancias para comprar el auditorio, lo que fue aceptado por la
mayoría. Incluso invitó a Unidos por un Sueño a organizar el carnaval, pero el grupo consideró
necesario conformar una comisión, dado que su fin es peticionar al Estado que arbitre los medios
para adquirir y refuncionalización la sala.
Contradicciones. Igual, cuatro de los miembros de la agrupación autoconvocada
decidieron encarar junto a varios vecinos la realización de la fiesta mayor, aunque bajo la
condición de que la Intendencia se comprometiera a adquirir la sala, garantizar una vigencia mínima
de 4 años de la comisión a conformarse, que se hiciera cargo de algunas inversiones para organizar
la fiesta y crear un centro cultural municipal en el cine y teatro.
Pese a que Garcilazo celebró esa propuesta, en sucesivas
reuniones representantes del municipio dieron a conocer un proyecto que distaba mucho del
elaborado. "Nos impusieron algo que no tenía nada que ver con lo presentado", dijo el ex edil Fidel
Cullen, uno de los autoconvocados dispuestos a colaborar con la fiesta. Para Cullen la comisión
"será un instrumento para canalizar subsidios, concesiones y llamar a licitaciones. Lo único que
les interesa es hacer los corsos y no salvar la sala. El intendente demuestra nuevamente que la
cultura no le interesa".
Embargo. Por otra parte, el Centro Comercial recibió una cédula judicial con la
intimación del pago de más de 332 mil pesos por la deuda a partir de un crédito tomado a la Caja
Municipal de Jubilaciones y Pensiones, cuya garantía hipotecaria es el edificio. De no abonarse esa
suma, se ejecutaría el inmueble que iría a remate.
Antes del embargo se deberá resolver el juicio entre ambas
partes iniciado a raíz de una discordancia con la liquidación de dicha deuda, por lo que aún
quedaría un tiempo para definir la venta del bien, que hasta el 24 del corriente está a cargo de la
delegación local del Colegio de Corredores Inmobiliarios.
Un millón de pesos. Los corredores inmobiliarios locales tasaron el teatro donde
funciona la sede del Centro Comercial en casi un millón de pesos, cifra que saldaría los
compromisos de la entidad y le permitiría construir una nueva residencia. Días atrás se
entrevistaron con Garcilazo a fin de intentar negociar la venta del inmueble, ante la noticia de
que el municipio recibiría una cifra similar en concepto de tributos provinciales por el
funcionamiento del casino. Como ya lo afirmó en otras ocasiones, el intendente respondió que de
ninguna manera pagaría tal precio y habría ofertado sólo 70 mil dólares, dado que éste era precio
del auditorio hace una década, cuando lo compró el Centro Comercial.
Nada pudo persuadir al mandatario, ni siquiera el argumento de que el
inmueble tuvo importantes mejoras y que desde aquel entonces a esta parte las propiedades
aumentaron al menos diez veces su valor. l